Los padres de Mariana Domínguez participaron este lunes en la mañana de la reconstrucción del homicidio que realizaron las partes para intentar esclarecer el crimen que, a siete meses del hecho, no presenta mayores avances.
La angustia de los padres de Mariana Domínguez y la idea de crear una ley
Los padres de Mariana Domínguez cuestionaron a la Policía de Mendoza tras la reconstrucción del homicidio.
Lejos de encontrar respuestas, Marcelo e Inés, se retiraron del lugar con más dudas que certezas. Y, sobre todo, con una fuerte sospecha de un encubrimiento hacia el autor del homicidio ocurrido en la Navidad pasada.
Reconstrucción del homicidio de Mariana Domínguez
Desde temprano los padres de Mariana esperaron en la puerta de la casa donde ocurrió el homicidio, en Picheuta 839 de Godoy Cruz.
Con la angustia que tienen desde el pasado 24 de diciembre, ambos esperaban tener una luz de esperanza tras la medida realizada hoy. Pero encontraron todo lo contrario.
Los peritos balísticos desacreditaron el informe inicial del Cuerpo Médico Forense y ahora está en duda hasta de dónde provino la bala que mató a la joven estudiante.
En ese contexto, los padres dudan de la policía y creen que la causa está siendo adulterada para proteger al autor. La pérdida de las cámaras de seguridad y la discrepancia entre peritos, sostienen esta acusación.
“Si sos de las fuerzas de seguridad y no tenés nada que ver vas a tratar de colaborar y poner todo a disposición. Llevamos siete meses y no hubo ni una campaña concientizadora para que no haya más Marianas”, explicó Inés.
Luego agregó: “Me acuesto pensando en mi hija y me levanto pensando en ella. Toda la fuerza que tengo es para que se esclarezca el caso. Yo me voy a encargar de que esta causa no termine en un escritorio”.
En ese contexto, la familia de la joven estudiante está ideando una ley para este tipo de casos: la Ley Mariana. La idea es que se diagrame un protocolo de actuación ante una situación de heridos por una bala perdida.
Tanto Marcelo como Inés aseguran que, desde el momento del hecho, nunca recibieron indicaciones de cómo actuar. “La persona que me atendió cuando llamamos al 911 me decía que le apretara la nariz y mi hija se estaba ahogando con la sangre”, explicó Inés.
Al mismo tiempo que los padres agradecieron a la prensa “por no olvidar el caso”, ahora exigen que la justicia resuelva el homicidio. Ya pasaron siete meses y el expediente no tiene sospechosos. Por el contrario, las medidas generan más dudas.
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