Paula Ledda: la camarógrafa argentina que se hizo lugar en una industria liderada por hombres
Desde Australia, Paula Ledda cumple su sueño de vivir viajando mientras trabaja como camarógrafa en torneos de tenis, conciertos y grandes eventos deportivos. Hablamos sobre su camino.
Paula Ledda: la camarógrafa argentina que se hizo lugar en una industria liderada por hombres
Desde hace casi una década, Paula Ledda vive en Australia, donde logró construir una carrera muy particular: es camarógrafa freelance de eventos deportivos y espectáculos internacionales. Marplatense de origen, formada en la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza, se fue abriendo camino entre partidos de fútbol, encuentros de cricket, festivales y conciertos multitudinarios.
Hoy, con cámara en mano, ya tiene en su haber tres Australian Open y está a punto de filmar a Ricky Martin en vivo, entre otros proyectos. “Voy a filmar un par de ATP y WTA en Inglaterra. Es un sueño para mí”, cuenta con emoción. Su historia es un ejemplo de cómo la constancia puede convertir una pasión en una carrera global. Y justo para dar testimonio de este proceso es que la entrevistamos en esta columna de Soy Más. Pero… comencemos por el principio.
Paula Ledda camarógrafa
Paula Ledda: la camarógrafa argentina que se hizo lugar en una industria liderada por hombres
El destino está hecho de conversaciones casuales y puertas que se cierran
Su historia con la cámara empezó en un aula de una universidad pública, gratuita y laica. Estudiaba Comunicación Social en Mendoza y en una clase descubrió el programa de edición Premiere. “Me explotó la cabeza”, recuerda. Así comenzó un camino que la llevó de editar en Canal Encuentro a trabajar como camarógrafa en Señal U, y más tarde, a buscar nuevas oportunidades fuera del país.
¿Cómo se te dio por filmar? ¿Cómo descubriste que lo tuyo era estar detrás de una cámara?
En realidad, arranqué queriendo ser periodista, por eso estudié Comunicación Social. Pero en una clase de Televisión aprendí a editar con Premiere… y me explotó la cabeza. Ahí entendí que lo audiovisual era lo mío. Ya hacía cosas caseras con Movie Maker, pero esa clase me mostró que podía ser una profesión.
Después tuve la suerte de cruzarme con las chicas de El Generador, Cecilia Agüero y Gisela Levin, que me abrieron todo un mundo. Estaban empezando con su productora justo cuando surgía en la Argentina la Televisión Digital Abierta y en el país había como un fomento para crear y para gente como yo. Ellas me invitaron a editar una serie para Canal Encuentro y después vinieron más proyectos. Ahí fue cuando empecé a meterme también con las cámaras: me dejaban practicar, me enseñaban… y me enamoré de filmar.
En esa misma época de fomento creativo nació Señal U, el canal de la UNCuyo, y yo fui parte del equipo que lo puso en marcha. Filmaba los programas, éramos un grupo de gente muy apasionada. Algún tiempo después, un compañero me contó que había grabado partidos para ESPN y eso me dejó alucinada: la idea de filmar algo tan grande me quedó dando vueltas. Después a mi me echaron del canal porque vino un cambio de autoridades y me quedé sin trabajo. Ese momento fue muy duro para mí porque pensé que se había terminado mi carrera en la televisión, pero al mismo tiempo apareció la posibilidad de viajar, que es otra de mis grandes pasiones… y arranqué.
Paula Ledda camarógrafa
¿En ese momento te fuiste a Australia?
Sí, aunque antes ya había estado un tiempo en Nueva Zelanda trabajando. Volví a Mendoza, pero sabía que no era definitivo. Cuando decidí irme a Australia, lo hice con la idea de quedarme, aunque primero tenía que aprender bien el idioma. Me tomó un tiempo, pero sabía que una vez que dominara el inglés iba a poder meterme otra vez en el mundo audiovisual.
En el camino conocí a mi novio, que es australiano, y eso también me ayudó mucho. Empecé trabajando en una productora en un pueblo chico, donde aprendí mucho sobre cómo se trabaja acá, pero después sentí que era momento de ir a una ciudad más grande. Me fui a Melbourne, armé una red de contactos y apunté directo a la televisión deportiva. Hoy, después de dos años, puedo decir que estoy haciendo lo que me gusta y de forma profesional.
Mujer, latina y haciendo un trabajo técnico
Insertarse en el mundo laboral ya es un desafío cuando se llega a un país nuevo sin contactos y sin hablar del todo el idioma. Pero si además se trata de un trabajo técnico, históricamente dominado por varones, los obstáculos se multiplican. Paula no sólo enfrentó ese panorama como mujer y como latina, sino que usó la desventaja como trampolín. Aunque, claro, contando con otras mujeres porque “nadie se salva sólo”.
