Apenas 16 horas después que el Presidente asegurara en la TV pública que la Argentina vivía un boom de consumo y crecimiento, el INDEC confirmó que la actividad de la Industria profundizó su tendencia contractiva en febrero y alcanzó un registro sin precedentes desde que se comenzó a medir la serie, en 2016.
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Industria en retroceso: el INDEC confirma ocho meses consecutivos de caída
La industria cayó 8,7% en febrero y acumula ocho meses en baja. Textiles, automotriz y electrónica lideran el retroceso, según datos del INDEC.
El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) cayó 8,7% respecto de igual mes del año anterior, acumuló en el primer bimestre una contracción del 6% frente al mismo período de 2025 y, en la medición desestacionalizada, retrocedió 4% con relación a enero, su peor desempeño mensual desde marzo del año pasado. Con este resultado, el sector encadenó su octava baja interanual consecutiva.
De las dieciséis divisiones que componen el índice, catorce registraron caídas, lo que confirma la extensión del fenómeno a todo el entramado productivo. Entre los más afectados se ubicaron los productos textiles, con una contracción del 33,2%; la fabricación de maquinaria y equipo, con una baja del 29,4%, y los equipos e instrumentos junto con el sector automotor, ambos con retrocesos del 24,6%.
Automotores, textiles y electrónica: el núcleo de la crisis
Dentro de la fabricación de vehículos, la caída del 24,6% en el conjunto del sector estuvo encabezada por una baja del 29,9% en la producción de automóviles, utilitarios y vehículos de transporte. Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores, las ventas a concesionarios de unidades nacionales se desplomaron 45,9% en febrero, y los automóviles de producción local representaron apenas el 30,9% del total comercializado en el primer bimestre. Las exportaciones tampoco escaparon a la tendencia: los envíos de automóviles cayeron 37,2% y los de utilitarios, 24%, con Brasil (principal destino) acusando una baja interanual del 25,7%.
La industria textil, foco principal de las críticas del Gobierno, es la más afectada en la medición de febrero. La producción de tejidos y acabado de productos textiles se contrajo 47% interanual, mientras que los hilados de algodón retrocedieron 30,7%. Las empresas consultadas por el INDEC señalaron una menor demanda interna como factor central, en un contexto en que el sector acumula la pérdida de 20.000 puestos de trabajo desde fines de 2023. La fabricación de prendas de vestir bajó 14,2% y el calzado, 26,6%, con la competencia de productos importados operando como presión adicional sobre la producción local.
En el rubro de equipos e instrumentos, la caída del 24,6% estuvo impulsada principalmente por una contracción del 50,1% en la fabricación de equipos de informática, televisión, comunicaciones y componentes electrónicos, explicada en buena medida por una reducción significativa en la producción de teléfonos celulares. La fabricación de maquinaria agropecuaria, por su parte, acusó una baja del 37,7%, con descensos en la producción de tractores, cosechadoras, pulverizadoras autopropulsadas y sembradoras. Los electrodomésticos tampoco escaparon a la tendencia: la producción de heladeras y lavarropas arrastró una caída del 38% para el conjunto de los aparatos de uso doméstico, nuevamente con la importación como factor competitivo decisivo.
Desempeño dispar en alimentos y otros sectores
El sector de alimentos y bebidas (el de mayor peso relativo dentro del índice) registró una caída del 6,9% interanual, aunque con comportamientos dispares en su interior. Mientras la molienda de oleaginosas y la industria cárnica retrocedieron, los lácteos crecieron 8,1%, configurando una de las escasas excepciones positivas dentro del rubro. También acusaron bajas los productos de caucho y plástico (-15,7%), tabaco (-14,9%), metales básicos (-12,5%) y muebles y colchones (-12,3%).
Las excepciones: refinación y química como contrapeso
En un panorama de caída generalizada, la refinación de petróleo y los productos químicos funcionaron como los únicos amortiguadores del índice. El bloque en su conjunto avanzó 2,7%, impulsado por un aumento del 19,7% en la producción de refinados (con subas en gasoil y naftas( mientras que las sustancias y productos químicos crecieron 3,7%.
La construcción interrumpe su rebote
Por su parte, la industria de la construcción, que había mostrado ciertos indicios de estabilización en los meses previos, también acusó señales de fragilidad en febrero. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una caída mensual desestacionalizada del 1,3%, aunque en términos interanuales la baja fue más moderada: 0,7% frente a febrero de 2025. En el acumulado bimestral, el sector exhibe una leve suba del 0,3%.
El comportamiento de los insumos reflejó una dinámica heterogénea. El hormigón elaborado creció 15,7%, las pinturas para construcción avanzaron 14% y las cales, 7,9%. Sin embargo, rubros estructurales continuaron en terreno negativo: los pisos y revestimientos cerámicos cayeron 25%, los mosaicos graníticos y calcáreos, 21,5%, y el yeso, 18,9%. El cemento portland retrocedió 5,3%.
Más allá de los factores coyunturales, el diagnóstico de fondo apunta a condicionantes estructurales: debilidad de la demanda y un contexto macroeconómico que no logra traccionar la inversión. Casi el 70% de las empresas vinculadas a obras privadas prevé que la actividad no variará en el trimestre marzo-mayo, y solo el 17,8% anticipa una mejora.
La magnitud del ajuste queda en evidencia al comparar con niveles previos al cambio de ciclo económico: la construcción se encuentra casi 22% por debajo de los valores de noviembre de 2023.