En su primer Viernes Santo como pontífice, el papa León XIV encabezó en el Vaticano una jornada cargada de simbolismo, marcada por gestos tradicionales, un fuerte mensaje contra la violencia y una mirada crítica sobre los conflictos del mundo actual.
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Viernes Santo en el Vaticano: León XIV llamó a frenar la violencia y presidió ritos históricos
El Papa encabezó por primera vez las celebraciones de la Pasión de Cristo. Hubo un duro mensaje contra la violencia, críticas al poder y un viacrucis con eje en los conflictos actuales.
El gesto del papa León XIV en la basílica de San Pedro que recorrió el mundo
La jornada comenzó con la celebración de la Pasión de Cristo en la basílica de San Pedro, uno de los momentos más importantes del calendario litúrgico cristiano.
Allí, León XIV protagonizó uno de los gestos más impactantes del rito: se tendió en el suelo frente al altar, en señal de recogimiento y duelo por la muerte de Jesucristo. Vestido con paramentos rojos, símbolo del martirio, retomó así una tradición que en los últimos años había quedado limitada por problemas de salud de su predecesor, el argentino Francisco.
Durante la ceremonia, se leyó la Pasión según el Evangelio de San Juan y se desarrolló la liturgia sin consagración, como marca la tradición de este día.
El mensaje del Vaticano contra la violencia y la lógica de la guerra
En la homilía, el predicador de la Casa Pontificia, Roberto Pasolini, puso el foco en la actualidad global y llamó a romper con la lógica de la violencia.
El mensaje central fue que, frente a un mundo atravesado por guerras, divisiones e injusticias, los cristianos están llamados a “no devolver el mal recibido”, siguiendo el ejemplo de Cristo.
Según se planteó, la humanidad suele caer en una dinámica de reacción y venganza que multiplica el daño, mientras que Jesús introduce una lógica distinta basada en el amor, el servicio y la entrega.
En ese sentido, también se instó a “deponer las armas”, no solo en los conflictos bélicos, sino también en las relaciones cotidianas, donde —se advirtió— pequeños gestos de violencia pueden tener consecuencias profundas.
Un Vía Crucis en Roma con eje en las guerras y los abusos de poder
La jornada culminará con el primer Vía Crucis del pontificado de León XIV en el Coliseo de Roma, otro de los momentos más significativos del Viernes Santo.
Allí, el Papa cargará la cruz mientras se leen meditaciones centradas en las guerras, los abusos de poder y las crisis humanitarias actuales, redactadas por el fraile franciscano Francesco Patton, con fuerte vínculo con Tierra Santa.
Los textos incluyen críticas a dirigentes que ejercen el poder sin límites, advertencias sobre el avance de regímenes autoritarios y una mirada sobre las víctimas de los conflictos: migrantes, presos, desplazados y personas sometidas a violencia.
También se pone el foco en el dolor de las madres que pierden a sus hijos en contextos de violencia, así como en la situación de niños, mujeres víctimas de trata y personas olvidadas por las políticas públicas.
Sin mencionar países concretos, el Vaticano dejó un mensaje claro sobre el escenario internacional, atravesado por guerras y tensiones crecientes. En ese marco, el primer Viernes Santo de León XIV no solo tuvo un fuerte contenido religioso, sino también un claro tono político y social, con un llamado a la responsabilidad de los líderes y a una transformación profunda en la forma en que se ejerce el poder y se resuelven los conflictos.