Opinión

Test para políticos: El dulce de leche, ¿es un lujo?

La corrida del dólar aceleró de algún modo la crisis y el malhumor de la gente. Políticos encaran las campañas en medio de este clima enrarecido

Por Myriam Ruiz

Si el feriado del 1° de mayo nos parece que llegó demasiado pronto, con esa sensación de vivir cada vez a mayor velocidad que tenemos los ciudadanos de este siglo, pues el hecho de ya estar en un domingo político y electoral parece haber llegado a destiempo y sin permiso.

Cómo, ¿es que no lo sabía? Hoy es el primer domingo de elecciones en Mendoza. Las PASO tendrán lugar en tan sólo siete departamentos de la provincia, pero han tenido la cualidad de anticipar la carrera por las intendencias desde mitad de año hasta este abril otoñal, lo cual no es poco.

Justamente hablando de elecciones, esta semana hubo candidatos que se quejaban en voz baja por las penurias que les ha tocado vivir en campaña. Bueno, digamos que tener que salir a la calle a hablar de futuros (“voy a hacer esto”, “prometo cumplir con aquello”) en esta Argentina 2023 es sólo para valientes.

Y si no, imaginemos a un trabajador que fue esta semana al ‘corralón amigo’ a comprar materiales de construcción tal vez asustado por la montaña rusa que fue el dólar blue. El diálogo tiene que haber sido, más o menos, así:

- Buen día. Voy a llevar 15 bolsas de cemento por favor -dijo el cliente sacando una extensa lista de materiales.

- Hola. No, no hay precio del cemento -contestó el encargado del negocio en tono algo áspero.

- ¿Chapas?

- Sin precio

- Varillas de hierro entonces -fue bajando las pretensiones el cliente como para al menos empezar por las columnas.

- El camión tenía que venir ayer y postergaron el envío. Perdoná flaco...

Resumen. El empresario se quedó sin vender y el cliente, desorientado, hizo mutis por el foro. (Ojo con creer que uno desvaría porque esta conversación tuvo lugar delante de esta periodista en una ferretería del sur de Mendoza).

Sumemos a esta escena algo cotidiano como que nuestro protagonista vuelve a su hogar donde lo espera un delicioso arroz con pollo, pero(hincapié en el pero) el hombre que ya viene cruzado lanza un: “¿otra vez arroz?” y recibe de respuesta un… “Si no te gusta andá al merendero de la esquina". Bueno… uno puede darse cuenta que en este contexto ningún candidato que llame a esta puerta para pedir el voto será bien recibido.

Bien, ese desasosiego que sienten los políticos mendocinos y argentinos por no saber cómo los va a recibir la gente con sus propuestas es igualmente proporcional al descontento de madres y padres de familia cuando se enfrentan a los aumentos diarios en alimentos, ropa, combustible, servicios. O al enojo de empresarios e industriales que no consiguen los insumos, mercaderías y materiales mínimos para trabajar.

Love is in the air, cantaba Paul Young. En este caso, lo que está en el aire es un leve tufillo a inquietud. Love is in the air, cantaba Paul Young. En este caso, lo que está en el aire es un leve tufillo a inquietud.

La velocidad con la que la crisis empeoró esta semana, con un dólar blue que llegó a los $500 y que de inmediato generó la parálisis de la cadena de pagos y provisiones, es una pequeña muestra de ello.

Los gobernadores están preocupados por el giro que están tomando los acontecimientos. “La gente no llega a fin de mes y se enoja con todos por igual”, decía un analista en estos días. Y es que el argentino está harto de gobiernos que hunden al país cada vez más, para encima tener que lidiar con aumentos crueles y groseros como el 10% con que se remarcó a los alimentos en marzo.

A los políticos en campaña tal vez les serviría hacerse algunas preguntas antes de salir a timbrear: ¿Hay algo más triste que niños y abuelos comiendo en merenderos? ¿Algo más difícil que una pareja que trabaja a destajo no pueda comprar yogurt, cereales o las zapatillas que necesitan sus hijos?

O vamos a una más simple... El dulce de leche ¿es un lujo?

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