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Repercusiones

Retenciones: reacciones y dudas sobre la sostenibilidad de la medida del Gobierno

El Gobierno reduce retenciones y el agro celebra. Economistas advierten impacto fiscal y dudas sobre sostenibilidad en plena campaña electoral.

Por Marcelo López Álvarez

El discurso pronunciado el pasado sábado en el predio de la Sociedad Rural Argentina por el presidente Javier Milei trascendió la mera exposición de anuncios económicos y dejó en evidencia la tensión permanente entre su discurso radical contra el Estado y la necesidad de recurrir a intervenciones de mercado para sostener la estabilidad cambiaria. Lejos de la promesa de abolición total de las retenciones, el Gobierno terminó adoptando un recorte parcial que revela tanto la fuerza del lobby agropecuario como las limitaciones políticas de una gestión confrontativa.

Pero también un grado importante de improvisación, el famoso "vamos viendo". A tal punto que este lunes no aparece publicado ningún acto administrativo que convalide los anuncios del Presidente el último sábado.

De la eliminación total a la reducción parcial

En los días previos se había especulado con la supresión completa de los derechos de exportación sobre carne de novillo y ternera, a fin de diferenciarla de la carne de vaca de menor calidad, que ya contaba con retención cero. Sin embargo, el resultado fue una rebaja genérica de las alícuotas: para carne aviar y vacuna, del 6,75% al 5%; para maíz y sorgo, del 12% al 9,5%; para girasol, del 7,5% al 5,5%; y para soja y sus subproductos, del 33% al 26% y del 31% al 24,5%, respectivamente.

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En este contexto, el presidente de Coninagro, Lucas Magnano, celebró la medida: “En primer lugar desde Coninagro queremos agradecer a La Rural, a su presidente, a toda la comisión directiva, por habernos hecho partícipes e invitarnos a esta inauguración. Hemos vivido los anuncios del presidente de manera muy importante: son un incentivo y un alivio para todos nuestros productores. Esperemos que este sea un camino que nos lleve pronto a retenciones cero. Lo relevante es que el presidente de la Nación nos escuchó y entiende las necesidades del sector”.

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Javier Milei y su hermana junto a los integrantes de la Mesa de Enlace en la reunión que mantuvieron días antes del anuncio de la baja de retenciones.

Entre el discurso y la práctica

A pesar de su retórica de “libre mercado a toda prueba”, el Gobierno ha debido recurrir en las últimas semanas a intervenciones en el mercado de futuros, a la reintroducción de pasivos remunerados en el Banco Central y a subas de tasas de interés, con el fin de conjurar el ascenso del dólar más allá del techo de la banda fijada con el FMI. Esa contradicción entre el radicalismo oral y la necesidad de medidas heterodoxas para evitar un salto cambiario grave expone la fragilidad del modelo puro que Milei pregona.

El retroceso obedece en buena medida a dos factores: el peso del sector agroexportador en términos de generación de divisas y la urgencia de obtener oxígeno fiscal previo a las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre y las nacionales del 26 de octubre.

El ministro de la Producción de Mendoza Rodolfo Vargas Arizu, que estuvo presente en el palco de la Sociedad Rural resaltó el impacto positivo esperado: “Habrá más dinero en manos privadas que invierten. La agricultura desplaza la ganadería a zonas áridas y ahí entramos nosotros. Estamos creciendo en ganadería. Cuando un grano tiene mejor valor se puede cultivar en zonas donde el rendimiento no es tan grande y eso mueve la economía”.

Improvisación y sostenibilidad

Por su parte el ex subsecretario de Mercado Interno del Ministerio de Agricultura, Javier Preciado Patiño, en diálogo con Aconcagua Radio cuestionó la falta de planificación: “El grado de improvisación parece muy importante porque normalmente cuando un presidente hace un anuncio de esta magnitud, tenés el decreto preparado: lo anunciás el sábado y el lunes lo publicás. Hoy no salió publicado, mañana no va a salir y recién el miércoles estaría. Esto plantea la duda de si está planificado o si es el ‘vamos viendo’”.

Preciado Patiño también advirtió sobre el costo político y fiscal de la decisión: “Una vez que bajás las retenciones es muy poco sostenible volver a subirlas, porque el sector va a reaccionar con fuerza. No sé si habrá un aluvión de ventas, probablemente se normalice el flujo de negocios de soja y maíz. Pero en un marco de equilibrio fiscal que el Gobierno dice que no se toca, esos 1.500 millones de dólares menos que calculo como costo van a salir de jubilados, salud, discapacidad y educación”.

Retenciones: Impacto fiscal y riesgo recesivo

El economista Fernando Marull estima que la reducción de alícuotas erosionará 0,1% del PBI en lo que resta de 2025 y 0,2% a ritmo anualizado. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sitúa ese costo entre 0,19% y 0,22% del PBI, dependiendo de la evolución del tipo de cambio. En un contexto donde el superávit fiscal —castigado ya por el pago creciente de intereses— es la principal credencial frente al FMI y al establishment, cualquier merma en la recaudación supone el riesgo de desbordar el control monetario o, alternativamente, profundizar la recesión mediante tasas extremadamente altas.

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