"Los responsables de la muerte del joven Bolognezi se encuentran sentados en el banquillo de los acusados", señaló en los alegatos Lucas Lecour, uno de los abogados que representa a la familia de la víctima.
"Los responsables de la muerte del joven Bolognezi se encuentran sentados en el banquillo de los acusados", señaló en los alegatos Lucas Lecour, uno de los abogados que representa a la familia de la víctima.
En la jornada de este jueves, fue el turno de la parte querellante en el juicio por el crimen de José Luis Bolognezi, ocurrido el 14 de septiembre del año 2002.
A diferencia del fiscal de cámara, Fernando Guzzo, que ayer no acusó a los imputados Abdo Girala y Calos Pérez, los abogados Lucas Lecour y Sergio Salinas (los querellantes), pidieron 4 años de prisión para los acusados.
Los letrados comenzaron su exposición indicando que no todos los imputados son iguales, y que si la situación hubiera sido al revés (que Girala fuera la víctima y Bolognezi el sospechoso), el joven José Luis estaría cumpliendo condena en algún penal de la provincia y este caso se habría resuelto rápidamente, dejando entrever, los letrados, en cómo suele actuar el sistema de acuerdo al estatus social de la víctima y el victimario.
Los abogado de la familia Bolognezi mencionaron 18 indicios que involucran específicamente a Girala, y que deja sobre el tapete la conducta llamativa y por ende sospechosa, del padre del imputado, el empresario Daniel Girala, a partir del homicidio.
De estos indicios se deprende la presencia de Girala padre en el velatorio de Bolognezi, la relación entre este hombre y el policía encargado de investigar la causa, Orlando Fúnes, el ofrecimiento de dinero a algunas personas para reforzar la hipótesis del cabaret, y las amenazas que denunciaron los familiares y amigos de Bolognezi que recibieron por parte del empresario.
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Sitio Andino
Mientras la querella alegaba se proyectó en el recinto una foto de José Luis Bolognezi. |
También se mencionó que un amigo íntimo del imputado, en medio de un juego de manos entre ellos, se dijo: No vez que así matamos a Bolognezi.
Para lo último se dejó el análisis del testimonio de Ana María Puebla, la mujer que ubica en la escena del crimen a los dos imputados y a otras dos personas que en la etapa de instrucción fueron sobreseídas.
Fue Salinas quien nuevamente leyó la necropsia de la víctima, ayer lo hizo Guzzo, quien desacreditó totalmente la declaración de Puebla, y la comparó con el testimonio de la testigo considerada clave para la causa.
El letrado demostró en detalles las coincidencias que hay entre los golpes que presentaba el cuerpo de Bolognezi y el relato de Puebla sobre cómo vio que golpeaban al joven.
Por ejemplo, en una parte, la mujer dice que al chico le pegaban en el lado izquierdo de la cara y en la necropsia figura escoriaciones y leve sangrado en la zona maxilar y borde izquierdo del rostro. También hay coincidencia en el lapso de tiempo en que la testigo mencionó haber visto el hecho y la hora aproximada de muerte de la víctima, entre otros puntos.
Puebla dice la verdad y lo razonable es que se haya olvidado de algunas cosas porque ya pasaron 12 años, expresó Salinas.
Luego de esta comparación, la querella mencionó y valoró el testimonio de las peritos psicólogas y psiquíatras, las cuales afirmaron que la testigo clave dice la verdad, en base a una serie de entrevistas que le realizaron a la mujer luego de que declara por primera vez en la causa y en lo observado en el presente debate.
El hecho de que se mantenga lo nuclear hace a la veracidad del testimonio, declararon en su momento las profesionales, frase que recordó en los alegatos la querella.
La causa por estar calificada desde la instrucción como homicidio en agresión tiene una pena que va desde los 2 a los 6 años de prisión cuando la víctima muere.
El fiscal de cámara es el único que tiene la facultad en el debate de cambiar la caratula del delito, pero como en este caso, Guzzo, no acusó, la querella tuvo que solicitar una pena ajustada a esa calificación (4 años).
