En medio del debate sobre pobreza e ingresos en Argentina, el especialista en seguridad social Carlos Gallo analizó la situación actual de las Asignaciones Familiares y la Asignación Universal por Hijo (AUH), y planteó que las diferencias entre prestaciones y salarios están generando nuevas tensiones sociales.
Asignación Universal por Hijo y Familiares: crece la brecha entre beneficios y salarios
La diferencia entre la AUH y el salario familiar genera nuevas tensiones entre trabajadores formales e informales. Carlos Gallo habla de ello en Aconcagua Radio
En Aconcagua Radio, el especialista explicó el origen de estos beneficios, la disparidad de montos y cómo algunas decisiones recientes impactan en los sectores medios y trabajadores formales.
¿Qué son las asignaciones familiares y cómo surgieron en Argentina?
Carlos Gallo (CG): Primero, como introducción, las asignaciones familiares son una prestación que existe hace muchísimos años en Argentina. Nosotros hoy tenemos medio naturalizado que las paga ANSES, pero antes el Estado lo restaba de los aportes y contribuciones y lo pagaba el mismo empleador.
En esa época se generó un problema, porque había empleadores que se hacían los vivos, se quedaban con el dinero y no lo pagaban. Por eso se implementó el pago a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social.
En el año 2009 se implementa la AUH, con la idea de igualar a los niños. La asignación familiar la cobran los hijos de padres con trabajo registrado, mientras que la AUH vino a igualar a los niños cuyos padres tienen trabajo informal o están desocupados.
¿Qué diferencias existen hoy entre los montos que se pagan?
CG: Hoy hay mucha disparidad. En abril, por ejemplo, el salario familiar que paga ANSES está alrededor de 68.000 pesos, mientras que la Asignación Universal por Hijo está pagando 136.666 pesos. En cambio, en el caso del gobierno provincial, el salario familiar está congelado en 25.000 pesos desde hace más de un año.
Eso rompe un poco con la lógica y los principios de la seguridad social, que son la unidad y la universalidad (NdA: especialmente en un contexto donde, según el INDEC, criar un niño menor de 1 año cuesta más de 515.000 pesos).
¿Cómo impacta esta diferencia en las familias y en la sociedad?
CG: La decisión que toma Javier Milei de duplicar la AUH da una cobertura a los sectores más postergados de la sociedad. Pero, lo que sucede con esto, es que ahora se acerca más los ingresos del Salario Mínimo Vital y Móvil con los que cobra una familia sin trabajo registrado con dos AUH y tarjeta alimentaria.
En marzo de 2026, una familia sin trabajo ingresaba alrededor de 350.000 pesos, mientras que una con trabajo registrado cobraba unos 485.000 pesos. La diferencia es de unos 130.000 pesos, y hay que descontar transporte y otros gastos para trabajar.
Por eso digo que el techo muy bajo de los salarios, el congelamiento salarial y el aumento de la AUH, de alguna manera, promueven el no trabajo, porque cada vez se achica más la distancia entre ingresos formales e informales.
¿Se están generando estrategias de supervivencia en este contexto?
CG: Sí, y algunas son muy graves. Me tocó vivir una experiencia con un empleado municipal que vino con el formulario de nacimiento de su hijo para hacer el trámite en ANSES. Cuando le expliqué que debía hacerlo en el municipio, me dijo: “Nosotros ya sabemos, pero anotamos a nuestros hijos como hijos de las madres nada más” para poder acceder a cobrar el prenatal, nacimiento y la Asignación Universal por Hijo.
Esto no es un caso aislado, sino una estrategia de supervivencia en algunos municipios donde los salarios y los beneficios son bajos. Los daños que genera esto son muy grandes, incluso a futuro, por ejemplo en casos de separación o salida del país del menor.
¿Qué está pasando con los trabajadores formales y las asignaciones?
CG: Lo que está sucediendo es que, mientras aumentó la Asignación Universal por Hijo —que creció un 80% en términos reales desde que asumió el gobierno actual—, el salario familiar cayó un 10%. Además, hay casi un millón de niños menos que cobran salario familiar.
Esto se debe, en parte, a que se modificaron las escalas de ingresos. El tope para cobrar salario familiar bajó de alrededor de 2 millones de pesos a 1 millón de pesos, lo que dejó afuera a muchos trabajadores. Y hay una franja de trabajadores que no cobran salario familiar ni pueden deducir a sus hijos en el impuesto a las ganancias.