El fútbol femenino de Mendoza volvió a ser rehén de la improvisación. En otro episodio que roza el papelón institucional, la Liga Mendocina de Fútbol suspendió nuevamente la final del Torneo Clausura femenino, dejando expuesta una alarmante falta de planificación, previsión y responsabilidad, esta vez en el estadio de Gutiérrez Sport Club.
Videos de otro bochorno histórico de la Liga Mendocina: suspendieron otra vez la final femenina
La Liga Mendocina de Fútbol falló: la final femenina fue suspendida por 2da vez por falta de garantías. Mirá los incidentes en la previa del duelo Tomba-Lepra.
La final entre Independiente Rivadavia y Godoy Cruz debía disputarse bajo un operativo “controlado”, pero la realidad superó otra vez a la organización, que no logró garantizar condiciones mínimas de seguridad para un partido decisivo.
Un operativo policial insuficiente y una previsión que volvió a fallar para mal del fútbol
A pesar de que la Liga Mendocina había autorizado el ingreso de solo 150 personas por club, los hinchas de ambas parcialidades desbordaron las previsiones, coparon las inmediaciones del estadio y generaron un clima de tensión creciente que obligó a tomar la decisión de no jugar.
Lo más grave es que al momento de la suspensión no había exceso de público dentro del estadio, pero sí un escenario incontrolable en los alrededores. La policía reconoció no poder garantizar la seguridad, optando por evitar un cruce entre hinchadas antes que asumir riesgos que la propia organización generó.
Estruendos, corridas y jugadoras encerradas: una postal indignante entre el Tomba y la Lepra
Mientras afuera se escuchaban estruendos y gritos, la policía intentó dispersar a los hinchas, las jugadoras permanecieron encerradas en los vestuarios y el público que ya había ingresado fue desalojado. Una escena indigna para una final, y aún más grave tratándose del fútbol femenino.
El episodio dejó una imagen bochornosa, con futbolistas listas para jugar, cuerpos técnicos esperando explicaciones y una organización incapaz de ofrecer certezas, repitiendo errores que ya habían sido advertidos.
Segunda suspensión y una cadena de improvisaciones sin fin
Esta no fue la primera vez. La final ya había sido suspendida el domingo 21, cuando debía jugarse en el estadio Omar Higinio Sperdutti, minutos antes del inicio. Dos finales, dos suspensiones, un mismo problema: la falta total de garantías.
La reiteración del episodio agrava la responsabilidad de la Liga Mendocina, que no solo falla en la organización sino que desvaloriza una competencia que viene creciendo, tanto en nivel como en interés social y mediático.
Fuente: Partido Liquidado