Las plantas exóticas como la “ave del paraíso” atraen cada vez más a los amantes de la jardinería en Mendoza y en toda Argentina. Su colorido intenso y forma única la convierten en protagonista de patios y jardines, pero su cultivo requiere de cuidados específicos. Conocer sus necesidades es clave para verla florecer con esplendor.
Cómo cultivar la planta ave del paraíso en Mendoza y no fallar en el intento
Descubrí secretos de jardinería para que tus plantas de ave del paraíso crezcan fuertes y florezcan con éxito en climas como el de Mendoza.
La ave del paraíso (Strelitzia reginae) es originaria de Sudáfrica y se adapta bien a climas cálidos y templados. En Mendoza prospera al aire libre, siempre que se proteja en los meses fríos. Las heladas son su mayor amenaza, por lo que conviene resguardarla en interiores o con coberturas durante el invierno. Un rango de entre 18 y 25 grados es lo ideal para su desarrollo.
Técnicas de jardinería para la ave del paraíso
La ubicación es fundamental: necesita abundante luz natural, pero sin exposición directa al sol en las horas más intensas. En interiores, lo mejor es situarla cerca de una ventana luminosa, evitando corrientes de aire y calefacciones que resequen el ambiente. Un espacio amplio para el crecimiento de sus raíces es vital para su fortaleza.
El riego es otro punto clave. Como muchas plantas de jardín, el exceso de agua es peligroso. El sustrato debe mantenerse húmedo, pero nunca encharcado. Una técnica útil es esperar a que la superficie de la tierra se seque entre riegos. En invierno, la frecuencia debe reducirse al mínimo para evitar pudrición.
Nutrientes y mantenimiento de las plantas
Para estimular la floración, el abonado regular es imprescindible. Durante primavera y verano, se recomienda aplicar fertilizante líquido balanceado cada dos semanas. Siempre es mejor hacerlo después del riego, ya que así se evitan daños en las raíces. Una buena nutrición marca la diferencia en la intensidad de las flores.
El trasplante se realiza cada dos o tres años, en primavera, cuando la planta está más activa. Conviene elegir un recipiente más grande, con sustrato fértil y buen drenaje. El trasplante no debe hacerse con frecuencia, ya que la “ave del paraíso” crece lentamente y prefiere cierta estabilidad.
Cuidar una ave del paraíso en Mendoza es un desafío que se recompensa con una de las flores más espectaculares de la jardinería. En Mendoza, el clima seco y soleado puede ser un aliado siempre que se controle la exposición solar, se ajuste el riego y se la proteja de las heladas. La paciencia y la observación son las mejores aliadas para disfrutar de esta joya natural./Con información de Mundo deportivo y el INTA.
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