por Marcela Furlani, Artista Visual
por Marcela Furlani, Artista Visual
León Gieco es un ser necesario, se ha dicho y lo comparto... Escribir en voz alta sobre una persona querida que ha modificado la manera de mirar el mundo, es emocionante y un desafío. Han pasado muchos años desde que nos conocimos allá por el 85 del siglo pasado, cuando aquel proyecto fundante que es de Ushuaia a la Quiaca llegó entre diapositivas y canciones a mi ciudad de Maipú, en Mendoza. Esa noche dibujé hasta la madrugada, después de eso la vida nos encontró en múltiples proyectos artísticos y solidarios; un privilegio.
Su obra es enorme y está compuesta de arte y acciones consientes. Siempre posicionándose del lado de la gente, de los que no tienen voz.
Las canciones de León constituyen uno de los puentes a través de los cuales escuché las distintas voces de la memoria, lo callado, la maldad deliberada. También, las del amor y de la lucha.
Lo admiro profundamente como artista, coherente y generoso, también lo quiero como persona capaz de estar en las buenas y en las otras... Es un músico que se juega por sus ideas, un creador solidario que lleva sus utopías adelante y transita desde comienzos de su carrera la diversidad sin prejuicios.
Tuve la alegría de pintar en vivo cuando presentó Por Favor, Perdón y Gracias en Mendoza. Allí supe de su proyecto Planeta de Mujeres, el cual según nos contó, fue inspirado por el grupo de Artes Visuales al que pertenecí: Minas de Arte. Después, entre otras actividades compartidas, en 2012 vio la luz el libro Hombres de Hierro, estampas del Mendozazo (EDIUNC), junto a los sociólogos Leandro Fornies y Laura Furlani, mis hermanos.
Sin dudas las palabras no alcanzan para dar cuenta, pero no creo que sea necesario. Su obra habla por él. Es un ser luminoso, un referente y embajador de la música nacional argentina y latinoamericana. En su poética e incesante búsqueda, sigue siendo un trovador que me sorprende, capaz de reinventarse una y otra vez. León para vos, sólo cosas buenas. Estoy orgullosa y agradecida. Cumplir 70, qué maravilla!!!
¡El 20 de noviembre cumplen años León y mi mamá!
