jueves 8 dic 2022
Opinión

Mundial, AFA y política, una historia de uniones permanentes (II)

Continuamos con la historia de la relación inclasificable entre la AFA, la política y los mundiales que comenzamos ayer.

En la ausencia de Francia 38 tuvo participación exclusiva el presidente Justo y su yerno Sanchez Terrero. Argentina creía que tenía asegurada su organización debido a la rotación de sedes entre Sudamérica y Europa. Así, 1930 Uruguay, 34 Italia y 38 Argentina… Pero la FIFA con la presidencia de Jules Rimet decide otorgar la sede a Francia. Justo y su yerno deciden que Argentina no participará en protesta de la decisión y obtiene el apoyo del resto de los países americanos miembros de FIFA, excepto Cuba y Brasil que jugaron el Mundial que ganó Italia

En el 50 Argentina se quedó leyendo el Maracanazo por los diarios y viéndolo en los cines a través de Sucesos Argentinos. Entre Juan Domingo Perón y Valentin Suarez (presidente de AFA entre 1949 y 1953 y después interventor en 1966/67) tomaron la decisión de no participar. Por dos razones, pero una fundamental, Argentina no tenía un equipo competitivo. La huelga de futbolistas profesionales del 48 motivó que la mayoría (sino todos) los mejores jugadores argentinos e integrantes de la selección se habían marchado a jugar a Colombia y Europa.

Para disimular Suárez aseguró que las diferencias con la Federación Brasileña surgidas después de un amistoso donde Argentina ganó 2 a 0 (y terminó en una verdadera batalla campal en el campo de juego) eran irreconciliables y no se brindaban condiciones seguras para participar del Mundial.

Vale la pena recordar que Valentín Suárez alguna vez aseguró que “jamás el Estado le bajará la cortina al fútbol”, sin embargo él junto a Perón dejó a Argentina sin Mundial. Claro que él no se refería a participar o no en un Mundial sino a la intervención permanente de la política en el fútbol.

La ausencia del 54 en Suiza también encuentra explicación en el conflicto entre jugadores y dirigentes. Argentina no había participado casi en ningún torneo desde el 50, pero además continuaban las rencillas entre la Argentina y las federaciones. Con las americanas que habían recibido jugadores de la huelga del 48 y con la europeas por el mundial de Francia 38.

Otra vez la política metió la cola. Perón que no estaba convencido de participar con un equipo disminuido pero además por una cuestión de geopolítica pos segunda Guerra en la que la Argentina se intentaba reposicionar. Una vez más entre Perón, Suarez y su sucesor Valentin Peluffo se decidió no viajar al mundial que ganó Alemania Federal.

Antes de esta sucesión de desaciertos también hubo otras intervenciones memorables del Estado en la AFA como la de Ramón Castillo que colocó a Ramón Castillo (hijo) como presidente de la Asociación mientras era vicepresidente de Ortiz. Al morir Ortiz y asumir Castillo como presidente, padre e hijo convivieron como presidentes, uno de la Nación y otro de la AFA.

En 1945 fue presidente de la AFA el general de brigada Eduardo Avalos que no es un personaje menor. Fue quien decidió no acatar la orden de sus jefes de reprimir a la multitud el 17 de octubre y permitir finalmente la histórica movilización en paz.

También hubo espacio para que presidiera la institución uno de los precursores de la televisión en Argentina. Oscar Nicolini presidió la entidad del 47 al 49. Colocado por Perón, en el 49 convivió unos meses como presidente del fútbol y Ministro de Comunicaciones, cargo desde el cual fomentaría y pondría en marcha la primera transmisión de TV en la Argentina el 17 de octubre de 1951.

