miércoles 28 sep 2022
Opinión

Dólar y precios; esperando medidas que cambien la ecuación

Transitamos otro fin de semana llenó de rumores sobre posibles medidas que ordenen la corrida del dólar y precios desbocados en estas tres semanas de julio

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Por Marcelo López Álvarez 24 de julio de 2022 - 07:59

La tercera semana de corrida cambiaria que viene soportando la economía argentina cerró con el dólar marginal a 338 pesos, marcando un nuevo récord de ese mercado ilegal y los dólares financieros con bajas de entre un 2 y 4 por ciento pero también con valores superando los 300 pesos, mientras que el dólar oficial se ubica en 136 pesos.

Las expectativas (aunque habría que llamarlas por su verdadero nombre: presiones) de una devaluación son imposibles de desactivar mientras la brecha entre el dólar oficial y el resto sea de tal magnitud.

Es cierto lo que dice el Gobierno de la marginalidad y tamaño del mercado del dólar ilegal. Lo que no es cierto es que no tenga incidencia en la economía diaria. A lo largo de los años se ha formado la imagen ( con la complicidad de medios y economistas) que el valor real del dólar es el que muestra la pizarra del ahora llamado blue y termina siendo la referencia de (entre otras cosas ) la fijación de precios del mercado interno en un país donde los formadores de precios se resisten a fijar valores en pesos aunque la incidencia del dólar en sus productos sea mínima.

Cuánto hay de importado en una botella de salsa de tomates (por ejemplo) ¿menos del 1 por ciento? seguramente. ¿Entonces que tiene que ver el valor del dólar ya sea oficial o paralero? Nada. El problema al que se enfrenta la dirigencia, gobierne quien gobierne, es la restricción interna, pero también una restricción cultural por la que nos negamos a pensar en pesos.

Las abuelas decían que quien se quema con leche ve una vaca y llora y la sociedad argentina está más que quemada, sin embargo no alcanza para justificar un factor cultural y especulativo que trasciende generaciones.

El comportamiento especulativo quedó demostrado muchísimas veces, sin embargo pocas veces fue tan evidente como en el comienzo del gobierno anterior. Alfonso Prat Gay (primer ministro de Economía de la gestión de Mauricio Macri) expresó ante cuanto micrófono le acercaban que el borrar las regulaciones al mercado de cambios, que había impuesto Cristina Fernández de Kirchner, no iba a generar inflación porque los precios ya estaban fijados en el dólar blue que en aquel momento cotizaba a 15 pesos contra 8 del oficial,.

Ni bien se liberaron todos los controles se produjo una importante devaluación dejando el dólar cerca del valor del blue. ¿Qué pasó? Los precios aumentaron al ritmo de la devaluación desatando la inflación que terminó duplicando a la que había recibido.

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Precios y dólar desatados fueron la constante de una semana caliente en Argentina

Precios y dólar desatados fueron la constante de una semana caliente en Argentina

Lo que decía Prat Gay sobre los precios fijados al blue era cierto. Lo que no resulto cierto fue que los especuladores y formadores de precios no aprovecharan la volada para maximizar sus ganancias.

En el contexto altamente inflacionario que estamos viviendo, con precios disparados, una canasta básica de más de 100 mil pesos y salarios con escasos aumentos, es fundamental evitar una devaluación que rápidamente se trasladaría a precios y licuaría a velocidad de la luz los salarios y destruiría el mercado interno que es el principal motor de la economía argentina.

No debería existir dirigente, ni economista que no conozca está regla de tres simple que maneja la economía local, sin embargo la puja por la devaluación y maximizar ganancias de los sectores exportadores (sobre todo el agropecuario) a costa del bienestar de la mayoría de los ciudadanos es moneda corriente en medios, especialistas y también en dirigentes políticos.

A muchos seguidores de la historia y la realidad argentina seguramente no los sorprenda estas maniobras, pero lo que sí sorprende es la inacción que está mostrando el Ejecutivo ante la crisis. Estamos viviendo un nuevo fin de semana plagado de rumores de supuestos anuncios, mientras el manejo de la comunicación y la política hace agua. Hasta los propios simpatizantes y los medios de línea editorial afín al gobierno hacen chanzas y memes con la vocación irrefrenable de los funcionarios de anunciar el anuncio que después o no llega o son de una magnitud tan mínima y tan corriendo detrás de la coyuntura que no tienen ningún impacto o empeoran la situación.

Las consultoras privadas que siguen semana a semana el precio de los alimentos tomando los datos directamente de los códigos de barra de los centros comerciales confirman que en los últimos días el promedio de aumento es del 2.1% y que en lo que va de junio el promedio llega al 6.2%, la respuesta del Ejecutivo es agregar más lácteos a un programa escaso y debilitado como Precios Cuidados y que redoblará el control de remarcaciones.

Parches que pueden ser necesarios pero necesitan el acompañamiento de medidas, ideas y proyectos que ataquen los problemas de fondo que a lo largo de los años desembocaron en está actualidad.

Lo mismo sucede con el mercado cambiario, las importaciones, el repetido problema de la falta de liquidación de las exportaciones o el control de estas (tema que ya hemos tratado en la semana),

Los rumores (o los anuncios del anuncio) aseguran que antes de que abran los mercados el lunes y la Ministra llegue a Washington para reunirse con las autoridades del FMI se presentaría una serie de medidas en busca de calmar los ánimos. Claro que no se sabe si calmar los ánimos de la población o de los mercados.

El Gobierno se enfrenta quizás a su semana más difícil desde su asunción. Seguir con la política -que había hecho suya Martín Guzmán- de desensillar hasta que aclare no sirve cuando los misiles caen y caen agujereando el refugio y haciéndolo cada vez más endeble. La disyuntiva es fuerte porque seguir con la política de los parches no es camino, se necesitan medidas audaces que construyan una nueva correlación de fuerzas que le permita al oficialismo enfrentar el momento.

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