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Análisis

Milei acelera y busca esquivar la crisis social

Javier Milei acelera los tiempos en busca de cumplir objetivos y gambetear una crisis social que los actores del poder ven cercana.

Por Marcelo López Álvarez

El presidente Javier Milei busca la dolarización o en realidad lo que se busca es un proyecto que consolide una nueva ecuación de la distribución de la riqueza en la Argentina.

Un formato que propone un nuevo y regresivo reparto social de la riqueza en la Argentina. Una fórmula que, como adelantó en su discurso del 1 de Marzo y pretende hacer firmar a las provincias, consolide el gasto público en un 25 por ciento PIB.

Un porcentaje que dejaría al borde del colapso para siempre las políticas sociales, las jubilaciones, la educación y la salud pública. Un modelo que Milei o sus mandantes, pretende perpetuar con el paquete anticasta, desarmando los sindicatos y volviendo a las jubilaciones privadas entre otras cuestiones.

Un modelo a la chilena. Hay que recordar que ese modelo Chile lo puso en práctica bajo la dictadura de Augusto Pinochet y la democracia decidió no tocar hasta que le estalló en la cara.

La dolarización (palabra que erradicó de su léxico para intentar saltar la inconstitucionalidad) sería el camino que los hermanos Milei y sus ideólogos ven como alternativa cierta para congelar la foto de desigualdad. La dolarización, rebautizada competencia de monedas, es entonces una especie de bote salvavidas para que el modelo que se pretende consolidar llegue a puerto, no importa lo que quede en el medio. Consolidar una especie de juegos del hambre permanente entre laburantes, empresarios etc.

Así se ve a trabajadores aceptando que sus compañeros de escritorio merecen quedarse sin trabajo y empresarios que festejan los acuerdos ficticios, aunque los números de consumo, producción etcétera muestran que ellos mismos o sus colegas pueden desaparecer en el breve plazo.

La CAME informó que las ventas en los comercios minoristas pymes de la Argentina registraron en febrero de 2024 una caída de 25,5% interanual a precios constantes, mientras que frente al mes de enero pasado retrocedieron 7,4%.

El relevamiento, que abarca a 1.350 comercios minoristas de las principales ciudades del país, marca que durante el primer bimestre del año la caída es del 27% respecto al mismo período de 2023.

La mayor retracción tuvo lugar en el rubro Farmacias y Perfumerías por encima del 40%, Alimentos y Bebidas, 33,3%n Bazar, decoración, hogar y muebles, 22,7%, Calzado y marroquinería, 21,4% y Ferretería, 28,2% entre otros.

A esto se puede sumar el dato ya oficial de Córdoba donde 150 mil niños y adolescentes pasaron de escuelas privadas a públicas en el comienzo del ciclo lectivo 2024.

Milei apura los tiempos para cambios irremediables

La dolarización (al igual que la convertibilidad en los 90) consolidaría la baja inflacionaria recesiva y después generaría (al igual que en los 90) un periodo de cierto crecimiento ficticio, pero de características más reducida que en la convertibilidad por la imposibilidad de generar políticas monetarias.

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Carlos Menem y Domingo Cavallo días antes de anunciar la convertibilidad. Javier Milei los toma como ejemplo para su nueva aventura.

Qué puede asegurar la dolarización. Una cierta y relativa estabilidad con ello una sensación de bienestar con una posibilidad de mejoras en la oferta de crédito. Pero claro, al igual que pasa con los alquileres, hay más oferta, pero no hay quien la tome. Esto puede traer un cierto apoyo de sectores de la sociedad que creen fuertemente que su destino solo depende de ellos, ya sea la posibilidad de prosperar o fundirse. Es el modelo chileno, que los mendocinos conocemos bien, salarios bajos, estabilidad macro y monetaria, educación, salud, seguridad privadas. Una economía basada en servicios y fácil acceso al crédito para garantizar el consumo de las clases medias (alta y baja) y vivir endeudados.

Un modelo que no funciona en un país como Argentina que necesita un cambio cultural muy profundo, mucho más que ese núcleo duro de la derecha argentina del 25 o 30 por ciento.

Milei, sus mandantes y seguidores pueden parecer que hacen abstracción de la crisis social en gestación, pero no son inocentes, ni mucho menos locos. La violenta aceleración de las velocidades de la motosierra y la licuadora son el preanuncio de que pueden también acelerar los tiempos de la dolarización o la competencia de monedas a cualquier costo para fijar las condiciones con el caudal que aún conserva.

Los tiempos parecen acelerarse entrando en carriles desconocidos.

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