4 de abril de 2026
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educaCIÓN

Cuál es el límite: escándalo por los libros que la Nación mandó a las escuelas

Es por contenido "implícito y explícito" sobre cuestiones sexuales, religiosas, políticas y de hábitos. La Dirección General de Escuelas asegura que las revisiones de los mismos corresponden a las bibliotecas escolares. Entrá y mirá algunos ejemplos que desataron la polémica.

Muchos docentes mendocinos están alarmados por la llegada de material bibliográfico a las escuelas con contenido que, al menos, es polémico. Libros con pasajes con connotaciones sexuales, burlas por cuestiones religiosas, incitación a hábitos que rozan lo desagradable, entre otros generan diversas críticas. Se trata de ediciones repartidas por el Ministerio de Educación de la Nación a bibliotecas de colegios de todo el país a través del Programa Nacional de Lectura.

Parte del material al que tuvo acceso SITIO ANDINO fue aportado por docentes que se alarmaron ante el contenido de estos libros, quienes sostienen que se trata de material que debería estar en librerías, "pero no en las escuelas". El argumento es que no hace ningún aporte a lo pedagógico, educativo, formativo y cultural.

Frases tan polémicas como "en estas fiestas lo que más deseo es hacer brindar a mi familia con meo", "el amor es soportar la mierda del otro", "un drogadicto es siempre preferible a un comunista" y que éste es capaz de asesinar; o consejos para entrenar a los más chicos para el próximo concurso de eructos o cómo producir una orina exótica y aromática, o un reconocimiento para quien tenga el miembro más grande; también desafortunadas burlas a los católicos con un "Padre Nuestro" de Nicanor Parra en el que sostiene que tiene el "ceño fruncido como si fueras un hombre vulgar y corriente", generaron el malestar en muchos maestros y directivos que, por temor "a represalias" prefirieron el anonimato.

Sobre las burlas religiosas, sugirieron que si en lugar de hacerlo contra el catolicismo se lo hiciera contra el judaísmo -por ejemplo-, surgirían inmediatamente denuncias por intolerancia, nacismo, o "algunas cuestiones similares", pero al serlo contra una mayoría "quiere pasar por gracioso".

En cuanto al entrenamiento para el concurso de eructos señalaron que lo que se hace es incentivar hábitos que desde la familia y la escuela se quieren eliminar.

Respecto a libros con contenido sexual explícito -e implícito- como el que presenta Perramus en "Diente por diente", advierten que no es propicio para las escuelas y que en todo caso toda bibliografía de rivetes sexuales debe ser indagada, debatida y analizada en una cátedra educación sexual.

Estos son solo algunos ejemplos de los libros que llegaron a los colegios en cantidades, provistos por la cartera educativa de la Nación y que, según indicaron desde la Dirección General de Escuelas a Diario Uno, no fueron analizados antes de la entrega por las autoridades educativas locales.

Sin embargo, fue la directora General de Escuelas, María Inés Abrile de Vollmer, en 2009 -cuando era secretaria de Educación de la Nación-  quien junto al ministro Alberto Sileoni, la colección“El libro de Lectura del Bicentenario” y “300 libros recomendados para leer en las escuelas”, un trabajo del Plan Nacional de Lectura en convenio con ALIJA, donde se reúnen 300 reseñas de obras recomendadas que llegarán a todas las escuelas públicas y privadas del país.

Títulos como "Peter Capusotto el libro", "Panancha larga, antología poética" de Nicanor Parra; "Asquerosología en acción",  entre otros forman parte de la polémica entrega, que es para la libre consulta de alumnos y docentes, pero no necesariamente material de clase.

Al respecto, el psicopedagogo Alejandro Castro Santander cuestionó la falta de revisión por parte de la DGE. "Nunca se tiene que dejar a criterio discrecional" la entrada de libros a las escuelas. "Corresponde al Ministerio de Educación de la Nación o a la DGE corroborar qué entra".

"Se trata de material que tiene mucho más que sexo explítico, está implícito lo religioso. Hay vulgaridades, se ridiculizan cuestiones religiosas. Son temas que no tendrían que estar en las escuelas, se mete material que siembra confusión, conflicto, son precisamente las cosas que la escuela debería corregir", agregó el especialista.

"A la escuela tiene que entrar cultura, lo bueno para la formación de los chicos, lo que tenga que ver con la sana y la buena cultura. Con eso, por el contrario, se mete lo vulgar", criticó.

"Esto es muy grave, incluso puede haber denuncias penales por parte de docentes o padres", advirtió Castro Santander.

Sobre el Plan Nacional de Lectura

Los libros que están en foco de la tormenta fueron entregados a través del plan nacional, que inició en 2004. Según información oficial, en el primer semestre de este año se invirtieron 317 millones de pesos en la impresión y distribución de 13 millones de ejemplares de excelente calidad.

1.700.000 libros fueron entregados en 8.300 escuelas del primer y segundo ciclo.

Es material de 50 editoriales distintas de 960 autores de todo el mundo.