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Perú

Perú vota entre la incertidumbre: 35 candidatos y sin favoritos claros

Perú enfrenta una elección fragmentada, con alta indecisión y sin liderazgos claros. Siete candidatos disputan el pase a una segunda vuelta incierta.

Por Marcelo López Álvarez

Perú transita la semana decisiva de su proceso electoral con una paradoja difícil de ignorar: tiene más candidatos que en cualquier elección anterior (35 en total, un récord histórico) y, sin embargo, ninguno concita entusiasmo. Las encuestas publicadas el domingo 5 de abril, último día antes de que entrara en vigor el silencio electoral ordenado por la ley, retratan un electorado fragmentado, desconfiado y, en buena medida, todavía indeciso. Según distintos sondeos, entre el 14 y el 30 por ciento de los votantes aún no ha definido su preferencia.

Segunda vuelta asegurada en un escenario volátil

Lo que sí está definido es que habrá segunda vuelta. El balotaje, previsto para el 7 de junio, es la única certeza en un escenario donde pequeños desplazamientos de votos pueden alterar por completo el mapa político. Hasta siete candidatos conservan posibilidades matemáticas de clasificar, lo que convierte esta recta final en una disputa inédita por los márgenes del electorado.

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En Perú para las elecciones todo es complicado hasta el tamaño de las boletas

Fujimori al frente, con un anti voto que la acecha

Las tres principales encuestadoras que trabajan en el Perú (Datum Internacional, CPI e Ipsos) coinciden en situar a Keiko Fujimori a la cabeza de las preferencias. Los números varían según la firma: Datum le asigna 18,1 por ciento de los votos válidos; CPI, 13,3 por ciento; e Ipsos, 15 por ciento. Es su cuarta candidatura presidencial consecutiva y, al igual que en 2011, 2016 y 2021, parece encaminada a disputar el balotaje. También, como en esas ocasiones, las proyecciones indican que lo perdería: alrededor de la mitad del electorado declara que no votaría por ella bajo ninguna circunstancia.

Hija y heredera política del fallecido expresidente Alberto Fujimori (condenado por crímenes de lesa humanidad y corrupción), la candidata de Fuerza Popular ha hecho de la reivindicación de la figura paterna un eje central de su campaña. Esa apuesta le asegura un núcleo duro de votantes, pero también le cierra el paso ante sectores más amplios del electorado.

La ultraderecha, con tres piezas en el tablero

Detrás de Fujimori, el espacio de la derecha dura está representado por dos figuras que compiten por el segundo lugar con escasos puntos de diferencia entre sí. Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima conocido como "Porky", lideró las encuestas durante varios meses con un discurso de mano dura y referencias explícitas a Donald Trump y Javier Milei. Sin embargo, las últimas mediciones lo ubican en descenso, con guarismos que oscilan entre el 7 y el 10,6 por ciento según la encuestadora.

Quien avanza a su costa es Carlos Álvarez, comediante e imitador político que se presenta como una figura nueva, ajena a lo que sus seguidores llaman el "pacto mafioso": la coalición de partidos de derecha que controla el Congreso desde diciembre de 2022, cuando fue destituido el expresidente Pedro Castillo. Álvarez recoge entre un 8 y un 10,8 por ciento de intención de voto y exhibe una tendencia alcista sostenida. Su perfil menos confrontativo parece haber captado a votantes que se alejaron de López Aliaga. No obstante, sus propuestas programáticas son sustancialmente similares a las de sus pares de ultraderecha, y su trayectoria incluye haber apoyado la reelección de Alberto Fujimori en el año 2000.

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Keiko Fujimori encabeza las encuestas para la primera vuelta pero perderia en el balotaje según los sondeos

El bloque democrático, dividido y en desventaja

En el otro extremo del espectro, cuatro candidatos disputan el voto opositor al autoritarismo conservador, con la desventaja de que esa fragmentación favorece, objetivamente, a quienes encabezan los sondeos.

Alfonso López Chau, economista de 75 años y exrector de la Universidad Nacional de Ingeniería, fue durante semanas el mejor posicionado de ese bloque. Su figura ganó notoriedad cuando, a fines de 2022, abrió las puertas de su universidad para albergar a manifestantes del interior del país que eran reprimidos en Lima. Sin embargo, una campaña sostenida de desprestigio desde la derecha y su escaso carisma parecen haberle pasado factura: las encuestas lo ubican entre un 3,4 y un 6,8 por ciento, con tendencia a la baja.

El izquierdista Roberto Sánchez, congresista que reivindica la figura del encarcelado Pedro Castillo, protagonizó en cambio uno de los movimientos más notorios del tramo final: pasó de rozar el uno por ciento a situarse en torno al cinco, con su mayor base de apoyo en el voto rural andino. El empresario y ex animador de televisión Ricardo Belmont, de 81 años, sorprendió al trepar hasta el sexto lugar en la última medición de Ipsos. El centrista Jorge Nieto completa ese grupo con cifras que rondan el cuatro o cinco por ciento.

Una semana sin encuestas, pero con todo por definir

Desde el lunes 6 de abril rige en Perú la veda de publicación de sondeos electorales. La norma, contemplada en la Ley Orgánica de Elecciones, prohíbe la difusión de encuestas hasta el día de la votación, bajo penas que pueden llegar a los 550 mil soles (aproximadamente 150 mil dólares). Las consultoras pueden seguir trabajando, pero sus datos quedan fuera del debate público.

Lo que queda en pie es una pregunta que el país no puede responder hasta el 12 de abril: si la segunda vuelta enfrentará a dos candidatos de ultraderecha (como sugieren hoy las encuestas) o si algún representante del bloque democrático logrará colarse entre los dos primeros. De esa respuesta depende, en buena medida, el rumbo político de un país que sobrevive en una incertidumbre política e institucional permanente, pero con un modelo económico que no es controlado por la política sino por los grupos de poder a través del presidente del Banco Central de Perú, Julio Velarde Flores, a quien muchos denominan como el verdadero presidente del país.

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