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Consumo

Coninagro afirma que se pueden comprar más alimentos con el salario

Coninagro asegura que los salarios crecieron por encima de la inflación: mejora en alimentos básicos, alivio al consumo y presión a productores.

Por Marcelo López Álvarez

Entre marzo de 2024 y junio de 2025, los salarios de los trabajadores estables experimentaron una mejora sostenida en su poder de compra frente a los alimentos básicos, lo que marca un punto de inflexión luego de años de deterioro del ingreso real.

El dato surge del último informe elaborado por Coninagro, titulado Del Sueldo al Plato: ¿Cuánto rinde el salario?, que muestra que la recuperación salarial no solo se tradujo en una mayor capacidad de acceso a bienes esenciales.

El informe de Coninagro no deja de ser polémico, ya que, si bien está hecho a partir de datos duros, muestra cierta disociación con la realidad que viven día a día los consumidores. Esa diferencia puede explicarse porque los datos que se toman para el estudio son los del RIPTE, que solo incluye a los trabajadores registrados y con aportes al sistema previsional.

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Según Coninagro los salarios mejoraron la capacidad adquisitiva de alimentos

Salarios por encima de la inflación

De acuerdo con el reporte, los salarios medidos por el índice RIPTE registraron un incremento interanual del 57,3% entre junio de 2024 y junio de 2025, muy por encima de la inflación acumulada en igual período, que fue del 39,4%. En consecuencia, el salario real mejoró un 12,8% interanual, acumulando una recuperación del 25,8% desde el punto más bajo de marzo de 2024.

En valores constantes, el ingreso promedio pasó de $1.166.780 en marzo de 2024 a $1.468.135 en junio de 2025. Esa evolución implicó que, mes a mes, los salarios crecieran levemente por encima de la inflación, consolidando un proceso de recomposición del poder adquisitivo.

¿Qué alimentos se pueden comprar hoy?

El impacto más visible de esta mejora se advierte en la canasta alimentaria. Según el relevamiento, el salario promedio permite adquirir una cantidad sustancialmente mayor de productos básicos en comparación con un año atrás.

Estas variaciones reflejan un alivio en la mesa de los consumidores, tras varios años en los que la inflación en alimentos había erosionado con fuerza la capacidad de compra.

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Cuánto se puede comprar de cada alimento con el salario, según Coninagro

El costo para los productores

No obstante, la contracara de este fenómeno es menos favorable para los productores. La mejora en el poder de compra de los salarios no se explica por una caída generalizada de precios, sino por un rezago en el valor relativo de varios alimentos respecto de la inflación general. En otras palabras, mientras los ingresos crecieron por encima de la inflación, en varios rubros los precios quedaron rezagados frente al aumento de costos.

En el último año, productos como la cebolla, el tomate y el arroz registraron caídas reales del 71,4%, 56,2% y 41,2%, respectivamente. La yerba mate perdió un 25,8% de su valor real y el vino un 21,5%. Este escenario ha afectado de manera particular a las economías regionales, que sostienen gran parte de la producción destinada al consumo interno.

Inflación en baja, consumo en alza

El contexto inflacionario también contribuye a explicar este proceso. Según el INDEC, en julio de 2025 la inflación fue del 1,9%, apenas por encima del 1,6% registrado en junio. En términos interanuales, la variación alcanzó el 36,6%, completando dieciséis meses consecutivos de desaceleración. El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas subió un 30,6% interanual, por debajo del nivel general, lo que favoreció el alivio en el poder adquisitivo de los hogares.

A futuro, los analistas estiman que el proceso de recomposición salarial tenderá a sostenerse, lo que ya empieza a traducirse en un repunte del consumo. Para las economías regionales, este fenómeno representa una doble cara: si bien los márgenes de rentabilidad continúan comprimidos, el incremento en la demanda podría contribuir a recuperar dinamismo en los próximos meses.

Un punto de inflexión

El informe de Coninagro sugiere que marzo de 2024 fue el punto de mayor deterioro en el poder de compra, y que desde entonces se inició un ciclo de recuperación aún incipiente. El desafío, en adelante, será consolidar este sendero sin generar desequilibrios adicionales para los productores, que enfrentan costos crecientes y precios rezagados.

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