El paso de los argentinos por Wimbledon 2025 dejó más sombras que luces. Mientras el italiano Jannik Sinner brilló en la cima del tenis mundial al consagrarse campeón y despegarse claramente de Carlos Alcaraz, los tenistas albicelestes vivieron un torneo para el olvido, con una sola excepción: Mariano Navone, quien con garra y buen tenis logró avanzar hasta la tercera ronda y firmar la actuación más destacada entre sus compatriotas.
Así quedaron los argentinos en el ranking luego de Wimbledon
Se fue un nuevo campeonato de Wimbledon y los jugadores de tenis de Argentina sufrieron modificaciones en el tablero. Mirá lo que sucedió.
El nacido en 9 de Julio se convirtió en el gran protagonista argentino del torneo, escalando nada menos que 15 posiciones en el ranking ATP y ubicándose ahora en el puesto 75 del mundo, su mejor marca histórica. En medio de un contexto adverso, su actuación fue un verdadero impulso.
Cerúndolo, Báez y Etcheverry: entre tropiezos y retrocesos en su tenis
La contracara fue Francisco Cerúndolo, que no logró superar su debut en Londres y cayó una posición en el ranking, quedando 20º con 2.285 puntos. A pesar del traspié, se mantiene como el mejor latinoamericano en la clasificación general.
Sebastián Báez, en tanto, tuvo una leve mejora y subió al puesto 37, con 1.370 puntos. Aunque su Wimbledon fue discreto, logró capitalizar su presencia en otras competencias previas para mantener la línea ascendente.
El más golpeado fue Tomás Etcheverry, quien no pudo sostener su lugar entre los 50 mejores: perdió cinco lugares y ahora figura en el puesto 58, reflejando un semestre irregular y sin resultados de impacto.
Un pelotón de tenis nacional que necesita sumar
Camilo Ugo Carabelli (59º) y Francisco Comesaña (74º) también mantuvieron su lugar dentro del top 100, aunque sin actuaciones destacadas. Junto a ellos, Navone (75º) completa el lote de argentinos en el ranking mundial, en una etapa del calendario donde los puntos son clave para defender lo conseguido el año anterior.
La segunda mitad de 2025 será decisiva para el tenis argentino, que atraviesa una etapa de transición y renovación. Si bien hay talento y proyección, la falta de profundidad en las grandes citas y los altibajos en el circuito hacen que los objetivos inmediatos sean consolidarse en el top 50 y lograr regularidad en torneos de nivel ATP 250 y 500.