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Sabores mendocinos

Cómo armar una picada con productos regionales de la gastronomía mendocina

Una guía práctica para disfrutar los sabores de la provincia de Mendoza: productos regionales, maridajes con vino y secretos de la gastronomía local.

Por Analía Martín

Armar una picada con identidad mendocina es mucho más que combinar fiambres y quesos: es una experiencia que resume la esencia de la gastronomía de la provincia. Con productos regionales, conservas caseras y vinos locales, una buena tabla se convierte en un homenaje al paisaje y al sabor que definen a Mendoza.

La base de toda picada mendocina

Una picada bien lograda comienza con ingredientes frescos y representativos. En Mendoza, los embutidos artesanales y los quesos de cabra son protagonistas. En los valles del Uco y del Este, pequeños productores elaboran salames con mezcla de carnes, curados al aire seco de la cordillera.

Entre los quesos, el de cabra con hierbas o pimienta negra es un clásico. Su sabor intenso combina perfecto con aceitunas verdes del norte provincial o con un vino tinto joven de Malbec, que realza los contrastes entre grasa y acidez. Para equilibrar, se puede sumar pan de campo o focaccia casera, aceitunas rellenas y frutos secos de la zona de Tunuyán o San Rafael, donde los nogales producen algunas de las mejores nueces del país.

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Gastronomía | Aceitunas y conservas: dos joyitas de la picada mendocina

Conservas y sabores regionales: el corazón de la gastronomía mendocina

Ninguna picada mendocina está completa sin un toque de conserva. En toda la provincia, las familias mantienen viva la tradición de los frascos caseros, herencia de los inmigrantes italianos y españoles que poblaron la región. Las tres conservas más emblemáticas de Mendoza son:

Cada una de ellas resalta la riqueza agrícola de Mendoza y su vínculo con la conservación artesanal de alimentos, una práctica que combina tradición y sabor.

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Gastronomía mendocina | Nada eleva más una picada que los tomates secos en aceite de oliva

Maridaje y presentación: el toque final

El vino, por supuesto, no puede faltar. En una picada regional, los tintos jóvenes de Malbec o Bonarda acompañan de forma ideal los embutidos y quesos fuertes. Para opciones más ligeras, un Chardonnay o un Torrontés frío armoniza con las conservas vegetales y las frutas secas.

A la hora de servir, se recomienda disponer los ingredientes en una tabla de madera, separando sabores suaves de los más intensos. La clave está en combinar texturas y colores, creando una experiencia visual y gustativa que invite a compartir.

Armar una picada con productos regionales es una forma sencilla de celebrar la gastronomía mendocina, honrando sus tradiciones y el trabajo de los productores locales. Desde las conservas hasta el vino, cada elemento cuenta una historia. Porque en Mendoza, el sabor no sólo se prueba: también se comparte, se brinda y se disfruta entre amigos.

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