¿Para qué pueden reunirse 15 guitarristas de distintas partes del mundo sino es para hacer magia? La chilena Violeta Parra aconsejó alguna vez a los jóvenes artistas diciendo: Que escriban como quieran, que usen los ritmos que les salgan, que prueben instrumentos diversos, que se sienten en el piano y destruyan la métrica, que griten en vez de cantar, que soplen la guitarra y que tañan la trompeta, que odien la matemática y que amen los remolinos. La creación es un pájaro sin plan de vuelo que jamás volará en línea recta".
Cuando el sábado The League of Crafty Guitarists terminó el bonus track de su performance en el hall de la Nave Cultural, la sensación fue la señalada por la inmensa folclorista: libertad, juego y una maravillosa sincronización sonora surgida de un trabajo de experimentación y disciplina inigualable.
Sí, inigualable, porque más allá de que el ensamble de guitarras acústicas creado por el legendario Robert Fripp y dirigido por el argentino Hernán Núñez recorrió un repertorio propuesto para la ocasión con obras emblemáticas y otras nuevas, como público, lo más asombroso fue la posibilidad de entregarse a la experiencia que los músicos proponen en vivo.
Un ritual. Una atmósfera. Una ceremonia mística. Un encuentro colectivo que tiene a la música y al instrumento como puente expresivo. Y hay complicidad de miradas, conexión corporal, un espacio que no por azar los coloca en semicírculo y una dinámica virtuosa que se disfruta como tal, sólo porque es ejecutada en conjunto.
En el viaje es válido cerrar los ojos, seguir con complicidad el ritmo de un punteo con los pies o mirar extasiado el talento de los artistas. Da igual y está bien lo que surja, porque el disfrute es total.
Se podría entrar en detalles y resaltar que la orquesta toca con guitarras electro acústicas de acuerdas de acero afinadas según la NTS Nueva Afinación Standard- que extienden el rango sónico de la afinación tradicional y que hay en segmento dentro de la presentación donde marca el pulso la improvisación y que el ensamble denomina circulaciones. También, que los músicos transitan el concierto sin necesitar el apoyo de partituras.
Todas estas particularidades que asombran son ciertas, pero lo más cierto es que esta creación musical sin vuelo en línea recta (como diría Parra), lo que hace, es aportarle al mundo un poco más de belleza. Un poco más de amor.
Los mendocinos tuvieron la oportunidad de apreciar esto en gracias a la extraordinaria performance que brindó la liga durante dos noches seguidas en la sala 2 del espacio cultural capitalino.
Cabe destacar que el grupo incluirá los conciertos brindados en la provincia como parte del disco en vivo que viene trabajando desde hace un año.