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Cosecha

Cosechas que terminan y otras que comienzan en el otoño de Mendoza, un recorrido productivo regional

Entre marzo y abril, Mendoza vive un momento clave: cosechas en simultáneo que impulsan la producción, el trabajo rural y la dinámica económica.

Por Soledad Maturano

La llegada del otoño a fines de marzo marca uno de los momentos más relevantes del calendario productivo en Mendoza. Es una etapa fundamental en la economía regional donde conviven la cosecha de distintas frutas y verduras en todo el territorio.

Ya en abril, muchas frutas -que encuentran condiciones ideales en el suelo cuyano- fueron recolectadas y otras transitan su tramo final. En paralelo, comienza a tomar fuerza la cosecha de hortalizas, generando un cruce entre temporadas y productos. En ese contexto, Mendoza se posiciona como una provincia que produce en simultáneo.

El Valle de Uco, el Este y el Sur provincial concentran buena parte de esta dinámica. Estas regiones sostienen la producción agrícola e impulsan gran parte de la economía regional, consolidando al sector como uno de los más importantes de Mendoza.

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Cierre la cosecha frutal para dar paso a las hortalizas

En abril finaliza la cosecha de varias frutas típicas del otoño. Entre las principales se destacan la manzana, la pera y el membrillo, junto con cítricos en menor escala como naranja, limón y pomelo.

cosecha manzana

La manzana se cosecha entre enero y marzo de cada año.

La manzana y la pera, con fuerte presencia en el Valle de Uco -especialmente en Tunuyán y Tupungato-, concentran su cosecha entre enero y marzo, con algunos remanentes hasta comienzos de abril. Gran parte de la producción se destina a la industria, ya sea para jugos concentrados, sidra o conservas, mientras que una menor proporción se comercializa en fresco en el mercado interno. También existe exportación, aunque Mendoza tiene menor peso frente a provincias como Río Negro o Neuquén.

Este aspecto no es menor: en las últimas décadas, Mendoza pasó de contar con miles de hectáreas de manzana a una superficie mucho más reducida. La falta de rentabilidad impactó en la calidad productiva y derivó en el envejecimiento de los montes. A esto se suma el granizo, como uno de los factores climáticos que más incide negativamente sobre la actividad.

El membrillo, por su parte, se cosecha entre marzo y abril y se destina casi por completo a la industria local, principalmente para la elaboración de dulce. Este fruto también enfrenta un escenario complejo. Tal como informó Sitio Andino, el tema llegó a la Legislatura, donde se planteó que este cultivo fue durante décadas un pilar económico y social -con más de 1.100 hectáreas-, pero hoy atraviesa una crisis que “no responde a un fenómeno climático ni a una caída repentina de la demanda”, sino a una “inacción” del Gobierno.

En cuanto a los cítricos, la provincia no es un actor central a nivel nacional, aunque existen pequeñas producciones. En este período, más que cosecha intensiva, se desarrollan tareas de recolección fitosanitaria en zonas urbanas para prevenir plagas.

Verduras y hortalizas, el motor que toma protagonismo

Mientras las frutas cierran su ciclo, las hortalizas comienzan a ganar protagonismo. Abril es un mes activo para verduras de hoja y cultivos de estación que abastecen principalmente al mercado interno.

cosecha hortaliza (1)

Abril es un mes importante para la cosecha de verduras de hoja.

En el Valle de Uco, uno de los polos más dinámicos de la economía regional, se destacan la acelga y la espinaca, junto con la lechuga y las coles, especialmente en áreas como Tupungato. También concentra cultivos de mayor volumen como el zapallo calabaza y la papa, cuya cosecha principal ocurre en marzo, pero se extiende también en este período. Toda esta producción tiene como principal destino el consumo fresco.

En el Norte provincial, particularmente en Lavalle, la oferta hortícola es diversa y sostenida. Allí en otoño se cosecha lechuga, acelga, espinaca, zanahoria, remolacha y coles (repollo, brócoli, coliflor), con ciclos que permiten abastecer el mercado durante buena parte del año. En esta región, varios de estos cultivos continúan activos durante abril, consolidando un rol fundamental en el consumo interno en este momento del año.

En el Gran Mendoza, Guaymallén también mantiene una producción relevante de verduras de hoja y hortalizas de estación. Acelga, espinaca, lechuga y coles forman parte de una matriz productiva orientada principalmente al consumo fresco, en un contexto de cercanía con los centros de distribución. En Las Heras, el tomate se destaca como cultivo en este momento del año, sumando diversidad a la producción hortícola.

Por su parte, en el Este, departamentos como San Martín y Rivadavia participan en la producción de coles, que también da cuenta de la rica oferta provincial en esta etapa del año.

A menor escala, también se registran arvejas y remolacha, que pueden extender su cosecha hasta abril y completan una oferta variada en la temporada otoño-invierno.

Cosecha de frutos secos

También los frutos secos ganan protagonismo en esta época del año. Con una demanda en crecimiento tanto a nivel local como internacional, Mendoza se posiciona como una de las provincias con mayor desarrollo en este tipo de producciones, impulsada por condiciones climáticas favorables y un mercado en expansión que atrae tanto a inversores como a productores.

Dentro de este esquema, la nuez es uno de los cultivos más representativos en la provincia, siendo el Valle de Uco la zona que concentra el mayor desarrollo productivo -consolidándose como el principal polo de esta actividad-. Por detrás, se ubican San Rafael, Luján de Cuyo y General Alvear.

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Las nueces son un fruto seco importante en la producción mendocina.

La cosecha de nueces alcanza su pico entre marzo y abril, en plena transición hacia el otoño. En este período, la actividad se integra al esquema de producción simultánea que caracteriza al mes y posiciona a la provincia como líder a nivel nacional en producción y exportación de este fruto seco.

Producción en simultáneo y mirada territorial

El esquema productivo de abril combina lo que se está terminando de cosechar con lo que empieza a consolidarse. A esto se suman cultivos estivales que aún permanecen en el mercado, como tomate, pimiento, berenjena o choclo.

A este escenario se incorpora también la cosecha de aceitunas, que en Mendoza se desarrolla entre febrero y mayo. Para la campaña 2026, si bien se esperan volúmenes similares a los del año anterior, el foco está puesto en la calidad del fruto, en línea con la producción de aceites de oliva virgen extra (AOVE), uno de los segmentos de mayor valor agregado dentro de la actividad.

Desde la Unión Frutihortícola, Omar Carrasco, consultado por Sitio Andino, lo resume así: “Lo que se está sacando en este momento es membrillo, un poco de manzana y pera del Valle de Uco. Mucho de lo que se produce en la provincia ya ha terminado la temporada”. A la vez, agregó que siguen presentes productos como “tomate, berenjena, choclo, pimiento” y una amplia variedad de verduras de hoja y estación.

En este escenario conviven cosechas que finalizan y otras que ingresan al circuito comercial. Esta dinámica no sólo garantiza abastecimiento, sino que también impacta en los precios, volviendo más accesibles varios productos de estación para el consumo local.

Abril, entonces, no es un mes más: es el punto en el que se cruzan ciclos productivos y se define buena parte de la oferta alimentaria de Mendoza para los meses siguientes.

*Nota elaborada en base a datos del Gobierno de Mendoza, INTA, mercado central de Buenos Aires, municipios de Mendoza y medios especializados en producción agrícola.

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