miércoles 28 sep 2022
Opinión

El Gobierno en la encrucijada de la macro versus los precios

El IPC de julio y la evolución de los precios en los primeros días de agosto renuevan los desafíos para el Gobierno que lucha por estabilizar la economía.

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Por Marcelo López Álvarez 14 de agosto de 2022 - 06:49

El gobierno parece predestinado a sumar malas semanas y convivir con el síndrome que lleva a que las cosas positivas no le luzcan embarradas por los valores de la inflación y la precariedad de los salarios en la Argentina.

Así por ejemplo esta semana se conoció que el índice de producción manufacturera que mes a mes informa el INDEC durante junio alcanzó el valor más alto en 55 meses, el problema es que la misma semana también el INDEC comunicó que el índice de inflación de julio fue el más elevado en 20 años.

La gestión de Sergio Massa, en estos 10 días, no ha dado señales de modificar el camino que proponía Martín Guzmán de bajar la inflación estabilizando las variables macroeconómicas y superando la restricción de divisas. La diferencia entre uno y otro es la espalda política.

Los guarismos inflacionarios de julio oficiales y de las dos primeras semanas de agosto de las consultoras privadas dan la idea de que se necesitan acciones urgentes por sobre la estabilización de variables macros y de las políticas de diálogo. El nuevo secretario de Comercio Interior y Exterior, Matias Tombolini, dejó expuesto esta semana con nombre y apellido como una parte del empresariado no está dispuesta a cumplir ningún acuerdo.

La publicación, por parte del Secretario, de como la industria farmacéutica había violado los acuerdos con el Gobierno de aumentar un grupo importante de medicamentos solo 1 punto por arriba de la inflación deja claro que no es un problema de insumos, ni de importaciones ni de nada, solo de especulación y voracidad.

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El Gobierno enfrenta en los próximos días el desafío de retomar el control y cuidado de los precios de los alimentos y frenar la inercia inflacionaria

El Gobierno enfrenta en los próximos días el desafío de retomar el control y cuidado de los precios de los alimentos y frenar la inercia inflacionaria

Los días por venir serán fundamentales para ver si los actores locales formadores de precios también responden positivamente a las expectativas del nuevo ministro -como lo han hecho los famosos mercados- o si solo están en este mundo para acrecentar sus ganancias a costa de cualquier cosa.

La política del Gobierno desde el primer día de Gobierno de Alberto Fernández -y que por ahora no cambió- de confiar que dialogando y negociando con los actores tradicionales se pueden lograr resultados por ahora no ha dado resultado.

Parece que hubiera una especie de encantamiento o amor con los sectores concentrados y en las mesas de negociación siguen sin aparecer las pymes, los representantes de las economías regionales y representaciones sindicales alejadas de la mesa chica de la CGT.

La no utilización política ( en el mejor de los sentidos) de esos actores pequeños y medianos por parte del Ejecutivo para agrandar la mesa de negociaciones y disminuir el poder de los grandes jugadores tiene sus repercusiones.

Entrecruzar los datos de ganancias de las empresas concentradas de alimentos y elementos de primera necesidad con el comportamiento de los precios en julio y primera quincena de agosto solo refuerza la poca capacidad que está teniendo el Ejecutivo de controlar algunas variables de profunda injerencia en la economía diaria de los ciudadanos.

Los niveles de aumento de algunos alimentos en julio y estas dos semanas del mes sanmartiniano no tienen justificación alguna si no es la decisión de los sectores concentrados de agudizar el proceso inflacionario para maximizar ganancias e influir fuertemente en el reparto de la torta de la economía argentina

El Gobierno enfrenta en los próximos días el desafío de retomar el control y cuidado de los precios de los alimentos y frenar la inercia inflacionaria

A la descomunal suba inflacionaria de julio provocada en parte por la propia política se suma la de agosto que no tiene ya explicaciones políticas. Incluso las variables económicas cómo los diversos dólares que se utilizaban para justificar el alza de precios se han estabilizado en franca baja. El dólar blue perdió casi 70 pesos desde su máximo de 350 en plena crisis de la renuncia de Martín Guzmán, sin embargo ningún precio se ha acomodado a la baja sino todo lo contrario. De hecho las consultoras privadas ya computan una inflación de agosto por arriba del 6%.

Desde el Centro de Estudios Políticos y Sociales Scalabrini Ortiz advierten que en los primeros días de agosto, los productos de perfumería crecieron por arriba del 12% los alimentos secos y frescos cerca del 2% en promedio así por ejemplo los huevos aumentaron 7 puntos, las pastas frescas 3.5 al igual que los pescados, las frutas y verduras 3.7. los fiambres, los lácteos cerca de 2 puntos en promedio y las pastas secas más de 3

En tanto desde el CEPA advirtieron otra contradicción en el discurso de la incidencia de los precios externos en los alimentos. A raíz de la apertura de los puertos ucranianos después del convenio Ruso Ucraniano en Turquía los precios internacionales mostraron una retracción de 4% en julio pero los precios locales aumentaron 6% y 7% si se incluyen en el promedio insumos de los principales cultivos que resultan exportables.

Para otras consultoras como la del siempre candidato a algún puesto en el Gobierno, Emanuel Álvarez Agis la variación de precios de los alimentos en los primeros días de agosto llegó al 3%.

Los mercados respondieron a los primeros días de la nueva gestión, se tomaron medidas en busca de mejorar la situación de divisas y energía en el mediano plazo y las previsiones de inversiones en el área minera y algunos acuerdo internacionales son buenas. El desafío mayor no ha cambiado y tiene que ver con el comportamiento de los actores internos que parecen estar jugando un juego político más que económico. La pulseada sigue en marcha y si el Gobierno quiere salir airoso tendrá que utilizar toda la fuerza que le da la ley y el Estado para ganarla.

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