La psicóloga Ana Laura Roitman analizó en profundidad el impacto del deporte y la actividad física en la salud mental, diferenciando claramente la práctica recreativa de la competitiva. Endorfinas, motivación, vínculos, presión, frustración y objetivos personales conforman un mapa complejo que influye directamente en el bienestar emocional de quienes entrenan.
Salud mental y deporte: beneficios, riesgos y consejos para entrenar sin caer en la autoexigencia
Cómo influyen las emociones, los vínculos, la presión y el rol del entrenador en quienes entrenan. Claves para entender el impacto psicológico del deporte.
Roitman advierte que no es lo mismo moverse por placer que competir para ganar, y que esa distinción modifica por completo los efectos psicológicos. Mientras la actividad recreativa suele generar bienestar corporal y emocional, el deporte competitivo implica lidiar con expectativas, rendimiento, estrés, frustración y la forma en que cada persona gestiona sus metas.
Actividad física, competencia y salud mental: por qué no son lo mismo
Para Roitman, la pregunta central es “¿para qué hago deporte?”. "Esa respuesta determina el impacto. En lo recreativo, el movimiento libera endorfinas, mejora el ánimo, fortalece la autoestima y potencia la vida cotidiana. Además, agrega un componente social clave: sentirse esperado, incluido y registrado por otros, incluso en interacciones mínimas", empezó.
En el deporte competitivo, en cambio, entran en juego preguntas profundas: ¿Qué espero lograr? ¿Qué me pasa si no lo logro? ¿Cómo me relaciono con mis objetivos?. Allí aparecen tensiones emocionales que pueden potenciar o perjudicar el bienestar según cómo se gestionen.
Motivación, exceso de autoexigencia y grupos que pueden dañar
Roitman remarca que la diferencia entre estar motivado y caer en la autoexigencia extrema no es universal. “Lo que para una persona es motor, para otra es sufrimiento. El indicador clave es detectar cuándo la práctica deja de ser deseada y se vuelve obligatoria o dolorosa", señaló.
También advierte sobre entornos deportivos donde la presión estética o el rendimiento extremo pueden llevar a trastornos alimentarios u otras problemáticas: "Los grupos son saludables sólo cuando se piensan a sí mismos, analizan el rol de cada integrante y fomentan la flexibilidad dentro del equipo", dijo.
Sobre estrés y ansiedad, la profesional explicó: "Ambos se sienten en el cuerpo, pero el ejercicio regula ambos planos. El entrenar muy tarde puede dificultar el sueño por la activación fisiológica, aun cuando el ejercicio, una vez procesado, profundiza el descanso", sostuvo.
Cómo empezar a hacer ejercicio sin frustrarse
Roitman recomienda:
-
Elegir una actividad que realmente guste.
-
Explorar opciones nuevas, más allá de lo tradicional.
-
Plantear objetivos pequeños y progresivos.
-
Evitar comparaciones y respetar los tiempos propios.
Todos estos factores reducen la frustración y aumentan la adherencia positiva al hábito.
El rol del entrenador: liderazgo, ética y poder simbólico
La psicóloga destaca que entrenadores y docentes ocupan un lugar de gran influencia emocional: "Su palabra tiene peso y muchas veces se vive como verdad absoluta. Sin embargo muchas veces deben revisar su ética, tono, objetivos y tipo de liderazgo", precisó.
"Existen entrenadores motivacionales, otros más autoritarios, algunos que se posicionan como figuras “paternales” y otros que trabajan casi como pares del grupo. Lo fundamental es que puedan pensarse a sí mismos y comprender el impacto que su estilo tiene sobre los deportistas", concluyó.