Mientras distintos países experimentan con nuevas formas de producir energía renovable, una tecnología comienza a ganar protagonismo: los paneles solares verticales. A diferencia de los sistemas tradicionales, que se instalan inclinados hacia el norte para maximizar la captación solar, estos módulos se colocan en posición vertical y prometen una distribución diferente de la generación eléctrica durante el día.
- Sitio Andino >
- Energía >
Paneles solares verticales: ventajas, desventajas y qué tan rentables son en Mendoza
La tecnología se expande en algunos países por su capacidad para producir electricidad en horarios de alta demanda y aprovechar espacios reducidos. Qué ventajas tiene y por qué los especialistas creen que aún no es la mejor opción para la provincia.
La tendencia cobró notoriedad recientemente tras la puesta en marcha de proyectos en Estados Unidos y Europa, donde este tipo de instalaciones busca resolver problemas de espacio y adaptarse mejor a los horarios de consumo de hogares e industrias.
Sin embargo, la pregunta surge de manera inevitable en una provincia como Mendoza, que cuenta con una de las mayores radiaciones solares del país y está avanzando en la instalación de paneles solares e viviendas, industrias y agro: ¿esta tecnología tiene sentido a nivel local?
Cómo funcionan los paneles solares verticales
Los paneles solares verticales utilizan generalmente módulos bifaciales, es decir, capaces de captar radiación solar por ambas caras.
Según explicó a Sitio Andino, Pablo Pérez, ingeniero en procesos industruales, gerente de Solar Mendoza, una de las empresas de energías renovables referente en la provincia, con sucursales en San Rafael y Godoy Cruz; "la principal diferencia no está en la cantidad total de energía que producen, sino en la forma en que la generan a lo largo del día".
"Los paneles tradicionales tienen una curva de generación parecida a una campana de Gauss. Comienzan a producir por la mañana, alcanzan su máximo rendimiento alrededor del mediodía y luego disminuyen gradualmente", explicó Pablo, titular de Solar Mendoza, dedicada a soluciones para vivienda, sistemas industriales, agroindustria (paneles solares para bombeo) y movildiad. Además, son referentes en la parte térmica.
En cambio, los paneles verticales suelen orientarse hacia el este y el oeste. Esto permite que una de sus caras reciba más radiación durante la mañana y la otra durante la tarde, generando dos picos de producción.
"Se forma una curva similar a la joroba de un camello, con dos momentos de alta generación en lugar de uno solo", detalló el especialista.
La ventaja para industrias y lugares con poco espacio
Este comportamiento resulta especialmente atractivo para determinados tipos de usuarios. Muchas industrias registran altos consumos eléctricos durante la mañana y nuevamente durante la tarde, mientras que la demanda disminuye cerca del mediodía. En esos casos, la generación distribuida de los paneles verticales puede ajustarse mejor a las necesidades energéticas.
Además, se trata de una alternativa pensada para lugares donde el espacio disponible es limitado.
Por esa razón, algunos proyectos internacionales comenzaron a instalar estos sistemas sobre lagos, lagunas o superficies que no pueden utilizarse para otras actividades productivas.
También presentan una ventaja frente al granizo. Al estar colocados de forma vertical, la posibilidad de recibir impactos directos de piedras es considerablemente menor que en los paneles inclinados tradicionales.
Los costos, el principal desafío
Pese a sus ventajas, los especialistas advierten que la principal barrera sigue siendo económica.
Las estructuras verticales requieren inversiones significativamente mayores para su instalación. En muchos casos es necesario construir terraplenes o sistemas especiales de anclaje y soporte.
Cuando se colocan sobre cuerpos de agua, además, todos los componentes expuestos a la humedad deben fabricarse con materiales resistentes a la corrosión, como acero inoxidable, cuyo costo es considerablemente superior al de las estructuras convencionales de aluminio.
A esto se suma un mantenimiento más complejo.
Mientras un parque solar tradicional necesita principalmente limpieza periódica de los módulos, las instalaciones verticales deben enfrentar problemas asociados al óxido, la humedad, la vegetación y el desgaste estructural.
"El mantenimiento es mucho más costoso y requiere mano de obra especializada. No es solamente limpiar los paneles", señaló el ingeniero.
El factor viento
Otro aspecto que condiciona el desarrollo de esta tecnología es la resistencia al viento. Los paneles inclinados presentan una menor superficie expuesta, mientras que los verticales funcionan prácticamente como una pared frente a las ráfagas.
Esto obliga a reforzar las estructuras y aumenta los costos de ingeniería, especialmente en lagos y embalses donde las corrientes de aire suelen ser más intensas.
¿Tienen futuro en Mendoza?
Por ahora, los especialistas consideran que Mendoza no presenta las condiciones que justifican una adopción masiva de esta tecnología.
La provincia cuenta con amplias superficies disponibles para instalaciones solares tradicionales y niveles de radiación muy elevados, lo que permite obtener excelentes resultados con sistemas convencionales.
"Si uno tiene espacio disponible, sigue siendo más conveniente instalar paneles orientados hacia el norte. Con la diferencia de dinero que cuesta una estructura vertical se pueden comprar más paneles tradicionales y lograr una generación similar o incluso superior", afirmó el especialista.
Eso no significa que la tecnología no tenga aplicaciones específicas. De hecho, comienzan a aparecer desarrollos de paneles utilizados como cercos o divisores de parcelas rurales, aprovechando el concepto bifacial y la generación distribuida durante el día.
Una de las aplicaciones que comienza a observarse en Argentina son los llamados "paneles tranquera", utilizados como cercos o divisores de parcelas rurales. Estos sistemas aprovechan la generación bifacial y permiten combinar la producción de energía con el uso habitual del terreno.
Sin embargo, mientras el espacio no sea una limitación y los costos continúen siendo significativamente más altos, los paneles solares verticales seguirán siendo una solución de nicho en Mendoza, donde los sistemas tradicionales todavía ofrecen la mejor relación entre inversión y generación energética.