Se termina el 2022 y desde el Clúster de ciruela en la provincia han realizado un balance del trabajo con este frutal, pero también, se encuentran trabajando en la solución de un problema cada vez más frecuentes: las catas.
Ciruelas en Mendoza: el preocupante ataque de las catas
Francisco Araujo, coordinador de este clúster, explicó cuál es la denuncia que realizan los productores de ciruela ante la presencia de estas aves.
“Hemos recibido por parte de los productores denuncias de que las catas son las que más están afectando la producción de los ciruelos, queremos poner en agenda este tema que cada vez se está evidenciando”, indicó.
Sobre el porcentaje de productores, afectados, Araujo reconoció que “hay que diagramar una agenda entre lo público y privado para dar respuesta a esta problemática, 1 de cada 4 productores explican que sus hectáreas se ven afectadas por las catas, pero esto no necesariamente significa que se pierda la producción”.
En cuanto a qué solución puede haber ante esta situación con las catas, el dirigente señaló: “Desde el Clúster de Ciruela tenemos el desafío de encontrar caminos que nos conduzcan a convivir y sobrellevar la situación vivida con estas aves, además de cuidar la sustentabilidad de todo el sistema agroecológico”.
La cata
La cata de Mendoza (Myiopsitta monachus calita) es una de las 4 subespecies en que se divide la especie Myiopsitta monachus, del género monotípico Myiopsitta, llamada comúnmente cotorra catita, catita, cata, cotorra monje, cotorra argentina, o cotorrita verdigrís.
Esta ave de la familia de los loros habita en bosques, estepas arbustivas, sabanas, áreas de cultivo, parques y ciudades del oeste de Argentina. Es apreciada como mascota, por lo que fue comercializada en todo el mundo, logrando escapar, reproducirse y hacer nuevas poblaciones, por lo que se ha transformado en un taxón introducido y seriamente problemático en varios países.