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femicidio

Crimen de Julieta: las pruebas que comprometen al imputado

Andrés Di Cesare quedó sumamente complicado en la causa. Creen que contó con la ayuda de alguien para perpetrar el ataque.
Por Pablo Segura

Complicado y camino a una posible condena a prisión perpetua. Así está hoy Andrés Di Cesare (23), el hijo de un reconocido empresario de transporte que hoy fue imputado formalmente por el brutal crimen de Julieta González (23).

Desde que la chica fue encontrada sin vida a orillas de la Ruta 7, en Cacheuta, Luján de Cuyo, las pruebas que se fueron incorporando en el expediente lo complican en demasía. En ese sentido, fuentes judiciales y policiales, contaron el paso a paso de la investigación hasta dar con el acusado.

Julieta González, la víctima. Fue asesinada a golpes. 

Las sospechas sobre Di Cesare comenzaron en base a las pericias que se hicieron al celular de la víctima. Así se desprendió que las últimas dos conversaciones que tuvo Julieta fue el 21 de setiembre, en horas de la tarde.

Ambas fueron con el mismo número. La penúltima duró entre 5 y 6 minutos y la última fue de 40 segundos. Los pesquisas comenzaron a rastrear ese número y determinaron que pertenecía a una empresa de transportes de Maipú.

En un principio se puso la lupa sobre los camioneros o transportistas que trabajan para esta firma, pero luego la causa dio un importante giro.

La Justicia citó a la madre de la joven asesinada y le preguntó qué sabía de esa empresa. La mujer afirmó que estaba ubicada frente a su casa y que los hijos de los dueños conocían a su hija.

Días después, allegados a la joven consiguieron la clave de Facebook de Julieta y esto terminó de encaminar la causa. Los investigadores confirmaron que la víctima había conocido al hijo del dueño de esta empresa en agosto a través de Facebook.

Los chats entre Julieta y Andrés eran seguidos, y para verse se juntaban en el mismo lugar: Matienzo y Pescara de Maipú.

Cuando los pesquisas pusieron la lupa en Di Cesare, comenzaron a salir datos que ahora serán clave para mantener la acusación contra el joven.

A las 18 del 21 de setiembre, día en el que desapareció la chica, los celulares de la víctima y victimario estaban activados bajo la misma antena: la de Matienzo y Pescara, donde siempre se reunían ambos.

Andrés Di Cesare, hoy imputado por "femicidio". Tiene 23 años y es hijo de un empresario. 

Llamativamente, después de ese día, Di Cesare eliminó de su lista de amigos de Facebook a Julieta. Pero esto no es todo.

Cuando Julieta era buscada, personal de Búsqueda de Personas entrevistó a varias personas, entre ellas, a Di Cesare. El joven aseguró en esa entrevista, no conocer ni haber conocido a la joven.

Ya más comprometido, los pesquisas comenzaron a entrevistar a testigos para preguntarles sobre la relación que tenía el chico con la joven.

En ese sentido, dos personas aseguraron en la causa que Julieta había contado que "estaba embarazada del hijo de un empresario". Otro contó lo mismo, pero agregó que al parecer la chica "había perdido el embarazo".

Otro vecino de la zona aseguró que Julieta le había contado de una relación con "el hijo de un empresario" y dio detalles de su auto. Ese coche es un Ford Fiesta que ahora está secuestrado.

Ahora bien, el teléfono de Julieta dejó de funcionar el 22 de setiembre. Ese día el aparato recibió un llamado de la madre de la víctima, pero nadie contestó. Desde ese momento quedó apagado.

La necropsia indicó que al momento del hallazgo del cadáver, el martes 27 de setiembre, la víctima llevaba muerta entre 24 y 50 horas. Las pericias indican que difícilmente la joven haya sido ultimada en Cacheuta, por lo que se refuerza la hipótesis de que podría haber estado cautiva -no está confirmado-.

Ruta 7, en Cacheuta, donde hallaron el cuerpo de Julieta. Llevaba entre 24 y 50 horas de muerta. 

Y en base a esto, los sabuesos creen que Di Cesare podría haber contado con la ayuda de algún cómplice para perpetrar el ataque. La Justicia intenta ratificar esto y en ese caso dar con el otro autor. 

Prueba clave

Las manos de la víctima presentaban rastros de piel, como si hubiese intentado defenderse del ataque. Esos restos serían aptos para un cotejo de ADN por lo que Di Cesare será sometido a esa prueba. En caso de dar positivo, la causa está prácticamente esclarecida.

Pero además hay otro dato importante. Si bien la declaración no fue realizada ante la fiscal y bajo todas las medidas de rigor, Di Cesare admitió ante policías su autoría del hecho.

Cuando era sometido al famoso circuito -huellas dactilares y foto de prontuario, entre otros-, dijo que Julieta lo "extorsionaba con un embarazo -que era falso- y que le pedía plata".

Por esto, la fiscal Claudia Ríos incorporó un informe policial a la causa, donde los uniformados confirman los dichos del acusado, que ahora será trasladado a la cárcel.

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