En mayo, la Cuenta Corriente Cambiaria del Banco Central registró un superávit de 1.877 millones de dolares. Fue el segundo mes consecutivo con saldo positivo después de casi dos años de déficit.
La Cuenta Corriente volvió al superávit en mayo, pero el turismo, los intereses de deuda y la compra de dólares continúan absorbiendo gran parte de las divisas.
En mayo, la Cuenta Corriente Cambiaria del Banco Central registró un superávit de 1.877 millones de dolares. Fue el segundo mes consecutivo con saldo positivo después de casi dos años de déficit.
La explicación aparece en la balanza de bienes, que dejó un excedente de 4.322 millones de dólares gracias a un aumento interanual del 17% en las exportaciones y a una caída del 19% en las importaciones. Ese resultado alcanzó para absorber pagos de intereses de deuda por 1.158 millones de dólares, egresos por viajes y consumos con tarjeta por 855 millones y giros de utilidades y dividendos al exterior por 484 millones.
Entre enero y mayo, la Cuenta Corriente acumula un superávit de 2.010 millones de dólares. La balanza de bienes aportó 12.978 millones de dólares. Durante los dos últimos meses también contribuyó el aumento de los precios internacionales de la energía provocado por el conflicto entre Irán e Israel. Aun así, buena parte de ese ingreso terminó compensando pagos de intereses por 5.477 millones de dólares, gastos de turismo y tarjetas por 4.131 millones y remisión de utilidades y dividendos por 1.841 millones.
Los datos surgen del informe de Balance Cambiario elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre la base de información oficial del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El complejo oleaginoso y cerealero generó el 67% del superávit comercial de mayo. Su aporte neto alcanzó 2.892 millones de dólares, aunque quedó 8% por debajo del registrado un año antes.
El sector petrolero aportó 1.599 millones de dólares y mostró el mayor crecimiento, con un saldo neto 141% superior al de mayo de 2025.
Sin embargo, el propio informe advierte que el escenario comenzó a modificarse. El precio del Brent cayó por debajo de los 72 dólares por barril y acumula una baja cercana al 39%, un movimiento que podría reducir el aporte del sector energético durante los próximos meses.
Desde enero de 2024, la balanza de bienes acumuló un superávit de 50.917 millones de dólares. En ese mismo período, la Cuenta Corriente Cambiaria apenas suma 802 millones de dólares, una diferencia que refleja hasta qué punto los pagos por servicios y rentas absorben el excedente generado por las exportaciones.
La balanza turística acumula un déficit de 4.131 millones de dólares en lo que va del año, apenas 371 millones menos que en igual período de 2025.
Solo en mayo, los viajes, pasajes y consumos con tarjeta generaron un saldo negativo de 855 millones de dólares.
Al mismo tiempo, la salida de divisas por utilidades y dividendos llegó a 484 millones de dólares durante el mes y acumula 1.841 millones en 2026. Desde diciembre de 2023 ya suma 2.481 millones de dólares.
Los datos históricos muestran con mayor claridad el destino del superávit comercial. Desde diciembre de 2023, la balanza comercial de bienes acumuló un excedente de 54.298 millones de dólares. Después de descontar los pagos por turismo, que alcanzan 20.158 millones, y los intereses de la deuda, que totalizan 28.593 millones, quedan apenas 5.547 millones de dólares.
En términos prácticos, cerca del 90% del superávit comercial terminó financiando turismo e intereses de deuda.
La Cuenta Financiera Cambiaria registró en mayo un superávit de 1.763 millones de dólares. Sumado al resultado positivo de la Cuenta Corriente, permitió que el Banco Central incrementara las reservas internacionales en 3.646 millones de dólares durante el mes.
Los ingresos provinieron principalmente del endeudamiento del sector privado no financiero, que aportó 2.201 millones de dólares, del desembolso del Fondo Monetario Internacional por 1.043 millones y de la reducción de la posición general de cambios de los bancos, que agregó 1.238 millones.
Esos recursos compensaron pagos netos a otros organismos internacionales por 820 millones de dólares, una salida de inversión extranjera directa de 798 millones y una formación de activos externos por 1.886 millones.
La formación de activos externos del sector privado no financiero acumula 10.893 millones de dólares en los primeros cinco meses de 2026 y 43.764 millones desde la unificación cambiaria.
Las personas humanas concentran prácticamente todo ese movimiento. Solo en mayo, 1,4 millones de personas compraron 2.677 millones de dólares brutos en billetes. Desde diciembre de 2023, las compras netas ascienden a 47.804 millones de dólares.
El análisis del CEPA destaca un dato que sintetiza la dinámica cambiaria de los últimos dos años. Entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, la formación de activos externos alcanzó 40.591 millones de dólares, mientras que el endeudamiento neto aumentó 42.595 millones, compuesto por 12.319 millones de deuda pública y 30.276 millones de deuda privada.
Las dos series evolucionan casi en paralelo: mientras ingresan dólares a través del financiamiento, una magnitud muy similar sale del sistema por atesoramiento privado.
La inversión extranjera directa volvió a mostrar un saldo negativo en mayo, esta vez por 798 millones de dólares. La mayor parte respondió a una salida de capitales del sector petrolero, que explicó 883 millones del resultado.
Desde diciembre de 2023, el saldo acumulado de la inversión extranjera directa también permanece en terreno negativo, con 1.188 millones de dólares.
Ni siquiera el desempeño del complejo oleaginoso y cerealero alcanza para compensar esa demanda de divisas. Entre enero y mayo ingresó 11.129 millones de dólares, un monto 26% inferior a los 14.033 millones demandados por las personas humanas para comprar moneda extranjera.
El informe del Banco Central agrega un último dato que resume la magnitud del fenómeno: la formación de activos externos registrada durante los últimos siete meses equivale al 282% de todos los desembolsos efectuados hasta ahora por el Fondo Monetario Internacional dentro del programa vigente.

