Un tribunal resolvió ayer que sólo un joven, menor al momento del hecho, fue el único responsable de violar en su agonía y matar a golpes (quizá con una pala) a una mujer con alteraciones mentales para salir impune, pues la víctima lo conocía: le alquilaba a la familia de ese joven unas viejas habitaciones de adobe en el fondo de su casa en el Lote Hogar 35, en Pocito, San Juan en julio de 2011.
22 de junio de 2026
