Qué es lo que se viene, luego de que Reino Unido optara por dejar la Unión Europea en el referéndum de ayer. La situación preocupa e incluso, para algunos economistas, el escenario es tan complicado como el de 2008. A continuación tres miradas y análisis de lo que pasó, puede pasar y cómo afectaría a la Argentina:
Nos tomó por sorpresa. Ciertamente, se veía que las encuestas estaban parejas. Es decir, la posibilidad estaba y son cosas que pueden pasar. No había un resultado claro, había chances y se veían ambas posturas de los votantes cabeza a cabeza.
Claramente, este resultado no es bueno para nadie: ni para Inglaterra, ni para los mercados, los cuales en el corto plazo seguirán zigzagueando hasta que se aclaren un poco las cosas y veamos cómo se resuelven.
El votante (por a favor de la salida de la UE) espera cosas que, me parece, no se van a poder aplicar y supongo que se renegociarán, porque si se implementa todo lo que se prometió en la campaña, los efectos serían devastadores para Inglaterra.
Hay industrias configuradas para trabajar con la Unión Europea, hay mano de obra que no será fácil desactivar y un montón de cuestiones de este tipo en los mercados laborales que hoy funcionan.
¿Cuál piensa sería el impacto del Brexit en Argentina?
No le impacta, el efecto, en todo caso, sería marginal, porque lamentablemente la inserción del país en el mundo es baja y aun tiene que trabajar muchísimos aspectos. Ojalá, en el largo plazo se inserte mejor y que este tipo de acontecimientos la afecte, tanto positiva como negativamente, porque significaría que somos parte del mundo, pero hoy, estamos al margen, por lo cual en el corto plazo no nos va a afectar.
-Martín Vauthier, economista de Estudio Bein & Asociados y profesor de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella:
En principio, el referéndum no resulta vinculante en forma legal, y se requiere que sea aprobado por el parlamento para iniciar las negociaciones "de salida" de la Unión Europea, por lo que en los hechos el escenario todavía está abierto, considerando la paridad en la votación y el hecho de que la mayor parte de los legisladores se mostraban a favor de permanecer dentro de la Unión.
Si bien difícilmente estos apunten a desafiar en forma directa a los votantes, existen alternativas, como la posibilidad de llamar a nuevas elecciones realizando una campaña a favor de continuar en la Unión y, de imponerse, utilizar el resultado para intentar "justificar" una baja del referéndum.
Estas posibilidades podrían crecer en los próximos días a medida que ciertos riesgos vayan develándose y siendo comunicados al electorado, como el anuncio de Escocia (donde el "remain" triunfó con un decisivo 62% a 38%) de que procuraría realizar un nuevo referéndum para separarse del Reino Unido, y de este modo poder permanecer dentro de la Unión Europea. Algo similar podría ocurrir con Irlanda del Norte, donde la opción por el remain se impuso por 55,8% a 44,2%.
Si bien en el caso de Escocia la opción por permanecer dentro del Reino Unido había triunfado en 2014 por 55,3% a 44,7%, la perspectiva de una salida de la Unión Europea podría inclinar la balanza hacia la independencia escocesa en el caso de que se lleve adelante una nueva votación.
También podría enfatizarse la pérdida de acceso del Reino Unido a los mercados europeos en las condiciones preferenciales de las que goza hasta ahora, algo que colisionaría de plano con el tradicional apego británico por la reducción en las trabas al comercio internacional. No resulta evidente que el Reino Unido pueda mantener estas ventajas comerciales sin asumir los costos implícitos en la cesión de soberanía que implica un tratado supranacional como el que constituyó la Unión Europea (como las fronteras abiertas), por lo que, de comunicarse en forma eficiente, esto podría inclinar a parte del electorado hacia la permanencia, asumiendo que los costos de una salida terminan siendo mayores que los beneficios.
Aunque el escenario todavía no está cerrado y deberá analizarse cómo evoluciona la situación en los próximos días/semanas (en cualquier caso el proceso no sería inmediato), el resultado de la votación provocó un salto en la aversión al riesgo global.
