13 de junio de 2026
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Conciertos

Bebe en Mendoza: con la emoción en la piel

La artista española estuvo en Mendoza y conquistó a su paso a un público que no tardó en quedar deslumbrado por su voz y su carisma.

Por Eugenia Cano

¿Quién es Bebe para el público argentino después de que la tira “Mujeres asesinas” popularizara su tema “Malo”? Para algunos probablemente una anécdota del momento, para muchos otros, sobre todo “muchas otras”, una cantante a la cual no perderle pisada. Una artista visceral, intensa y tan verdadera como la vida misma.

María Nieves Rebolledo Vila, valenciana de nacimiento, la que creció en una familia musical, la que lleva editados cuatro discos, la que también es actriz y madre de Candela, se presentó en Mendoza por primera vez. 

El lugar que la acogió fue el Salón de los Olivos del Arena Maipú. Un espacio íntimo en el que Bebe se acomodó a gusto junto a su banda para recorrer no sólo parte de las canciones de su último álbum “Cambio de piel”, sino aquellas que pintan el retrato de una carrera que ya lleva más de una década.

Es el primer contacto. En el centro del escenario aguarda por ella un imponente sillón, luces bajas y una atmósfera envolvente. La expectativa merma con el ingreso de los músicos que se acomodan cada uno con su instrumento. Finalmente hace su ingreso. La cubre una chaqueta de corte varonil y sobresale un rodete con el que se sostiene el cabello. No tardan en llegar los primeros aplausos y un “gracias; bienvenidos”, como devolución al cálido recibimiento. Son las 21.15 y Bebe está a punto de comenzar el concierto.

“Mujer de colores. Te puse un sol arriba. Sin nubes que te tapen. Te busqué al que te sentara bien…”, canta casi susurrando mientras cruza las piernas y deja caer el cuerpo en el apoyabrazos de lo que desde ese instante y -hasta que se despida- le servirá de trono.

La española eligió para abrir la noche el tema “Borrones” y si en un principio las palabras parecían caérsele a cuentagotas en una melodía con tiempo propio, luego terminará rockeándo la canción a un ritmo desenfrenado. De este modo es que se mostrará Bebe a lo largo del show. Una mujer capaz de crear cualquier clima, de jugar con los registros de su voz a gusto y placer y de estar atenta al aquí y ahora del encuentro. Cautivando, sorprendiendo con su frescura y emocionando con una sensibilidad que le brota a flor de piel.

Hay en este capital artístico y humano un detalle que no es para pasar por alto. Se trata de la construcción de un relato que emerge desde su esencia femenina. Pareciera una obviedad, pero no lo es. 

En sus composiciones Bebe si anima sin pudores a hablar de la sexualidad, del vaivén de las emociones, del maltrato de género, de la búsqueda existencial, del amor y el desamor, de la posibilidad de fabricar un destino que siga los mandatos del corazón y no los condicionamientos sociales y, también, de la capacidad de reinventarse. 

A veces lo expresa desde lugares algo dramáticos, en ocasiones provocadores y otro tanto, desde la esperanza y el optimismo de la reconciliación con uno mismo, como bien reflejan las historias que se narran en su último disco. 

Es esta capacidad de transmitir la complejidad que encierra el universo femenino, lo que logra una identificación inmediata con sus seguidoras. No fue una, ni dos, sino varias (me incluyo), las que en mitad de la canción “Ella”, dejaron correr algunas lágrimas mientras coreaban la letra: “Hoy vas a ser la mujé/ que te dé la gana de ser/ hoy te vas a querer/ como nadie ta sabio queré/ hoy vas a mirar pa’lante/ que pa atrás ya te dolió bastante/ una mujé valiente, una mujé sonriente/ mira como pasa...”.

Con todo este equipaje, en una hora y cuarenta y cinco minutos la chica ibérica conquistó y revolucionó el auditorio. Cantando tirada en el sillón, bailando en el escenario, sonriendo, hablando con la gente o pasándose el cable del micrófono de un hombro al otro. Bebe se brindó al público mendocino con naturalidad y así lo cautivó.

Se puede agregar a la postal que durante la presentación interpretó “Siempre me quedará”, “La cuenta”, “Me fui”, “Tan lejos Tan cerca”, “Que llueva” (de la nueva placa), “Chica precavida”, “Animales hambrientos”, el hit por el que saltó a la fama, “Malo”, “Mi guapo”, “Con mis manos”, “Ganamos” y “Respirar” (dos de los temas más significativos dentro de “Cambio de piel”); entre otras canciones seleccionadas para la ocasión. Que quizás vimos a una Bebe menos combativa de la referencia que teníamos, pero igual de apasionada. Que le cantó a un niño que estaba en la sala. Que una inoportuna tos no le impidió entregar su versátil caudal de voz. Que los bises se gozaron de pie y que la ovación final no tardó en sentirse.

“Me gustan las emociones fuertes”, dijo en algún tramo del concierto. Con esa misma potencia se vivió su debut en tierra cuyana. Sólo basta esperar que el regreso no se extienda en el tiempo, porque el talento de esta artista, es algo que merece ser disfrutado en vivo.

Fotos: Axel Lloret. 

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