Las dictaduras también tienen sus intervenciones y sus familiares. La llamada Revolución Libertadora en 1955 interviene la AFA y pone como titular a Arturo Bullrich Cantilo un empresario y terrateniente dueño del predio y edificio que hoy es el Patio Bullrich y que ocupó los directorios de La Anglo Argentina Seguros, la Compañía Sudamericana de Seguros y la agropecuaria Adolfo Bullrich y Cía.Integrante de la Sociedad Rural Argentina, la Asociación de Criadores de Shorthorn, la Corporación de Rematadores y tesorero de la Bolsa de Comercio. Su único antecedente en el fútbol era la conducción de la Liga Ferro-Bancaria de Football que agrupaba a los equipos del gremio ferroviario y de las entidades financieras.

La dictadura del 76 merece un libro aparte, pero resumiendo mucho, nombró en la AFA al Doctor Alfredo Cantilo, primo de Bullrich Cantilo.

Cantilo, cercano a Vélez Sarsfield, fue juez, miembro y directivo del Jockey Club y figura prominente del movimiento religioso Opus Dei y antes de llegar a la presidencia de la AFA presidió varios años el Colegio de Árbitros. Cantilo fue en suerte el primer presidente de la Asociación del fútbol en conseguir una Copa del Mundo, Argentina 78.

Cantilo tiene un sucesor famoso, nada más y nada menos que Julio Humberto Grondona. El hombre que cambió la historia de la influencia de la política en el fútbol para desde el fútbol, influir en la política.

Convivió con la dictadura y la guerra de Malvinas, con el alfonsinismo, con el menemismo, el delaruismo y el kirchnerismo. Su lema, y su anillo, Todo Pasa, le cayeron perfecto. Todo pasaba menos el fútbol que siempre la política lo iba a necesitar y no el fútbol a la política. A tal punto que fue el instrumento con el que el Grupo empresario más fuerte de la Argentina sufrió el peor golpe de su historia cuando le sacó el fútbol para transmitirlo en sociedad con el Estado y generar el Fútbol para Todos.

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Julio Grondona, un distinto al frente de la AFA que entendió que la política necesitaba del fútbol y no el fútbol de la politica.

Julio Grondona, un distinto al frente de la AFA que entendió que la política necesitaba del fútbol y no el fútbol de la politica.

En lo estrictamente relacionado con los Mundiales no solo fue fundamental en la segunda copa del Mundo mayor, sino en las conquistas juveniles y en la primera medalla olímpica de oro del fútbol argentino. Y también comandó la participación en un Mundial en medio de una guerra que protagonizaba nuestro país. España 82 y la Guerra de Malvinas

La muerte de Grondona, volvió a abrir el ciclo de intervención de la política en la AFA y el fútbol.

La llegada de Luis Segura, que era vicepresidente de Grondona, un hombre que tenía vínculos aceitados con el kirchnerismo y garantizaba la continuidad de la buena relación Estado-AFA y el Fútbol para Todos.

Ya en el Gobierno de Mauricio Macri, la presión sobre Segura se hace fuerte y en medio de una crisis dirigencial y el armado de una causa por el manejo de los fondos del Fútbol Para Todos y la increíble asamblea del 38 a 38 el hombre de Argentinos Juniors deja el sillón de la calle Viamonte.

Insólitamente ( o no tanto a juzgar por los contactos de Macri) la FIFA interviene la AFA y a sugerencia del presidente argentino nombra como interventor a Armando Peréz, presidente de Belgrano de Córdoba, dueño de los cosméticos Tsu y ex dueño de Radio del Plata.

El proceso normalizador termina con la llegada del actual presidente Claudio Chiqui Tapia en ese momento bancado políticamente por Daniel Angelici y por supuesto por su suegro Hugo Moyano terminando de confirmar que otra vez la política desembarcaba en el fútbol. Aunque el hombre del ascenso viene surfeando con cierta cintura y sueña con Qatar 2022, los desaguisados de la Liga Profesional, los contratos internacionales, los sitios de apuestas y el desembarco de los politicos sin tapujos en cada vez más clubes preanuncian tiempos de tormenta.

Mientras el futbol y la pasión aguantan inconmovibles tantos vaivenes. Grondona hubo uno solo.

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