28 de abril de 2026
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Artes escénicas en cuarentena

"Amor de cuarentena", la propuesta de teatro vía Whatsapp protagonizada por grandes figuras de la actuación

Por Sección Cultura

 "Te debe resultar raro mi mensaje. Ojalá no te resulte inoportuno. Pensé bastante si debía o no comunicarme. Hace tanto tiempo que no tenemos noticias, me pareció una oportunidad. Es probable que no quieras responderme, no importa, necesito decirte algunas cosas".

Cecilia Roth, Jorge Marrale, Dolores Fonzi, Leonardo Sbaraglia o Camila Sosa Villada: la voz del intérprete es a elección, el texto de Santiago Loza es el mismo y la imagen de esa ex pareja que regresa a través de los mensajes de audio de Whatsapp va por cuenta del que escucha. La experiencia Amor en cuarentena no es interactiva en estricto sentido. Durante catorce días, les participantes reciben palabras, fotos y canciones que no admiten respuestas. Recién al final, se invita a contar, a quien lo desee, si el viaje resultó cómodo.

Sin embargo, las personas responden aunque no estén "habilitadas". No importa que griten, nadie va a contestarles. Los mensajes están irrevocablemente grabados y se suceden como las partes de un monólogo que no aclara si hay vida del otro lado. En La voz humana, la pieza que Jean Cocteau creó para Edith Piaf, sabemos que esa mujer desesperada habla con un hombre que le dice adiós, despedida telefónica de cabecera que en cine interpretaron Anna Magnani, dirigida por Roberto Rossellini, e Ingrid Bergman, por Ted Kotcheff, y que acaba de comenzar a filmar Pedro Almodóvar con Tilda Swinton, incansable en el regreso a ese tópico que ya había versionado en sus películas con Carmen Maura.

Pero estamos en la Argentina y en situación de encierro para evitar el virus y auspiciar recuerdos de viejos amores que nunca se olvidan. Si bien ni Loza ni el director Guillermo Cacace imaginaron ninguna hipótesis de reacción, sabían que desde el instante cero se ubicaba al otro en el lugar de ese ex amor. "La gente es cómplice de una convención, se siente convocada y actúa desde la escucha. Por eso creo que es un espectador muy activo, eso es palpable, necesitaban contarnos qué les pasaba", dice Cacace, quien en modo remoto ensayó con cada una de las individualidades del elenco.

"No los grabé de manera cronológica a los catorce mensajes. En ese universo, traté de ver cuáles eran cercanos a experiencias, a formas sensoriales, a recuerdos, maneras que me permitieran iniciar lo que después iba a hacer. Creo que empecé por el séptimo capítulo o entrega, ahí pude dar el puntapié inicial. No siempre convocaba a una ex sino a una combinación de ellas y también con el imaginario con el que uno construye un personaje. Una vez que pude transitar la vibración que me generaba el texto, puede ver la continuidad y los ordené. Ahí fluyó. Nunca pensé en las respuestas", cuenta Marrale.

La séptima entrega también le sirvió a Sosa Villada como trampolín: "Esperaba que se hiciera de noche porque había menos ruido y me ponía a grabar y a grabar. Mandaba dos y hasta tres audios de cada mensaje". Acerca del proceso creativo, la actriz y escritora cordobesa dice que "la primera vez que leí el texto supuse que iba a conectar con algún ex ahora lejano pero, en ese momento, lo que me pasó es que se me borraban todas las imágenes y entraba en una concentración narcisista, no pensaba más que en hacerlo bien. Luego empecé a imaginar a ese otro, fui configurando a alguien que recibía eso a medida que los hacía, configuré un ex al que me interesara volver a contactar y que no existe, por supuesto".

Perdón por no preguntarte más sobre tus días, evito caer en la indiscreción, no creas que no tengo curiosidad (...) Cuándo quieras, lo que quieras, sin apuro, podés ir contando, estoy acá para escucharte, ahora y siempre. Acá te espero.

El mensaje 7, justo a la mitad de la "experiencia" (definición provisoria todavía), termina con un pedido explícito, el asomo de una congoja que el sol del día siguiente acorrala, otra vez, a un rincón de amable cortesía. Pero que encierra un dato perturbador:

Me alegra que me estés escuchando. Hay en tu escucha un cariño que creía perdido.

...............

El señor Cacace recibía cada noche una devolución de alguien que tenía su teléfono. "Es muy loco, cuánta necesidad de interacción, ni siquiera es que teníamos mucha confianza. Me grababa mensajes como si fuera el personaje que los recibía", dice al beber su propia medicina. Igual que esta persona, se sintió agradecido. Aunque la producción no entrega datos sobre les participantes, sí hace públicos los mensajes finales. Por ejemplo, estos tres, entre muchísimos:

-Me dejaré dormir para seguir soñando que amanezco junto a ti, que flotas a mi lado... Amor, ya queda menos para amarte. Amor a muerte. Dedicado a tod@s los que aman el amor posible, real o imaginado. Y a Cecilia Roth en particular.

-¿Cómo se vuelve a los días de antes? Ya estoy dosificando los mensajes y escuchándolos cuando ciertas condiciones del ambiente son propicias. Los últimos los escucho SOLO si paró el viento, si hay un lindo espacio tibio en la casa o si cierro los ojos y no me gritan: "Maaaaa, ¿prendo el lavarropas?".

-Fue muy loco porque en un capítulo contaba que se conocieron y ella tenía una prenda verde y ese día yo tenía algo verde, jajaja, y el gusto por cosas que me gustan, ¡mucho en común con esa ex! Una experiencia mágica. Y Leo, un genio.

.........

Amor en cuarentena no es de efecto multitudinario. Algunes se aburrieron, se quejaron porque "es muy literario, así no se habla por wasap", otres se espantaron por la música o les resultó una mala decisión las fotos o les pareció largo. En cambio, a muches les envolvió en papel de sueños por un rato. O encendió el fuego fatuo de que nos recuerden y la pregunta acerca de aquello que recordamos. Y sobre todo, nos puso en el lugar de otro y otra, el mejor viaje de la imaginación.

Porque de la misma manera que en una noche cualquiera de la vieja normalidad, a la salida del cine o del teatro, podía armarse charla inspirada en la mesa ("la obra que trasciende es la que sobrevuela la milanesa", dice el maestro Mauricio Kartun), ahora vivimos experiencias, estamos ante otro tipo de artefacto, uno que se mete en casa, personalizado, de a uno, cuyo nombre aún no definimos, cuya evolución aún no conocemos. Pero es algo diferente, capaz de atraparnos y conducirnos a otra parte: casi como el amor.

*Amor en cuarentena, de Santiago Loza y dirección de Guillermo Cacace. Entradas por Alternativa. Más colaboración voluntaria a beneficio de la Casa del Teatro y al Archivo de la Memoria Trans.

Fuente: Infobae

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