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Mercados y elecciones

La derrota de Javier Milei en la provincia de Buenos Aires abre días críticos para los mercados

La derrota de Javier Milei en la provincia de Buenos Aires golpea al oficialismo y anticipa una semana de fuerte tensión cambiaria y financiera en los mercados.

Por Marcelo López Álvarez

La contundente victoria de Fuerza Patria en la provincia de Buenos Aires, con el 46,9% de los sufragios frente al 33,8% de La Libertad Avanza (LLA), marcó un quiebre en la escena política y financiera del país.

La diferencia de trece puntos, más amplia de lo esperado, sorprendió tanto a analistas como a inversores, y anticipa días de turbulencia cambiaria y presión sobre los activos argentinos y el equipo económico de Javier Milei.

La provincia de Buenos Aires, que concentra casi el 40% del padrón nacional, suele funcionar como un espejo de la tendencia electoral del país. En esta ocasión, su peso resultó decisivo para consolidar un triunfo opositor que recuerda a las PASO de 2019, cuando el revés del entonces presidente Mauricio Macri derivó en un derrumbe de bonos, acciones y una disparada del dólar.

El escenario proyectado y el desenlace

En la previa, el banco de inversión JP Morgan había delineado dos posibles escenarios. El más probable contemplaba un resultado ajustado: una ventaja mínima del kirchnerismo o incluso un triunfo de LLA. Esa hipótesis abría la puerta a una baja en las tasas reales, calma en el mercado cambiario y un respiro en la actividad económica.

Sin embargo, la amplia diferencia alcanzada por Fuerza Patria se correspondió con el escenario alternativo: presión sobre el tipo de cambio hasta el techo de la banda cambiaria (1.460 pesos), ventas de reservas y tasas de interés elevadas. Según la entidad, la necesidad de mantener un superávit comercial y atender vencimientos externos en 2026 por 4.300 millones de dólares obligaría a convalidar un tipo de cambio más depreciado.

Señales de desgaste

El golpe político a Milei no fue inesperado. En los últimos meses, la actividad económica mostró caídas consecutivas entre mayo y agosto, el crédito se redujo y el desempleo repuntó. Los salarios permanecieron estancados o por debajo de la inflación, mientras el consumo se debilitaba.

A ello se sumaron conflictos de gestión en áreas sensibles como el Hospital Garrahan y la atención a personas con discapacidad. El escándalo por supuestas irregularidades en la compra de medicamentos también afectó la imagen del oficialismo, al igual que las tensiones internas entre Karina Milei y Santiago Caputo.

El discurso confrontativo con el kirchnerismo, que había sido un sello distintivo del Presidente, perdió eficacia frente a la realidad cotidiana de amplios sectores sociales. En la tercera sección electoral, la diferencia superó los 25 puntos, evidenciando la magnitud del rechazo.

festejos PJ

El triunfo del peronismo y sus aliados en Buenos Aires abre una serie de interrogantes sobre la reacción de los mercados y el dólar.

La reacción de los mercados

El impacto financiero comenzó a sentirse el mismo domingo por la noche. El dólar cripto superó los 1.470 pesos, mientras los ADRs argentinos en Wall Street caían en torno al 10%. La expectativa para este lunes es de una apertura con fuerte tensión: el dólar mayorista presionado hacia el techo de la banda y bonos en retroceso.

El riesgo país, que ya rondaba los 900 puntos, amenaza con escalar aún más. Consultoras como 1816 advierten que el Tesoro cuenta con apenas 1.130 millones de dólares líquidos en el Banco Central, mientras que la posición en futuros supera los 5.600 millones. Al mismo tiempo, se aproximan vencimientos con organismos internacionales por 1.165 millones, lo que reduce el margen de acción.

El mensaje presidencial

Desde el búnker de LLA, el presidente Javier Milei ratificó el rumbo económico. Rodeado de Karina Milei y Santiago Caputo, aseguró que se mantendrán el equilibrio fiscal, la restricción monetaria y el esquema cambiario. “Vamos a seguir defendiendo con uñas y dientes el equilibrio fiscal. Nada va a cambiar en lo económico”, sostuvo.

La ausencia del ministro de Economía, Luis Caputo, alimentó especulaciones, aunque él mismo ratificó por redes sociales la continuidad del programa. La estrategia oficial parece ser la de transmitir estabilidad, aun cuando los mercados anticipan una semana de elevada volatilidad.

Siete semanas críticas

El Gobierno tiene por delante un tramo decisivo hasta las legislativas del 26 de octubre. En lo inmediato, deberá enfrentar la licitación de deuda de este miércoles, en simultáneo con la publicación del dato de inflación de agosto. El manejo del dólar y la administración de reservas escasas se suman como desafíos urgentes.

Algunos analistas no descartan que el Banco Central revise el esquema de flotación administrada si la presión se intensifica. Una opción sería elevar el techo de la banda o incluso rediseñar el régimen cambiario.

Por ahora, la estrategia se sostiene en tasas reales cercanas al 40%, encajes récord y ventas de divisas. Un andamiaje difícil de mantener sin afectar el tejido productivo y social.

Mirada más allá de octubre

El resultado bonaerense también reconfigura las expectativas hacia 2027. Para la consultora 1816, el mercado ajustará a la baja la probabilidad de reelección de Milei y comenzará a descontar alternativas: desde un eventual regreso del peronismo de izquierda con un Axel Kicillof fortalecido, hasta un espacio de centro articulado en torno a gobernadores.

En cualquier caso, lo sucedido en Buenos Aires volvió a colocar a la política en el centro de la escena económica. Al igual que en 2019, los mercados reaccionan con mayor intensidad a las urnas que a los fundamentos macroeconómicos.

Un Gobierno en su momento más delicado

El oficialismo enfrenta así su primera crisis de envergadura. La contundencia del resultado, sumada a las dificultades estructurales de la economía, limita el margen de maniobra. Aunque Milei ratificó su plan, crecen las voces que reclaman un “reseteo” del programa económico y la apertura de canales de diálogo político más amplios.

En las próximas semanas, el desafío será sostener la calma cambiaria y financiera sin hipotecar la gobernabilidad algo que no parece estar en la paleta de herramientas del Gobierno, al menos en la primera reacción.

La elección bonaerense no solo fue un revés electoral: fue un llamado de atención sobre la fragilidad de un modelo que cree que lo único que importa es la macroeconomía y ni siquiera acierta en eses camino. Al menos por ahora

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