En los últimos años se comenzó a escuchar masivamente el concepto de transición energética. Se trata de un cambio de paradigma en pos del bienestar ambiental mediante otras formas de producir, distribuir y consumir energía.
Además de los compromisos asumidos por los países, existen hábitos cotidianos que pueden implementarse en el hogar para bajar el consumo de energía y contribuir al cambio.
En los últimos años se comenzó a escuchar masivamente el concepto de transición energética. Se trata de un cambio de paradigma en pos del bienestar ambiental mediante otras formas de producir, distribuir y consumir energía.
De acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), "el objetivo es dejar atrás los combustibles fósiles y adoptar un sistema que se base en fuentes de energía renovables". Hasta 2025, se estimaba que el 80% del suministro energético mundial se abastecía con combustibles fósiles.
Según la entidad, para concretar la transición energética es necesario cumplir con una serie de tareas:
Este cambio hacia las energías renovables incluye la solar, la eólica, la hidroeléctrica y la geotérmica. Estas opciones son preferibles dado que la energía a base de combustibles fósiles, como el petróleo y el carbón, "liberan cantidades inmensas de gases que causan el calentamiento del planeta, como el dióxido de carbono y el metano".
"En esencia, la transición hacia una energía sostenible pretende transformar el sistema energético mundial para combatir el cambio climático y, a su vez, fomentar el desarrollo sostenible", destaca el PNUD.
En 2016 entró en vigencia el Acuerdo de París, un tratado internacional en beneficio del ambiente. Actualmente 193 países adhieren y se "han comprometido a reducir de manera considerable, rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global muy por debajo de los 2ºC, preferiblemente a 1,5ºC, en comparación con los niveles preindustriales. La capacidad del mundo para cumplir este objetivo depende de la capacidad del sector energético de alcanzar cero emisiones netas para 2050".
En esta línea, en 2023 se estableció que uno de los objetivos sea "triplicar la capacidad mundial de energía renovable y duplicar el promedio anual mundial de mejora de la eficiencia energética para 2030".
Para generar un impacto ambiental mínimo es esencial controlar y ajustar el consumo de energía. Para lograrlo se pueden implementar los siguientes hábitos:
