La productora audiovisual Curandero Filmsestrena en Buenos Aires su tercer largometraje "Cuerpos Marcados". Un documental codirigido por Ciro Néstor Novelli y Mariángeles San Martín donde las mujeres, los tatuajes y las historias de superación son protagonistas. Con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), el filme llega a la pantalla del Cine Gaumont de la ciudad porteña.
"No han sido años fáciles para el cine argentino, duros momentos como para todo el país, pero resistimos creando, produciendo y estrenando (a pesar de todo) con un equipo de la región solidario, comprometido con la cultura y la imagen, asumiendo el desafío de contar historias de cuyo para sostener un cine diverso, con múltiples voces y plural", señala el equipo de la película. Es el segundo estreno nacional de Curandero Films en lo que va del año, después de "Digo La Cordillera. Cuadernos de viaje", que relata el viaje de dos artistas visuales dispuestos a desafiar la montaña.
"Cuerpos marcados" es una cinta que a partir de testimonios de mujeres, amplía y aborda desde una mirada terapéutica las cicatrices provocadas por el cáncer, la violencia o la mala praxis. Las protagonistas que ponen el cuerpo a esta cinta son: Victoria Bravo, Graciela Conocente, Mercedes Güiraldes, María Andrea Puebla, Carolina Morales, Marianela Aveni Mezt, Teresa Fanny Carrizo y Lily Muster.
Resignificar las heridas
Graciela trabaja sobre una nueva obra, mientras comienza el proceso, de varias sesiones, para buscar y diseñar un tatuaje significativo para ella y su danza, conoce a mujeres sobrevivientes de cáncer, violencia de género y mala praxis médica, marcadas física y emocionalmente para toda la vida y que comparten su mismo deseo: tatuarse, resignificar sus heridas, reseña la sinopsis de la cinta.
Y continúa: Aparece aquí la tarea creativa de Victoria Bruno (Mendoza) y Lily Muster (San Juan) para acompañar y tatuar a sobrevivientes como Teresa, Marianela y Carolina entre otras mujeres que dan su testimonio. Son las mujeres que se han negado a cruzar el Aqueronte, el río del dolor y todavía caminan por la orilla de la vida, ignorando a Caronte y despreciando el Hades, pero pagando en vida el óbolo para mantener su alma y no perder la esperanza, ni los deseos, ni la risa.
Mientras se conocen, tatúan o planean sus futuros tatuajes, estas mujeres trabajan, sueñan, se organizan y abordan en primera persona su lucha, el dolor, la esperanza, la realidad de la enfermedad o de la violencia, la desinformación o peor aún la información sesgada sobre un tema que afecta principalmente al género femenino: la incomprensión del sistema de salud, los prejuicios que todavía acarrea el cáncer y la violencia machista, que no produce la muerte como resultado final, van dando espacio a la tarea creativa de ambas tatuadoras y Graciela, pero también la participación de un grupo de estudiantes universitarias que buscan ampliar agendas en su Facultad.
Estas mujeres muestran sin pudor y con cierto orgullo esos cuerpos ya marcados para proponer nuevas marcas que superen la cicatriz. Una cicatriz visible en el cuerpo, pero también en lo que sienten y piensan, una marca que les recuerde que han sobrevivido. Marcas bellas, símbolos de resistencia, de esperanza, de memoria, de vida...
"Todo tiene que ver con contar esta experiencia desde la superación. Desde ver la fortaleza para tomar esta decisión y todo lo que implica. Vamos a tratar de que llegue esto y que sirva para la que lo necesite. Que se cure o la lleve a curarse de alguna manera", contó a Sitio Andino Silvana Díaz Coppoletta (fotógrafa y parte del staff de la película), cuando se rodó la escena final del documental allá por septiembre de 2018 en la sala Circula del espacio Julio Le Parc.
Mientras que sobre la tendencia de que cada vez son más las mujeres que deciden plasmar en el cuerpo el testimonio de una etapa de vida superada, Coppoletta explicó:
"Está pasando mucho y el caso de las mujeres que necesitan hacer este tipo de proceso de sanación no es una moda. Lleva un proceso interno para volverse externo. No sólo porque a veces las heridas se tienen que curar y no se puede tatuar hasta cierto tiempo, sino también por una cuestión de curarse emocionalmente y además elegir el motivo. El motivo que eligen siempre tiene que ver con lo que ellas desean como curación, como algo positivo. Nunca, hasta el momento, hemos sido testigos de que se tatúen algo negativo. Es todo lo contrario, es transformar el dolor en algo positivo. En un ave, en flores, en todas cosas que tengan vida. Es como un renacer".
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El estreno de "Cuerpos marcados", este jueves en el Cine Gaumont de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, llega después de un interesante recorrido. El filme fue seleccionado durante el 2018 al GrabaLab (Graba 0.2 Festival Iberoamericano de Cine. Marzo. Mendoza) y durante 2019 fue presentado en el DOCMONTEVIDEO en la Sección Mercado. Mettings (Julio. Montevideo. Uruguay) y como película invitada al Festival Latinoamericano Imágenes Sociales (Setiembre. La Rioja).
Además es el tercer largometraje de la productora audiovisual mendocina Curandero Films, que con apoyo del INCAA ya ha realizado los documentales: "Compadres...", en el 2013 y "Digo La Cordillera. Cuadernos de viaje". Este último estrenó en julio de este año y desde este martes se puede ver en la plataforma de acceso gratuito cine.ar . Actualmente Curandero graba un nuevo largometraje documental "La mujer de la foto".