La prevención de enfermedades en la vid suma una nueva herramienta. Este martes, en la Bodega Los Toneles, en Guaymallén, Corteva Biologicals presentó Rezist, un inductor de resistencia que busca preparar las defensas naturales de la planta antes de que los patógenos ataquen.
La principal diferencia de Rezist frente a un producto convencional está justamente en su concepto: no busca combatir una enfermedad una vez instalada, sino preparar previamente a la planta para responder frente a ella. Por eso, desde la compañía lo presentan como una herramienta preventiva que complementa el manejo sanitario que los productores ya realizan con fungicidas.
ReZist fue presentado en Mendoza como una nueva herramienta preventiva para el manejo sanitario de la vid.
Foto: Cristian Lozano
El lanzamiento reunió a ingenieros agrónomos, productores, referentes del sector y representantes de Corteva Agriscience, entre ellos Ana Scarso, Product Manager; Gustavo Spiccialli, Gerente Regional de Frutas y Verduras Argentina; y Sebastián Spaccesi, Líder Comercial de Corteva Southern Cone.
¿Qué es Rezist y cómo funciona?
Rezist es un producto bioestimulante e inductor de resistencia que actúa sobre los mecanismos naturales de defensa de la planta. Su principal componente es el ácido salicílico al 1%, una molécula que reproduce una señal natural del cultivo y activa la denominada Resistencia Sistémica Adquirida (SAR).
Para explicar el concepto, Scarso recurrió a una comparación sencilla: “La forma más fácil de poder explicarlo es la analogía con las vacunas que nos ponemos”. La lógica es similar: preparar al organismo antes de que llegue el problema. Ese mecanismo se conoce como priming, un estado de alerta fisiológico en el que queda la planta después de recibir la señal. Según explicó la especialista, la aplicación genera primero una reacción local que luego se vuelve sistémica y se extiende por toda la planta.
Ana Scarso, Product Manager de Corteva Biologicals.
Foto: Cristian Lozano
Las señales pueden desplazarse hacia tejidos alejados del lugar donde se realizó la aplicación, de modo que no queda limitada únicamente a la hoja tratada. El resultado buscado es que la planta pueda responder “más rápido, con más intensidad y más eficacia” frente a la llegada de un patógeno.
¿Qué contiene Rezist?
Además del ácido salicílico, Rezist incorpora zinc, cobre y manganeso, cada uno en una concentración del 1,75%. Estos micronutrientes funcionan como soporte de los mecanismos defensivos que activa el ácido salicílico. “Este dispara el sistema SAR que tiene el cultivo naturalmente”, explicó Scarso, mientras que los tres micronutrientes actúan como complementos para sostener los mecanismos que se ponen en marcha.
El zinc está vinculado con la vía del ácido salicílico y la activación de la SAR. El cobre y el manganeso, por su parte, participan en mecanismos asociados al fortalecimiento de las paredes celulares mediante la lignina y en la respuesta frente al estrés oxidativo.
El producto pertenece, además, al Grupo P del FRAC, correspondiente a la inducción de defensas de la planta. El material de Corteva señala que esta categoría se diferencia de los modos de acción de fungicidas convencionales y plantea un riesgo nulo de resistencia cruzada.
¿Para qué enfermedades de la vid se recomienda?
En su lanzamiento en Mendoza, Rezist sale con registro para vid y, según explicó Gustavo Spiccialli, está posicionado principalmente para trabajar de manera preventiva frente a oídio y Botrytis cinerea, dos de las enfermedades que afectan al cultivo.
El especialista remarcó que el producto no reemplaza a los fungicidas que forman parte del programa sanitario. “Siempre es una herramienta que suplementa al manejo sanitario que tenga el productor con otros productos”, señaló.
Corteva presentó la tecnología ante productores y referentes del sector vitivinícola en la Bodega Los Toneles.
Foto: Cristian Lozano
Por eso, una de las claves para utilizarlo es conocer el ciclo de las enfermedades. “Es fundamental que Rezist se aplique de forma preventiva y con tiempo para que la planta desarrolle todo su sistema inmunológico y pueda defenderse de ese patógeno”, explicó Spiccialli.
El momento de aplicación, una de las claves
La lógica preventiva obliga al productor a mirar más allá de la presencia visible de síntomas. Scarso explicó que para definir el momento de aplicación hay que considerar el denominado triángulo de la enfermedad: las condiciones climáticas, la disponibilidad de inóculo y el estado de la planta.
La recomendación técnica es anticiparse a las condiciones que puedan favorecer el desarrollo de la enfermedad. El objetivo es que el cultivo llegue a ese momento con sus mecanismos de defensa previamente activados.
La aplicación indicada para vid es foliar, con una dosis recomendada de 1 a 2 litros por hectárea.
¿Y qué ocurre si el viñedo ya presenta síntomas? La respuesta es importante para entender el posicionamiento del producto: Rezist puede utilizarse, según Scarso, para ayudar a la planta a atravesar mejor una enfermedad, pero no es un producto curativo. Si el ataque ya avanzó, el manejo debe complementarse con herramientas sanitarias que tengan acción curativa.
Una herramienta pensada para complementar el manejo
La propuesta de Corteva apunta así a sumar una capa de prevención al manejo sanitario tradicional. En lugar de esperar a que el patógeno se instale para actuar, la estrategia busca que la propia planta llegue mejor preparada al momento de mayor presión sanitaria.
Para Scarso, esta tecnología representa una nueva forma de entender la protección vegetal: los inductores de resistencia complementan las aplicaciones de fungicidas y requieren anticipación para que la planta pueda activar sus mecanismos defensivos.
ReZist está orientado a la prevención de enfermedades como el oídio y la Botrytis cinerea en los viñedos.
Foto: Cristian Lozano
El objetivo final es disminuir la incidencia y severidad de las enfermedades, un resultado que, en términos productivos, puede traducirse en una mejor protección del cultivo y en una reducción de las pérdidas asociadas a los problemas sanitarios.
“Hoy estamos presentando ciencia”
El lanzamiento también estuvo atravesado por una mirada más amplia sobreel futuro de la producción argentina. Spaccesi planteó que el desafío para la agricultura y, particularmente, para la vitivinicultura pasa por conseguir mayor competitividad frente a los mercados internacionales.
“El mundo está mirando qué tenemos para venderles. Nos está pidiendo a cambio calidad, precio, cantidad, estabilidad”, sostuvo el referente de Corteva, quien consideró que Argentina tiene una oportunidad para recuperar protagonismo exportador.
En ese escenario, ubicó a la innovación tecnológica como una de las herramientas para conseguir mejoras progresivas en la producción. “Tenemos que tener pequeñas mejoras incrementales en el riego, en el tratamiento de enfermedades, en la biotecnología”, señaló. La idea que atraviesa su planteo es que esas mejoras, aun cuando sean pequeñas en cada etapa del proceso, pueden acumularse y generar una diferencia importante en la competitividad final del producto argentino.
Spaccesi también hizo un llamado directo a los productores: “Vengan y planteen los problemas que tienen, llámennos”. Su propuesta es trabajar sobre situaciones concretas de las fincas y recorrer los lotes junto con los productores para que las nuevas soluciones surjan de necesidades reales. En ese sentido, el lanzamiento de Rezist no solo presenta un nuevo producto para el manejo sanitario de la vid, también pone sobre la mesa una forma diferente de abordar las enfermedades: preparar a la planta antes del ataque y sumar sus propias defensas al conjunto de herramientas que utiliza el productor.