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Cultivo urbano

Cómo cultivar plantas de frutilla en terrazas de Mendoza

En esta guía de jardinería, descubrí cómo cuidar y cultivar plantas de frutilla en terrazas mendocinas, incluso con el clima seco de la región.

Por Analía Martín

El cultivo de plantas en terrazas se una tendencia creciente en Mendoza, especialmente entre quienes buscan aprovechar los espacios reducidos para tener su propio huerto urbano. Las frutillas, por su tamaño compacto y su rápido crecimiento, son ideales para este tipo de jardinería doméstica. Con los cuidados adecuados, se pueden obtener frutos frescos y sabrosos durante gran parte del año.

Jardinería en terrazas: preparar las plantas y el entorno

Antes de comenzar a plantar frutillas en una terraza mendocina, es importante evaluar las condiciones del lugar. El clima seco y soleado de la provincia exige adaptar los cuidados para evitar el estrés hídrico de las plantas. Elegir una ubicación con buena luz natural y algo de resguardo en las horas más calurosas es clave.

La época ideal de plantación es entre agosto y septiembre, justo antes de la primavera. Plantarlas a finales del invierno permite que las raíces se fortalezcan y acumulen frío, lo que mejora la producción. En cuanto a las variedades, conviene optar por aquellas que resistan bien las temperaturas y el sol mendocino, como Albión, Camarosa o San Andreas, todas reconocidas por su sabor y resistencia a plagas.

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Sustrato, macetas y cuidados básicos

Uno de los secretos del éxito en esta jardinería de plantas comestibles está en el sustrato. Las frutillas requieren un suelo suelto, con buena aireación y drenaje. Una mezcla equilibrada puede incluir compost, humus de lombriz y fibra de coco. Además, el pH debe mantenerse ligeramente ácido (entre 5.5 y 6.5) para favorecer la absorción de nutrientes.

En cuanto a las macetas, lo ideal es que tengan buen drenaje y al menos 15 centímetros de profundidad. Se pueden usar jardineras alargadas o torres verticales de PVC, muy prácticas para aprovechar el espacio en terrazas pequeñas. Las frutillas prosperan con al menos seis horas de sol diario, aunque en días de calor extremo conviene ubicarlas en semisombra para evitar que se quemen los frutos.

El riego regular es fundamental en el clima mendocino. Lo mejor es mantener el sustrato húmedo, pero sin encharcarlo. El riego por goteo es ideal, ya que distribuye el agua de forma uniforme y eficiente, evitando desperdicios.

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Con algunos cuidados tendrás plantas de frutilla en tu casa

Abono, plagas y consejos finales de jardinería

Durante la etapa de floración y fructificación, las frutillas agradecen un refuerzo con abono orgánico rico en fósforo y potasio, que potencia el crecimiento de los frutos. También es recomendable cubrir la superficie con paja o corteza de pino, una práctica de jardinería llamada acolchado que ayuda a conservar la humedad y evita el contacto directo de las frutillas con el sustrato.

Otro punto clave es controlar los estolones, esos tallos que generan nuevas plantas. Si el objetivo es una mejor cosecha, conviene cortarlos para que la planta madre concentre su energía en los frutos. Asimismo, mantener una rutina de poda ligera y revisar las hojas en busca de araña roja o plagas similares permite conservar las plantas sanas y productivas. En los meses fríos, se puede proteger la base con un mantillo más grueso, que actúa como abrigo natural contra las heladas.

Cultivar plantas de frutilla en terrazas de Mendoza no solo embellece el espacio, sino que permite disfrutar del placer de cosechar frutos frescos en casa. Con algo de paciencia, cuidado y amor por la jardinería, es posible transformar cualquier terraza urbana en un pequeño oasis verde lleno de sabor y vida.

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