Un tribunal resolvió ayer que sólo un joven, menor al momento del hecho, fue el único responsable de violar en su agonía y matar a golpes (quizá con una pala) a una mujer con alteraciones mentales para salir impune, pues la víctima lo conocía: le alquilaba a la familia de ese joven unas viejas habitaciones de adobe en el fondo de su casa en el Lote Hogar 35, en Pocito, San Juan en julio de 2011.
4 de abril de 2026

