La primera parte del debate presidencial 2023 fue menos belicosa de lo que se esperaba y transitó por carriles conservadores, donde cada uno buscó proteger su lugar y no arriesgar mucho frente a la opinión pública.
- Sitio Andino >
- Política >
- Opinión >
Un primer round conservador, un mano a mano marcado y tres que quieren subir al ring
Mucho tuvo que ver el momento que transita la campaña electoral, donde cada acción puede bajar o subir la consideración del electorado. Y en un contexto cerrado, fundamentalmente entre los que ocuparon los tres primeros lugares en las PASO, una mala jugada podría alejarlos de un cada vez más probable balotaje.
Más allá de la escasez de momentos picantes (los hubo, pero menos de lo esperado), en los tres ejes temáticos y las preguntas entre postulantes quedó clara la estrategia con la que llegaron los expositores al debate.
En base a lo que dicen las encuestas, los dos que presuntamente “puntean” los sondeos – Javier Milei y Sergio Massa- se enfocaron en “ningunear” a los otros tres e intercambiar dardos entre ellos. Quedó claro en los derechos a réplica: el libertario le dedicó cuatro (de cinco) al ministro de Economía y éste le respondió tres veces. Si bien se repartieron golpes, a su vez buscaron auto subirse al ring de la segunda vuelta.
Pero ambos se cuidaron también en lo que declararon. Se presentaron como antagonistas, señalaron al otro como el representante de todos los males para la Argentina, pero mantuvieron los “buenos” modos.
En el bloque de economía, donde se desenvuelven cómodamente, se vio tal vez lo más sólido del discurso. Milei jugó “seguro” con el plan que “pegó” en la población y Massa se defendió de los ataques a su gestión con propuestas y despegándose del gobierno federal, aunque pidió perdón por “los errores”.
Obligada por las circunstancias, Bullrich provocó a sus dos mayores contrincantes, aunque no mordieron el anzuelo. Y cuando la buscaron en materia económica, donde está su punto flaco, lograron “herirla”.
Repuntó en el bloque educativo (el de menor impacto mediático) y en Derechos Humanos cruzó con Myriam Bregman por el caso Maldonado, por el cual defendió el accionar de los gendarmes. Pero le faltó la “mano” que impacte en sus rivales y deje marcas.
En ese segmento Milei -quien se mostró todo el tiempo contenido- se “salió de libreto” y lanzó su declaración más polémica cuando aseguró que en la década del 70 “hubo una guerra” en la que el Estado “cometió excesos”, en línea con lo que plantea su candidata a vice, Victoria Villarruel. Dijo que los desaparecidos en la dictadura fueron 8.753 y ante los cuestionamientos, cerró con un “sigan revisando la historia, que nosotros nos vamos a dedicar a gobernar”.
En cuanto a Bregman y Juan Schiaretti, fueron los menos buscados por el resto y siguieron religiosamente su guion. La representante de Izquierda (tal vez la más sólida y espontánea en los cruces) con el modelo anticapitalista que desconoce la deuda con el FMI, y el cordobés poniendo permanente como ejemplo su gestión en esa provincia e intentando mostrarse como el único que no fue a pelearse con sus pares.
En la sección de preguntas repuntó el evento, con algunos signos de incomodidad de los consultados, pero evitando algunos temas que podrían exhibir sus debilidades. Poco se habló del "yategate" de Insaurralde (que el oficialismo temía se utilice como método de crítica) o de los pifies de la gestión del Frente de Todos. Tampoco se indagó en las medidas más extremas de Milei, ni sobre el gobierno de Macri del cual Bullrich formó parte.
En definitiva, un debate que le quedó cómodo a Massa y Milei, que alimentaron el mano a mano entre ellos; y que dejó de lado al resto, pese a sus intentos de subirse a ese ring. En términos boxísticos, pudo tratarse de los rounds de “estudio”. La revancha será la semana que viene, donde los contendientes tal vez apelen a sus mejores golpes.
- Temas
- Debate
- Elecciones 2023