En marzo de 2026, el mercado de motos en Argentina alcanzó una cifra récord: 79.115 unidades patentadas en un solo mes, lo que representa un aumento del 54,8% respecto al mismo período del año anterior. Pero detrás de ese número no hay un boom de consumo ni una mejora del poder adquisitivo. Hay una crisis laboral que convirtió a la motocicleta en una herramienta de supervivencia.
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Mercado de motos récord: la economía informal empuja la demanda
Récord de motos en Argentina: 79.115 unidades en marzo. El crecimiento refleja la crisis laboral, el auge del delivery y el avance de la informalidad.
Un mercado que refleja el mapa del trabajo
La explicación de este salto hay que buscarla en la transformación del mercado laboral argentino. Con una tasa de desocupación formal que cerró 2025 en el 7,5%, y millones de trabajadores buscando un segundo empleo o en lo que se conoce comúnmente como economía en negro, miles de personas encontraron en las plataformas digitales de reparto y transporte (Rappi, Uber, Didi, Cabify, Pedidos Ya) una salida cuando el empleo en blanco dejó de estar disponible. Para sumarse a esas plataformas hace falta una moto, y muchos la compraron con las indemnizaciones o los ahorros que les quedaban.
Sebastián Beato, presidente de la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara), lo expresó hace unos días en una entrevista periodística sin rodeos: la moto dejó de ser un medio de transporte para convertirse en una herramienta de trabajo. Los modelos que más se venden no son los más llamativos ni los más potentes, sino los más baratos de adquirir y mantener: la Honda Wave 110, la Gilera Smash, la Keller KN110-8. Motos de entrada, funcionales, pensadas para hacer kilómetros, no para lucirlas.
En el acumulado del primer trimestre de 2026, las inscripciones iniciales llegaron a 218.772 unidades, un 44,4% más que en el mismo trimestre del año anterior, según datos de Acara y la Cámara Argentina de Concesionarios de Motovehículos (Cadecom).
Más motos, más repartidores, menos ganancia
El problema es que este proceso tiene un límite natural. Cuantos más repartidores se suman a las plataformas, más se divide el trabajo disponible y más bajan los ingresos por viaje. A eso se suma el aumento constante del combustible, que erosiona los márgenes mes a mes. Sin embargo, para buena parte de quienes eligieron este camino, no existe una alternativa mejor. La moto no es la opción ideal; es la única opción.
La ecuación también cambia cuando se considera el transporte público. En el interior del país y en el Gran Buenos Aires, pagar cuatro pasajes diarios para ir y volver al trabajo puede costar más que la cuota mensual de una moto de baja cilindrada. En ese contexto, endeudarse para comprar una moto es, paradójicamente, una decisión financiera razonable.
Crédito accesible para sostener la demanda
El sector bancario acompañó esta demanda con líneas de financiamiento específicas. El Banco Nación ofrece hasta 40 millones de pesos en 24 cuotas con una Tasa Nominal Anual del 38%, muy por debajo del costo de un préstamo personal convencional. El Banco Ciudad fue un paso más allá y lanzó créditos a sola firma para trabajadores de plataformas de delivery que quieran adquirir motos eléctricas, con una tasa subsidiada del 22,5%. El Banco Provincia, por su parte, tiene esquemas digitales de hasta 10 millones de pesos.
Un fenómeno que ya es federal
El crecimiento no se concentra solo en el área metropolitana. La provincia de Buenos Aires lidera en volumen absoluto con el 32,6% de los patentamientos nacionales, seguida por Santa Fe (9,8%) y Córdoba (8,8%), pero los aumentos más pronunciados se registran en el interior. Mendoza, por ejemplo, vio crecer sus ventas un 109% en marzo. Chaco, Tucumán, Salta y Santiago del Estero también registraron alzas de tres dígitos.
Ese crecimiento viene acompañado de tensiones regulatorias. En San Miguel de Tucumán, las autoridades trabajan en una normativa que limitaría los automóviles de plataformas a un tope de 6.000 unidades habilitadas, pero las motos quedarían fuera de cualquier restricción. Esa asimetría ya generó alertas en el ámbito político local, donde legisladores piden que los conductores de delivery obtengan licencias profesionales, ante el aumento de maniobras peligrosas y exceso de velocidad en las calles.
Casi 80.000 motocicletas patentadas en un mes no son una señal de prosperidad. Son el retrato de una economía que expulsa trabajadores del sector formal y los empuja hacia formas de ingreso cada vez más precarias e informales. La moto se convirtió en el eslabón de supervivencia de esa transición, y todo indica que esta tendencia no tiene marcha atrás.
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