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Congreso nacional

Reforma laboral: el oficialismo busca aprobarla en el Senado antes de fin de año y crecen los obstáculos

La Libertad Avanza intenta sancionar la reforma laboral en extraordinarias, pero los tiempos ajustados, la falta de quórum y la presión sindical complican el plan.

Por Sitio Andino Política

El Gobierno de Javier Milei redobla su apuesta para avanzar con la reforma laboral en el Senado antes de que termine el año, pero el camino aparece plagado de obstáculos políticos, reglamentarios y de tiempo. A diferencia del Presupuesto 2026, cuyo trámite asoma más ordenado, el proyecto laboral genera resistencias incluso entre aliados y abre un frente de conflicto con la oposición y los sindicatos.

La intención del oficialismo es lograr dictamen y llevar la iniciativa al recinto antes del cierre del período de sesiones extraordinarias, previsto para el 30 de diciembre, con la posibilidad de convocar a una sesión incluso el sábado 27 o el lunes 29.

Reforma laboral en el Senado: comisiones, quórum y un cronograma al límite

El primer escollo que debe superar La Libertad Avanza es la conformación de las comisiones del Senado, un paso indispensable para iniciar el debate. El esquema finalmente acordado contempla que la reforma laboral sea tratada en Trabajo —al frente de Patricia Bullrich, como comisión cabecera— y Presupuesto y Hacienda, pese a la intención inicial de la Casa Rosada de ampliar el número de comisiones involucradas.

Patricia bullrich jura senadora 28-11-25

Patricia Bullrich tendrá un rol central en la discusión por la reforma laboral en el Congreso.

Aun con ese avance, el oficialismo está lejos de garantizar el quórum propio. Con apenas 21 senadores, necesita sumar al menos 16 voluntades más, lo que obliga a una compleja negociación con bloques dialoguistas, sectores del radicalismo, un PRO fragmentado y fuerzas provinciales.

En paralelo, la estrategia del Gobierno apunta a acelerar al máximo el tratamiento en comisión, con reuniones consecutivas durante la semana para llegar rápidamente al dictamen. Sin embargo, dentro del propio oficialismo admiten que los tiempos son extremadamente ajustados para un proyecto que modifica leyes laborales y regímenes impositivos sensibles.

Presupuesto 2026, un factor que tensiona la agenda

A este escenario se suma el eventual ingreso del Presupuesto 2026 al Senado, que podría absorber parte de la agenda parlamentaria en los próximos días. En Diputados, el oficialismo confía en avanzar con rapidez y girar el proyecto a la Cámara alta, lo que obliga a compatibilizar dos debates complejos en simultáneo.

Mientras el Presupuesto aparece como un trámite más previsible, la reforma laboral concentra mayores resistencias políticas y sociales, lo que genera dudas sobre la conveniencia de forzar su aprobación en un cierre de año cargado.

El frente sindical y la polémica por la retroactividad incorporada en la reforma laboral

Uno de los puntos más conflictivos del proyecto es la posible aplicación retroactiva de la reforma, una definición que reavivó el enfrentamiento entre el Gobierno y la CGT. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sostuvo que los cambios alcanzarían también a los contratos laborales vigentes, lo que fue interpretado por la central obrera como una amenaza directa a los derechos adquiridos.

Desde el sindicalismo advierten que una reforma con retroactividad podría derivar en miles de juicios laborales, en un fuero históricamente adverso al oficialismo. Aunque en la Casa Rosada minimizan el costo político de una eventual protesta gremial, algunos empresarios observan con preocupación la escalada del conflicto, temiendo que el endurecimiento de posiciones termine bloqueando la reforma.

La CGT votó hoy al nuevo triunvirato de la central que estará compuesto por Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Arguello (Camioneros) - 03

Los gremios se oponen a algunos aspectos de la reforma laboral impulsada por el oficialismo.

Un final abierto y la opción de postergar el debate

Con pocas sesiones disponibles, el oficialismo se enfrenta al dilema de forzar una sanción exprés o postergar la discusión para febrero o marzo, cuando se reanuden las sesiones y el Presidente inaugure el período ordinario. En el Senado, varios aliados advierten sobre el riesgo de desgaste político si se intenta avanzar sin consensos mínimos.

Por ahora, la Casa Rosada insiste en acelerar. La realidad parlamentaria, sin embargo, amenaza con imponerle límites a uno de los proyectos más ambiciosos del Gobierno libertario.

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