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Daniel Quiroga vuelve a sorprender en "Los zapatos del Señor Broski"

Daniel Quiroga crea una comedia de suspenso e intriga que lo corre de los lugares conocidos y, da cuenta una vez más, de su versatilidad como artista.

Por Eugenia Cano

Trasladar una obra de teatro a un café y demostrar además que se está en el camino del crecimiento artístico. Este fue el desafío que asumió Daniel Quiroga junto a Cristian Di Carlo (en la dirección) al llevar a escena la puesta "Los Zapatos del Señor Broski", en La Comedia.

Parece un dato menor o sencillo, pero hay que hacer que la gente preste atención y se compenetre en una ficción mientras traga un bocado de pizza o se toma una cerveza. Quiroga lo logra. En esa cadena de ruidos e interferencias que no te propone el silencio de una sala finalmente el hecho artístico prevalece y se impone. La pieza en sí misma es un hallazgo. El texto y sobre todo él, como el actor versátil que es, termina provocando que lo propuesto se cumpla con creces.

Foto: Cristian Lozano.

Es interesante desgranar lo expuesto para comprender los motivos por los cuales la obra cumple su objetivo de atraer la atención. Principalmente, porque es una historia que tiene muchas capas argumentales y están contadas desde un solo actor. Un actor, que hace de actor y que a su vez, ensaya diferentes personajes, explica Quiroga antes de comenzar la función. Lo más importante es que en esto que aparece en un principio como un enredo de sentidos y algo engorroso de representar, es lo que construye la historia desde un lugar muy interesante. Ahí está su riqueza.

Juan, un pobre hombre que no puede pagar la pensión en donde vive, ensaya la obra de su vida en la que el protagonista es un asesino que colecciona zapatos. Pero no es un asesino cualquiera, ni sus víctimas tampoco. También hay un inspector que se obsesiona con atraparlo. En este juego de “ser” y “no ser”, que prepara el actor para probar de qué modo caracterizar a los personajes, es el terreno movedizo en el que se mueve la obra. Y en ese vaivén es que aparece retratada la vida misma.

Foto: Cristian Lozano.

“Los zapatos del Señor Broski” es en definitiva un homenaje que hace Quiroga al oficio y a la pasión del actor. Un tributo amoroso y tortuoso al mismo tiempo. Un reflejo que devuelve el espejo. Las dos caras de una misma moneda. Pero también, el ardor que impulsa a seguir a costa de todo. Es un policial. Hay humor, suspenso, intriga, frescura. Es decir, el público se la pasa genial porque tiene todos los condimentos para que eso suceda.

Foto: Cristian Lozano.

Luego del gran trabajo que compartieron en “La mueca que somos” y “Miedos”, Quiroga y Di Carlo, vuelven a demostrar que lo que surge entre ellos es valioso.

En este nuevo unipersonal Quiroga no sólo confirma su talento a la hora de interpretar camaleónicamente cualquier personaje, sino que además incursiona en la dramaturgia escribiendo con ingenio y creatividad una historia por fuera de lo autorreferencial. Por otra parte, la dirección y la puesta en escena de Di Carlo son precisas y fluyen. Con algunos aciertos dignos de destacar, como la elección de la música ambiental de los ’50 y unos recursos temporales de estética cinematográfica que resultan dinámicos y acertados.

LOS ZAPATOS DEL SEÑOR BROSKI

  • Autor e interpretación: Daniel Quiroga
  • Dirección y puesta en escena: Cristian Di Carlo
  • Asistencia técnica: Oskar Pizarro
  • En La Comedia (San Juan 456).

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