miércoles 22 jun 2022
la vida del caníbal que inspiró a Hannibal Lecter

Hace 43 años que está preso en una jaula de cristal subterránea

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16 de mayo de 2022 - 00:00

 Robert Maudsley tiene 68 años y es el hombre que inspiró siempre temor. Jamás conoció otra forma de vida y hoy pasa sus días con custodia permanente en una caja de cristal. Se convirtió en el asesino en serie más peligroso que tiene Gran Bretaña. Una historia llena de tragedia y violencia.

Su caso inspiró a El silencio de los inocentes, protagonizada por Anthony Hopkins en el temible rol de Hannibal Lecter. Al igual que el verdadero criminal, el protagonista era encerrado en una caja de vidrio.

"¿Para qué sirve tenerme encerrado 23 horas al día? ¿Por qué molestarse en alimentarme y darme una hora de ejercicio al día? ¿Para quién represento un peligro?", son las preguntas que Robert Maudsley se hace todas las mañanas cuando se despierta.

Lo cierto es que Maudsley causó tanto miedo de sus acciones que a las autoridades policiales no les quedó otra alternativa que encerrarlo en una caja de cristal a varios metros bajo tierra. El objetivo era tenerlo lo más controlado por el peligro que representa. En esa caja de cristal está solo, apenas entra una cama, una mesa, una silla, un lavamanos y un inodoro. Y una hora al día puede ver la luz y realizar actividad física.

Está alojado en la prisión de Wakefield y allí se pasa 23 horas al día encerrado en una caja de vidrio que está en el subsuelo de la prisión. La mesa y la silla están hechas con cartón, y el inodoro y el lavamanos están bien amurados al piso.

Robert Maudsley y el peligro de estar con otros presos

A Maudsley se lo considera demasiado peligroso para que pueda llegar a convivir con otros prisioneros y guardias. Su prontuario está lleno de asesinatos. Su primera víctima fue en 1974, cuando tenía solo 21 años.
Además, también mató a abusadores de menores en una serie de ataques que aterrorizaron al país.

Nació en Liverpool en 1953 y a los dos años pudo ser rescatado junto a tres de sus hermanos debido al maltrato que eran sometidos constantemente por sus padres. Los trasladaron a un orfanato Nazareth House y la estadía en ese lugar fue excelente. Sin embargo, cuando regresó a su casa a los ocho años, su vida dio un cambio de giro.

Maudsley era el cuarto de 12 hermanos y cuando sus padres lo sacaron del orfanato, vivió en carne propia la violencia familiar con golpizas que se convirtieron en una cotidianidad. Todos esos comportamientos lo llevaron a encerrarse en su habitación por seis meses. Su único contacto fue con su padre, que tan solo lo iba a ver para golpearlo. Maudsley también recibió golpizas adicionales por intentar proteger a sus hermanos. Maudsley se educó a imagen y semejanza de su padre.

A los 16 años ya consumía drogas y se dedicó al trabajo sexual para ganar dinero extra. Con esa actividad conoció a su primera víctima. En 1974 Maudsley mató a John Farrell cuando este le mostró distintas fotografías de menores a los que había abusado. Maudsley le dio fuertes golpes en el rostro hasta dejarlo inconsciente.

No apto para ser juzgado

Declarado no apto para ser juzgado y enviado con la recomendación de que nunca fuera puesto en libertad, Maudsley fue internado en el Hospital Psiquiátrico Broadmoor, lugar donde viven los criminales más peligrosos de Gran Bretaña. Pero nada de eso alcanzó. Maudsley era incontrolable para propios y extraños.

Tres años después, él y su compañero de prisión David Cheeseman se atrincheraron dentro de una habitación con el abusador de menores David Francis, a quien torturaron hasta la muerte.

Acusado de homicidio involuntario, Maudsley fue trasladado a la prisión de máxima seguridad de Wakefield, en Yorkshire, donde también allí encontró a sus dos últimas víctimas. El 29 de julio de 1978, primero estranguló y apuñaló a Salney Darwood, un hombre de 46 años que fue encerrado por matar a su esposa. Después asesinó a Bill Roberts, de 56 años, quien había abusado sexualmente de una niña de siete años.

La jaula de vidrio donde vive Maudsley

La celda, que se completó en 1983, recibió el nombre de jaula de vidrio. Con una dimensión de 5,5 x 4,5 metros, está rodeado por un cristal a prueba de balas. Siempre bajo la atenta mirada de los guardias de la prisión.

La caja de cristal a prueba de balas donde está alojado Maudsley.

La puerta de la celda está hecha de acero macizo, que se abre a una jaula en el interior. La cama de Maudsley es una losa de hormigón y las paredes transparentes contienen una rendija, a través de la cual los guardias le pasan las comidas y otras cosas que necesita. Maudsley representa un peligro letal permanente y por eso es mejor que no tenga contacto con nadie.

Pasa sus días encerrado en esa caja de cristal y así seguirá el resto de sus días. Se le permite una hora de ejercicio al día. Y cuando va al patio de ejercicios, es escoltado por seis guardias. Maudsley no puede hablar ni tener contacto con otros presos.

"Las autoridades me ven como un problema"

Maudsley se hizo famoso como "El caníbal". Así lo llaman dado de sus afirmaciones sobre su presunta práctica de canibalismo mientras perpetraba sus crímenes. El hombre que hoy ya pasó más de 40 años encerrado en una cápsula de vidrio subterránea de máxima seguridad, permanecerá allí por el resto de su vida.

"Las autoridades penitenciarias me ven como un problema, y su solución ha sido ponerme en confinamiento solitario y enterrarme vivo en un ataúd de hormigón", afirmaba el hombre en 2003.

"No les importa si estoy loco o estoy mal. No saben la respuesta y no les importa, mientras me mantengan fuera de la vista y de la mente de los demás. Me queda estancarme, vegetar y retroceder. Me dejan en solitario para enfrentarme con personas que tienen ojos pero no ven, que tienen oídos pero no oyen, que tienen boca pero no hablan", agregó. Y no dudó en señalar que "la vida que lleva en soledad es un largo período de depresión ininterrumpida". / A24 

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