Una vez más, un testigo complicó con su relato a los once policías de la Federal acusados de pedir coimas a comerciantes durante allanamientos.
Una vez más, un testigo complicó con su relato a los once policías de la Federal acusados de pedir coimas a comerciantes durante allanamientos.
El juicio, que arrancó la semana pasada en los Tribunales Federales, tiene como imputados a Juan Manuel Merlo, Héctor Calderón, Marcelo Guerra, Fabián Mayorga, Carlos Acosta, Daniel Ouviñas, Guillermo Pizarro, Daniel Zurita, Marcelo Céntola, Sergio Merelle y Rubén Legrand.
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En la audiencia se sentó frente al tribunal presidido por Alejandro Piña, Gustavo Arro, propietario de Divertiendas, un comercio de videojuegos que funcionaba en la sucursal del supermercado Vea de Palmares.
Arro relató que el 8 de mayo de 2007 cuando llegaba a su casa del barrio Fuchs, de Godoy Cruz, había alrededor de unos siete hombres esperándolo. Cuando ingresó, los sujetos lo obligaron a ir hasta el primer piso donde se produjo una charla por demás comprometedora.
Los hombres de civil, pero que aseguraban ser de la Policía Federal, le indicaron que se trataba de un allanamiento, pero para que no se llevaran la mercadería se podía llegar a un acuerdo.
Esa mañana había retirado $10 mil del banco para pagar mercadería, y les di unos $8 mil, les pedí que me dejaran algo para comer, contó Arro. El hombre indicó que los civiles ingresaron con actitud pesada y que dieron vuelta la casa.
En tanto, siguiendo en la línea de Gustavo, su padre Alberto, también declaró que cuando ingresó la Policía al domicilio revisaron toda la propiedad, saqué hasta las sábanas de la cama, dijo el hombre, quien vio cómo se llevaban a su hijo al primer piso de la vivienda.
Cuando bajaron un tal Marcelo en relación a Guerra- me dijo que él era el que mandaba y que me quede tranquilo, que estaba todo arreglado. En ese momento éramos todos como hermanos y hasta tomamos café en la cocina, explicó Alberto, quien hasta ese momento desconocía que su hijo le había entregado dinero a los efectivos.
Según el hombre, su hijo días después concurrió a la delegación de la Policía Federal donde un efectivo le devolvió las computadoras secuestradas y hasta le ofrecieron cosas que no eran nuestras.
En tanto, el relato de Fernando Simó, encargado de Divertiendas, contó que ese mismo día el 8 de mayo- los federales también allanaron el comercio de Palmares y se llevaron hasta la jefatura por averiguación de antecedentes.
Me tuvieron en una celda sucia unas dos horas y después me preguntaron te querés ir a tu casa, porque podemos ver cómo hacemos, contó Simó, quien aseguró que luego de solicitarle que lo dejaran libre, los efectivos le devolvieron sus pertenencias con $450 menos en su billetera.

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