El departamento de Malargüe tiene condiciones climáticas distintas al resto de la provincia. Su clima frío extremo y seco es similar al de la Patagonia argentina, y por ese motivo Ana del Sol Anconetani dio un giro a su vida e inició su emprendimiento alrededor de la producción agroecológica de frutos rojos.
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Agroecología en Malargüe: ovinos y abejas permiten el cultivo de frutos rojos en su naturaleza patagónica
Una productora de la agricultura ecológica contó cómo inició su cosecha de frambuesas, casis y zarzamoras en un círculo productivo virtuoso en Malargüe.
La emprendedora cruzó la provincia para cambiar su vida. Ana del Sol es diseñadora industrial y vivía en San Martín, antes de llegar al sur mendocino. "Me dedicaba al diseño de productos, de indumentaria, de interiores y remodelaciones de locales comerciales. Cuando llegué a Malargüe, hice un par de trabajos de diseño, después compramos la finca en el año 2005 y finalmente decidí dedicarme a la agricultura", contó.
La decisión no fue casual, Ana del Sol viene de un "linaje de ingenieros agrónomos", de esa forma denominó a los hombres de su familia que le heredaron la pasión por la tierra y sus frutos. De esta forma, el cultivo derivó en provisión de frutos rojos para el sector gastronómico, una marca de mermeladas y una casa de té.
"Lo primero que hice fue ir al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para asesorarme y lo tomé como un desafío porque ahí me di cuenta de que Malargüe solo se dedicaba a la producción de chivos y a ciertas variedades de cultivos", expresó.
Cultivo agroecológico en la Patagonia de Malargüe
La emprendedora realizó un análisis del clima y del suelo malargüino, para encontrar las similitudes que tienen con la Patagonia. "Empecé a investigar qué cultivos se daban mejor allá y ahí resultó que los frutos rojos son el cultivo característico de las zonas frías", indicó.
Ana del Sol destacó el clima del departamento para el cultivo, dado que permite la producción de frutas de muy buena calidad. "Tenemos una radiación solar enorme por la altura en la que estamos en Malargüe, a 1.400 metros sobre el nivel del mar, y además que hay mucha amplitud térmica", explicó.
Además, agregó: "Esa combinación hace que la planta realice mucho mejor la fotosíntesis y se elaboren con mayor calidad los azúcares y los taninos".
Así fue como decidió comenzar por las frambuesas, para después seguir por las zarzamoras, casis, frutillas y otros tipos de frutos rojos. "En Malargüe había una experiencia donde se cultivaba y se exportaba la fruta directamente a Estados Unidos, pero no había venta local o interna. Además, el manejo era diferente a la idea que yo tenía", comentó.
Ana del Sol tiene su emprendimiento homónimo en el sur del casco céntrico de Malargüe, con la particularidad de que es agroecológico. "Significa que es completamente diferente al sistema de agricultura tradicional. Se basa en la sustentabilidad, es decir, utilizo todos los recursos que me da la tierra en forma directa, por ejemplo, todos los residuos orgánicos para generar mi propio compost", explicó.
Los integrantes del círculo productivo
Además, mencionó que cuenta con camas de lombrices, que las alimenta con guano de las ovejas, las cuales proveen de leche, lana y carne al emprendimiento; y permiten alimentar los suelos pobres de Malargüe, que necesitan material orgánico constantemente. "También hago diseños en fieltro, que es una forma de manufacturar la lana", indicó.
Otras integrantes del proceso productivo agroecológico son las abejas. "Se dedican a la polinización, y además me dan la miel. Hacemos un manejo lo más amigable posible para que ellas no tengan problemas de plagas ni contaminación cuando se alimentan. Entonces, ellas se autoabastecen con su propio alimento. Hago una muy pequeña extracción de miel para que ellas sigan produciendo y el resto lo dejo para que se alimenten solitas", explicó.
Ana del Sol destacó la importancia de las abejas en relación a las plantas reflorecientes o remontantes. "Significa que todo el verano tengo, en la misma planta, pimpollos, flores y fruta que recién está cuajada, en proceso de maduración y madura. Entonces, las abejas son importantes porque necesito que estén todo el verano polinizando y fecundando las flores para que después se conviertan en una frutita", detalló.
Al ser un cultivo agroecológico, el tiempo de madurez de la planta es el que requiere naturalmente. "Así la fruta tiene un dulzor y una acidez especial y única. Además, permite que la estructura sea diferente a las que se producen con fertilizantes, porque estos aceleran todo el proceso y entonces las frutas contienen mucha agua y son mucho menos firmes", detalló.
Frambuesas: una fruta sensible y cuidada
La emprendedora contó que la cosecha de frambuesas es frágil, por lo que emplea a mujeres para que hagan el trabajo fino. "Todos los años vienen las mismas chicas a cosechar, porque es un cultivo que requiere mucha precisión y mucha manipulación delicada del fruto", explicó.
Los frutos rojos son destinados a la marca de mermeladas del emprendimiento, a la pastelería de la casa de té y al sector gastronómico del sur mendocino y diferentes puntos de la provincia y el país.