La temporada cultural de verano 2025/2026 de la provincia de Mendoza generó ingresos por 120.004.512.265 pesos para la economía local como consecuencia directa de la inversión pública y privada en los eventos culturales.
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La cultura como motor de la economía: Mendoza generó $120 mil millones en una temporada récord
La temporada cultural 2025/2026 en Mendoza generó $120.000 millones y un retorno 5 a 1, impulsando turismo, empleo y economías locales.
El resultado económico de la excelente temporada cultural mendocina fue presentado esta mañana por el Subsecretario de Cultura de la provincia, Diego Gareca, junto a su equipo. Incluye desde la Fiesta Nacional de la Vendimia, las Fiestas departamentales y festivales departamentales que configuran al verano mendocino como el período cultural más activo registrado en la provincia y, según el propio informe, en todo el país.
Un relevamiento de alcance provincial
El estudio fue elaborado por un equipo interdisciplinario de economistas y sociólogos de la Dirección de Industrias Creativas, dependiente de la Subsecretaría de Cultura del Gobierno de Mendoza, y constituye el segundo relevamiento consecutivo de esta naturaleza. La investigación abarcó 159 eventos culturales distribuidos en toda la provincia, vendimias centrales, fiestas departamentales, festivales públicos y semipúblicos, que en conjunto demandaron 453 noches a lo largo de los meses de diciembre de 2025 a marzo de 2026. En promedio, cada noche del verano mendocino albergó 3,8 eventos simultáneos.
Turismo y gastronomía, en el centro del retorno económico
El turismo y la gastronomía, en el centro del retorno económico
El indicador central del informe, construido a partir de la relación entre el impacto económico y el costo neto de producción de los eventos, arrojó un valor global de 5. Esto significa que por cada peso erogado por el sector público en la organización de las fiestas, se generaron cinco pesos que retornaron a la economía de los mendocinos en concepto de ventas, contrataciones, productos y servicios prestados por emprendedores, artesanos y agentes locales.
El análisis por región muestra variaciones significativas: el área Este registra el indicador más alto (6,3), seguida por el Área Metropolitana (5,7) y el Sur (5,3). Las regiones del Noreste y del Valle de Uco, con indicadores de 4,7 y 3,9 respectivamente, evidencian un potencial de crecimiento que el propio informe señala como oportunidad para futuras políticas públicas.
En cuanto a la composición del impacto por rubros, el turismo concentró el 40,45% del total. Este predominio se explica fundamentalmente por los eventos centrales de la Vendimia Nacional (Paseo Federal, Bendición de los Frutos, Vía Blanca, Carrusel y Acto Central), que movilizan una cantidad significativa de visitantes foráneos que pernoctan en la provincia. A ese aporte se suma el turismo interno: los desplazamientos de mendocinos desde distintos departamentos hacia la capital para presenciar el Acto Central, así como los viajes desde el Área Metropolitana hacia las fiestas departamentales.
En segundo lugar, el sector gastronómico aportó el 31,15% del impacto total, consolidándose como el principal motor económico en las fiestas de escala departamental, donde el turismo externo es menos significativo y el consumo local ocupa el rol protagónico. Los comercios de proximidad y el transporte contribuyeron en igual proporción (8,25% cada uno), mientras que los emprendedores culturales aportaron un 6,30% y la denominada economía sombra, un 5,60%.
Asistencia masiva y generación de empleo
Los eventos de la temporada convocaron un total de 2.040.090 asistentes. Para dimensionar esa cifra, el informe recurre a una comparación local: equivale a llenar 49 veces el estadio Islas Malvinas o completar en 102 ocasiones el teatro Frank Romero Day de la ciudad de Mendoza.
En términos de empleo, el estudio relevó 35.536 puestos de trabajo temporales generados directa e indirectamente por las actividades culturales. El 41% correspondió a empleo directo (artistas contratados y personal de producción técnica), mientras que el 59% restante fue empleo indirecto, generado por los servicios gastronómicos, los emprendedores creativos, el comercio de proximidad y los servicios informales del entorno de los eventos. Los emprendimientos gastronómicos resultaron los mayores generadores de empleo en términos relativos: mientras los puestos de artesanos y creativos funcionaron mayoritariamente con una o dos personas, los emprendimientos de gastronomía y bebidas requirieron entre dos y más de cinco trabajadores por noche.
Emprendedores y economía informal
El universo de emprendedores participantes comprendió dos grandes segmentos: los gastronómicos (food trucks, gazebos y locales en las inmediaciones de los eventos) y los creativos y artesanos, que comercializaron productos propios que abarcaron desde joyería e indumentaria hasta cerámica, fotografía y vinos artesanales. Ante la pregunta sobre qué representan las fiestas para el desarrollo de sus emprendimientos, los consultados coincidieron en señalar que constituyen una oportunidad para vender, difundir sus marcas y ampliar su base de clientes, aprovechando la masiva concurrencia de público.
El informe destaca además que los emprendedores participantes no trasladaron incrementos de precios a sus productos respecto de la temporada anterior, priorizando el volumen de ventas por sobre el margen por unidad. Esta decisión, según los autores del estudio, incidió positivamente en el nivel general de consumo de los asistentes.
El análisis incluye también la economía sombra, definida como el conjunto de actividades económicas lícitas no declaradas ante los organismos de control y fiscalización. En el contexto de las fiestas, este segmento comprende la venta ambulante y los servicios informales de estacionamiento. Con un promedio de 42 vendedores ambulantes por evento (cifra que trepó a 140 durante las Fiestas Nacionales), el informe subraya que este fenómeno merece una atención creciente por parte de las políticas públicas, dada su relevancia en el circuito económico informal.
Una política pública basada en evidencia
El informe concluye que la relación entre inversión cultural y retorno económico no es lineal sino proporcional: cuanto mayor es la inversión presupuestaria, mayor resulta su indicador de impacto. Esta observación respalda la orientación de las políticas públicas hacia el fortalecimiento de la oferta cultural provincial, al tiempo que subraya la necesidad de articular las áreas municipales de turismo, desarrollo económico y cultura para maximizar los beneficios en escala departamental.
El documento es el segundo relevamiento anual consecutivo realizado por la Dirección de Industrias Creativas, y sus autores consideran que la continuidad de este tipo de estudios representa, además de un aporte metodológico a la gestión gubernamental, un ejercicio de transparencia frente a la ciudadanía: la posibilidad de mostrar, con datos concretos, el rendimiento económico de una inversión cuyo valor cultural ha sido históricamente reconocido, pero cuya dimensión productiva recién comienza a ser medida con rigor estadístico.