Si bien creemos que los riesgos financieros "directos" son limitados (e.g. lejos de lo que ocurriría con la salida de un país de la magnitud del Reino Unido de la zona Euro), la votación constituye evidentemente un duro golpe político, dado que sería la primera ocasión desde el final de la Segunda Guerra Mundial que la integración europea da un paso hacia atrás. Más aún, esta votación puede fortalecer a los partidos "euroescépticos" en otras naciones de la Unión, como los Países Bajos, incrementando en el mediano/largo plazo el potencial riesgo de un desmembramiento mayor de la Unión Europea (un escenario que por ahora luce lejano).
En cualquier caso, lo relevante es el giro de los electores en Europa en particular y en el mundo desarrollado en general (otro caso interesante es el ascenso de Donald Trump en EE.UU., independientemente del resultado de la elección) hacia opciones más cercanas a los extremos del espectro político y tendientes a una reducción en el grado de integración entre los estados nación, que parecía ser la norma en las últimas décadas y se había profundizado luego de la incorporación de la fuerza de trabajo china al mercado global y la posterior caída de la Cortina de Hierro y el "fin de la historia" de Francis Fukuyama.
Esto ocurre en un contexto donde el votante "mediano" en las economías desarrolladas viene registrando desde fines de los setenta una retracción no sólo en la participación dentro del total de riqueza generada (en EE.UU. la participación en el ingreso del 10% más rico de la población creció desde 32,3% en 1979 a 47,2% en 2014, mientras que la porción del 1% más rico aumentó de 8% a 17,9%), sino también en el ingreso promedio ajustado por inflación (que disminuyó 6,5% en el período en el caso del "bottom 90%" de la población estadounidense).
Esta caída en los ingresos reales había sido "compensada" hasta la crisis de 2007/2008 en buena medida por la "tarjeta de crédito" y la deuda hipotecaria en condiciones extremadamente favorables, pero luego de la explosión de la burbuja subprime dejó como resultado economías hiperendeudadas y familias que debieron ajustar los niveles de consumo a sus ingresos reales, menores en términos de poder adquisitivo que los que disfrutaron sus padres.
Si a esto se suman otros factores geopolíticos, como la presión que ejercen sobre las fronteras europeas los refugiados que huyen de la violencia y la falta de oportunidades en África y Medio Oriente (similar a lo que ocurre en la frontera sur estadounidense) y los muy poco eficientes mecanismos de reacción de la política y las instituciones comunitarias, pueden empezar a comprenderse muchos de los eventos, Brexit incluido, que se están dando en Europa Occidental y EE.UU.
-Fausto Spotorno, director de la consultura de O. J. Ferreres:
Finalmente, la mayoría de los británicos eligieron abandonar la Unión Europea y puntualmente, en el referendum de ayer, el 52% de la población optó por el Brexit. Consecuentemente, el primer ministro de Londres, David Cameron, anunció que renunciará en octubre.
Claramente, se abre así una etapa de incertidumbre en la que los analistas todavía no logran discernir cuál será el futuro de los mercados bursátiles.
Las bolsas asiáticas se derrumbaron -con Tokio que cerró 8% abajo-, mientras que en el Viejo Continente los rojos llegan a 12%. En tanto, los futuros de Wall Street evidencian caídas del orden del 3%, un contexto que de por sí, vaticina también un "viernes negro" para el mercado local.
La magnitud del Brexit es comparable con la caída de Lehman Brothers, en septiembre de 2008. "Al menos, es un hecho de similares características: es un cisne negro y cambia la economía mundial", sintetiza.
En tanto, respecto a lo que pueda pasar hoy con el Merval, piensa que las pérdidas podrían ubicarse en un rango del 5%, con los papeles exportadores como los más castigados -en particular, TS- , aunque aclara que las caídas serán generalizadas.
"Es como un divorcio: a la larga, puede que sea mejor, o no. Pero habrá que pagar muchos costos en el corto plazo y habrá terceros afectados", concluye. Fuente: Portfolio Personal
-¿Te preocupa lo que pueda pasar en Argentina como consecuencia del Brexit?