Teatro

Un sueño hecho realidad: el teatro El Taller tuvo su inauguración oficial

El elenco dirigido por el Flaco Suárez celebró la concreción de contar con la habilitación municipal del espacio.

Por Eugenia Cano

El Flaco Suárez se pasa los dedos por los ojos rápidamente haciendo desaparecer alguna lágrima. En medio de la sala -que ahora cuenta con butacas retráctiles, equipo de luces y telón nuevo otorgado por el Instituto Nacional del Teatro- ha terminado de proyectarse un video. Las imágenes son elocuentes. Rostros explotados de alegría trasportando una carretilla, colocando un ladrillo o pintando una pared. Narizotas rojas, maquillaje y mil ficciones contadas se entremezclan en un trabajo de hormiga que ahora respira satisfecho.

Después de laberintos burocráticos y una lucha kafkiana – dirá el maestro de actores- que llevó 15 años, el Teatro El Taller finalmente logró su habilitación municipal como espacio cultural independiente y los motivos para festejar desbordan. Esta noche la comunidad artística local está de fiesta con la convicción de que vivir “por” y “del” teatro, no es cosa de locos y soñadores. En todo caso sí. Es cosa de locos y soñadores capaces de convertir lo imposible en realidad.

Ernesto Suárez, director y generador del elenco y el Teatro "El Taller". Foto. gentileza Argot Prensa. 

“No tener un espacio para el actor es muy triste, ¿dónde ensaya? Un pintor puede pintar en su casa, un músico ensayar en su casa, pero un actor necesita un espacio”; dice Ernesto Suárez subido al escenario central. En el lugar se percibe emoción y la satisfacción de aquellos que se saben victoriosos por no haber resignado el vuelo colectivo y la autogestión.

“Hace 15 años que empezamos este sueño y lo interesante es que están los mismos actores. Manejan el grupo ellos. La plata de la cooperativa se la reparten ellos, acá estudian más de 200 personas con los talleres y se ha desarrollado un montón de gente que ahora es importante para el teatro mendocino. Tener un sala propia, es para mí, que ellos tengan lo que yo nunca tuve”, cuenta quien acaba de llegar de Ecuador donde todo un país lo colmó de reconocimientos y amor por el legado teatral que ofreció al lugar que lo abrazó durante el exilio.  

Foto: gentileza Argot Prensa. 

“No es fácil estar tanto años juntos y creo que hemos estado juntos porque el grupo se organizó totalmente horizontal. Acá todos somos dueños. Si hay un mango se reparte entre todos los actores. Yo ahora no estoy en la cooperativa, pero estoy hermanado con ellos. Son 15 años de laburo, de un montón de trabajo, con el ejemplo que nos dieron esos héroes del teatro mendocino y es muy emocionante este momento, tener la casa propia”, agrega.

Todos los integrantes del elenco viven exclusivamente del teatro y ya hay una tercera generación de artistas en el grupo. La semilla ha dado sus frutos adentro y afuera del elenco: el ciclo “Humor de miércoles”, el fenómeno imparable de “La liga de improvisación” o las obras del talentoso Manuel García Migani son ejemplos de que cada uno de los integrantes le va dando forma a un camino que trasciende El Taller.

“Es hermoso sentir que sembraste y brotaron. Hay que manejarse de frente y con mucha honestidad, nunca engañar a nadie en ningún sentido. Nunca gané plata con el teatro cooperativo, acá no gano un mango, esto es para los chicos. Todo eso hace que se sientan dueños del lugar. Bueno, todo eso forma parte del orgullo y la satisfacción de haber pasado por este mundo marcando un camino”, le confiesa El Flaco a esta cronista.

Uno de los actores del elenco recita el poema de su vida frente al público y sus compañeros de ruta lo alientan con comentarios. Mientras, el maestro mira desde un costado a sus hijos mendocinos. Al final, los abrazos y las miradas de complicidad se contagian. Se viene el reestreno del infantil “Los Mosquetreros” para las vacaciones de invierno. Se ven fortalecidos, empoderados. La batalla de una burocracia siempre contraria a facilitar la cultura, está ganada, pero se presiente en el aire que el camino continúa. Está claro que todavía queda mucho teatro por vivir.

