En el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Malargüe vuelve a recibir a excombatientes en un contexto social con mayor reconocimiento y memoria activa. Las nuevas generaciones impulsan una mirada más humana y sostienen el reclamo de soberanía desde la vía diplomática.
Cuando los que no volvieron de la guerra siguen dando fuerza para la Malvinización
El recuerdo de los que no volvieron sigue pasando de generación en generación y nos renueva el compromiso de no olvidar a los héroes de la Guerra de Malvinas.
Desde hace varios días, Malargüe, como ocurre cada año, se convierte en punto de encuentro para veteranos del conflicto bélico del Atlántico Sur de 1982, un hecho que marcó profundamente la historia argentina. Sin embargo, el paso del tiempo también evidenció una transformación social significativa: aquella etapa inicial de indiferencia o ingratitud hacia los excombatientes fue dando lugar a un reconocimiento creciente, impulsado en gran medida por las generaciones nacidas en democracia.
Esa nueva mirada no solo rescata el valor y el sacrificio de quienes participaron en la guerra, sino que también propone una humanización del conflicto. Ya no se trata únicamente de narrar la guerra, sino de sostener la memoria colectiva y fortalecer un reclamo de soberanía que hoy se entiende, mayoritariamente, como una causa que debe transitar el camino diplomático.
Veteranos de la Guerra de Malvinas en Malargüe
En este contexto, uno de los protagonistas de las actividades desarrolladas en el departamento fue Héctor “Tachy” Flores, ex tripulante del ARA General Belgrano, hundido el 2 de mayo de 1982 por el submarino británico HMS Conqueror. Flores brindó charlas en el Centro de Convenciones Thesaurus, convocando principalmente a estudiantes de los últimos años del nivel secundario, en el marco de una iniciativa impulsada por el Movimiento Malargüe.
En diálogo con SITIO ANDINO, el docente sanrafaelino compartió reflexiones sobre el impacto del conflicto, tanto durante como después de la guerra. “Desde 1982 nunca bajé la guardia”, afirmó, al referirse al proceso de malvinización, entendido como una construcción social y cultural que busca mantener viva la memoria y el reconocimiento de los veteranos.
Recordó que, tras su regreso a San Rafael, su primera entrevista radial marcó el inicio de un compromiso que aún sostiene: “Es una carrera que no pienso terminar”. En ese recorrido, destacó que su principal motivación son quienes no regresaron del conflicto. “No puedo bajar la guardia, aunque me vean quebrado o llorando”, expresó, reafirmando que la recuperación de las islas debe sostenerse de manera pacífica.
El recuerdo a 44 años de la Guerra de Malvinas
La tarea que lleva adelante no solo apunta a recordar los hechos de 1982, sino también a revalorizar el rol de los excombatientes, promover la educación sobre Malvinas y acompañar a los familiares de los caídos. “Para mí, la causa Malvinas está por sobre muchas cosas de la vida”, subrayó.
En esa línea, Héctor Flores continúa impulsando el reconocimiento del héroe sanrafaelino Juan Antonio Barroso, quien combatió en Monte Dos Hermanas durante uno de los episodios más intensos de la guerra. Su accionar, al salvar a 170 soldados en condiciones extremas, lo convierte en merecedor del título de Ciudadano Ilustre de San Rafael, una deuda que aún persiste en la memoria colectiva.