Supongo que te habrá costado bastante insertarte laboralmente… ¿te pasó alguna vez que te subestimaron o hicieron a un lado por el hecho de ser mujer? Si te pasó, ¿cómo te impactó?
Creo que sí me han subestimado, aunque muchas veces no me doy cuenta en el momento. Una vez, después de un concierto, estaba desarmando la cámara (porque no es sólo filmar, también hay que cargar, guardar, hacer todo) y un tipo se me acercó a preguntarme si sabía cómo hacerlo. Cuando vio que lo hacía rápido y bien, desde arriba de un andamio y pasándole cada parte, se quedó sorprendidisimo. Me dijo algo como: “Wow, una camarógrafa que sabe hacer esto… no lo puedo creer”. No sé si era por ser mujer, extranjera o qué, pero hay algo ahí que claramente los descoloca. Y creo que eso es una forma de subestimación.
También me ha pasado darme cuenta después de que a mí me costó más que a otros conseguir ciertas oportunidades. Por ejemplo, hace unos cuatro años, ya estando en Australia, quería que me dejaran practicar con cámaras profesionales filmando “lawn bowls”, un deporte parecido a las bochas. Le insistí varias veces al encargado, le dije que aprendía rápido, que solo necesitaba la chance. Él, a regañadientes, me dijo que si quería practicar que me alquilara una cámara. Así que lo hice: gasté 300 dólares, me pasé todo un día practicando con mi novio tirando bochas en un club, y al final me dieron el trabajo. Salió todo bien, pero cuando le conté esto a una de las productoras, se indignó. Habló con el jefe de ese encargado y él mismo dijo que era una locura, que jamás le habían pedido a alguien que para hacer un trabajo antes alquile y practique por su cuenta con una cámara. “A un tipo de 20 años no le habrían hecho eso nunca, te lo hicieron porque sos mujer”, me dijo ella. Y claro, la mitad de lo que gané en ese trabajo se me fue en ese alquiler.
Paula Ledda camarógrafa
Paula Ledda: la camarógrafa argentina que se hizo lugar en una industria liderada por hombres
Pero también hay algo muy valioso: la red entre mujeres. “Muchas veces me animé a escribirles directamente a las que manejaban los turnos, contándoles mi experiencia y lo difícil que es abrirse paso en un rubro tan masculino. Varias me respondieron con empatía, me dieron una oportunidad, y hoy seguimos trabajando juntas. Esa sororidad fue clave”, recordó Paula.
Yo, argentina
Vivir y trabajar en otro país muchas veces activa nuevas formas de mirarse a una misma. Desde lejos, ciertas costumbres, formas de resolver y hasta la personalidad cobran otro sentido. En esta parte de la charla, Paula reflexiona sobre cómo ser argentina no sólo influyó en su manera de encarar el trabajo, sino también en la percepción que los demás tienen de ella.
¿Impacta en algo, o hace alguna clase de diferencia, el hecho de ser argentina?
Sí, creo que ser argentina te da un plus. Venimos de un país donde no te queda otra que estar todo el tiempo en movimiento, buscando la próxima oportunidad, adaptándote. Eso, afuera, se nota. He podido abrir muchas puertas, y eso también habla de esa actitud bien argentina de ir al frente, de no quedarte quieta esperando que las cosas pasen solas.
Obviamente, todo esto también tiene que ver con mi historia personal: las amistades, la facultad, los deportes que practiqué, los viajes, mi familia. Pero hay algo más profundo, como una especie de coraza, una manera de plantarse en el mundo que viene de haber crecido en un país con crisis permanentes. Estamos entrenados para resolver, para improvisar con lo que hay, para no quedarnos en la queja. Se rompe algo y no es “vamos a comprar otro”, es “¿cómo lo arreglamos?”. Esa creatividad que nace de la necesidad te termina haciendo ver como alguien resolutivo, adaptable y con buena energía para laburar en equipo.
Y hay algo más, que no es tan lindo de decir pero que también influye: el hecho de ser argentina, y más aún descendiente de europeos, con piel blanca, es una ventaja en esta sociedad, donde el racismo existe y se siente. Aunque ser mujer ya presenta sus desafíos, reconozco que en comparación con compañeras de otras culturas o razas, a mí se me hizo más fácil insertarme. Nos ven y nos leen como “europeos” y eso nos da cierto privilegio. No lo celebro, pero lo reconozco.
Paula Ledda camarógrafa
Paula Ledda: la camarógrafa argentina que se hizo lugar en una industria liderada por hombres
Paula no romantiza su camino: sabe que emigrar implica desarraigo, frustraciones y momentos de soledad. Pero también sabe que hay una fuerza especial en apostar por lo que una sueña, incluso cuando hay que vencer tantos prejuicios, se habla en otra lengua y los afectos están lejos. Y esa convicción es quizás lo más poderoso de su historia.