El elenco y el legado del Ernesto Suárez

El Taller a través de los ojos de Ana Suárez, hija del Flaco

“Cuando empezó El Taller yo debo haber tenido 8 años, una nena. Mi viejo, es re loco, porque hay una dualidad entre el papá y el tipo creador y generador de cosas. Para mí, El Taller y toda esta construcción teatral es como mi familia. Para mí, el teatro El Taller es un hermano más. Si bien yo no estuve en el construir tiene que ver para mí como una enseñanza más de vida. Con la manera en que se crió a ese hermano para meterle lo mismo que nos metió mi viejo a nosotros, que es la necesidad de lucha. La necesidad de construir desde el lugar donde uno está. Generar cosas. Pensar. Sentir. Comprometerse con lo que uno tiene, que no es poco, que es el arte. Es un día muy conmovedor, muy importante. Ver a mi viejo que tiene 76 años y sentir y ver lo que ha construido. Esto es como una especie de broche de oro de toda esa lucha. Eso me emociona muchísimo y saber que todos ellos van a seguir con el legado y que tienen todos un poquito del Ernesto metido adentro y no van a parar”.  

“Hoy es el día que este elenco celebra emociones compartidas durante varios años. Es el día que estrenamos nuestra sala después de mucho esfuerzo, desde nuestro primeros pasos en la Calle Tiburcio Benegas y ahora después de 16 años abrir oficialmente nuestro humilde teatro en la calle Granaderos. Seguiremos construyendo sueños, historias y por supuesto, arte”, comunica el elenco desde su Página de Facebook.

“Es un gran alivio y una batalla ganada. Después de seis años de estar tramitando la habilitación logramos que nos las dieran”, dice Oscar Pizarro frente a lo que significa poder inaugurar oficialmente el espacio.

El actor es uno de los integrantes del grupo desde el minuto cero. La mayoría de los artistas está desde el inicio y se suma gente nueva que refresca el devenir generacional. Suárez en la dirección, Eliana Borbalás, Miranda Sauervein, Leticia Gili, Oski Pizarro, Daniel Encinas, Gonzalo Aranda, Guille García, Manuel García Migani, Mauricio Fábrega, Esteban Agnello, Ariel Sedevich, Celina Martín, Guillermo Sessarego, Constanza Vargas, Natalia Di Marco, Mariano Plaza, Eduardo Nolcic y Julián Peralta.

“Yo creo que es muy importante tener una sala independiente, no solo porque se gestan personas dentro del área del teatro, sino que también es un área de trabajo. Nosotros trabajamos acá, vivimos de esto. Somos 15, 16 personas que vivimos del teatro, que vivimos de este espacio y del trabajo que se realiza acá. Creo que es un generador de trabajo y es algo importante para la provincia. Es legitimar la profesión. Es darle el valor que tiene”, argumenta Pizarro con mucha razón.

Mientras, Gonzalo Aranda explica lo que significa contar con Ernesto Suárez como maestro: “el Flaco es un generador de toda la vida, de gente de teatro. Enseña el oficio del teatro”, Pizarro aporta “no solamente te enseña a actuar, sino que te enseña el trabajo, el oficio, el trabajar de esto. Acá no solamente actuamos. Limpiamos, construimos, arreglamos, hacemos la escenografía. Hemos construidos los baños y la cocina. La sala fue construida por nuestras manos”.

El oficio y el amor por el teatro. El actor se desvive en elogios para el creador de todo este sueño que los mantiene unidos: El Flaco artísticamente también nos ha marcado por supuesto. Siempre nos agita a más, no se queda quieto. Ya cada uno tiene su propia obra, cada uno de nosotros dirige. Se generan distintos proyectos de cada uno de los integrantes del elenco, no solamente del elenco en sí. Ya estamos grandes y cada uno también va buscando su propio camino”.

De quijotes y molinos de viento se trata esta historia. Saber que existen las empresas imposibles y gente capaz de atreverse a la aventura reconforta. El Teatro El Taller logró su habilitación oficial y sus gestores son un ejemplo para toda la comunidad. Tuvieron que pasar casi 16 años. Ojalá este sea el principio de una política cultural en donde los gobiernos por fin comprendan que la cultura es un pilar fundamental para el desarrollo y el crecimiento de los pueblos y, como tal, debe ocupar un lugar central dentro de sus administraciones. 

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