5 de mayo de 2026
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Música, inclusión y vocación: el trabajo de una docente mendocina que inspira

Conocé la historia de una profesora que une música e inclusión en las aulas. Su vocación transforma vidas. Descubrí cómo lo hace.

Por Martín Sebastián Colucci

En Mendoza, una docente netamente mendocina de música y flautista atraviesa con sensibilidad y compromiso el mundo de la educación especial. Su historia se teje entre melodías, vínculos auténticos y una fuerte vocación que la llevó a unir dos pasiones: la música y la enseñanza inclusiva. Conocé a Ivania Ríos.

En un contexto donde hablar de inclusión educativa muchas veces se queda en la teoría, ella pone el cuerpo —y el alma— en cada jornada de trabajo. Desde escuelas especiales, centros de día y orquestas comunitarias, su recorrido marca una huella profunda en sus estudiantes y en la forma de entender el rol de la educación artística como herramienta de transformación social.

Música e inclusión: un puente para conectar con cada persona

Desde los cuatro años comenzó a estudiar piano, pero fue la flauta traversa la que conquistó su corazón: “Mi tía es flautista, así que ese vínculo fue muy natural y cercano”, señaló Ivania Ríos. El amor por la música nació temprano, al igual que la vocación docente: creció en una familia de educadores y desde pequeña supo que su camino estaría ligado al arte o la docencia.

Hoy, esa intuición infantil se convirtió en una realidad cargada de compromiso. Trabaja por las mañanas en IPSI, en nivel primario de educación especial, y también en el Centro de Día. Por las tardes se desempeña en CENID, donde los talleres artísticos para personas con discapacidad son el corazón del proyecto. Además, la artista forma parte de la Escuela Emaús, en el barrio Sarmiento de Godoy Cruz, donde colabora en una orquesta escuela que brinda contención, disciplina y posibilidad de expresión a jóvenes en contextos vulnerables: “La música allí no es sólo arte: es una puerta abierta a otros mundos”, indicó.

En cada espacio, el objetivo es claro: generar vínculos genuinos, fomentar la creatividad y dar lugar a la expresión de cada alumno, más allá de sus capacidades: “La música llega donde las palabras no pueden”, afirmó, convencida de que el arte tiene un poder inmenso en contextos de diversidad funcional.

Proyectos de música inclusivos que empoderan a cada persona

Además de su trabajo diario, impulsa dos proyectos transformadores: un coro inclusivo, donde todas las voces tienen lugar, y un grupo de percusión con señas, que permite experimentar el ritmo sin depender de partituras: “Busco que cada participante descubra su potencial expresivo. Es una forma de crear comunidad”, explicó.

La docencia también le permitió trabajar en conjunto con otras disciplinas artísticas. Desde hace años forma una pareja pedagógica con una profesora de Artes Visuales, con quien diseña clases integradas: “Hay chicos que aprenden cantando y otros desde lo visual. Por eso combinamos los lenguajes para que todos puedan conectar”, señaló.

Otra de las herramientas que integra es la terapia Benenzon, una disciplina que utiliza el sonido, el cuerpo y el vínculo no verbal para acompañar procesos personales. En palabras de la docente, esta terapia permite “escuchar desde otro lugar y estar presente de un modo más profundo”.

Mujeres que enseñan, crean y sostienen la educación artística en Mendoza

Conciliar la vida laboral con los ensayos de la Orquesta Barroca de Mendoza no siempre es fácil, pero lo hace con pasión: “A veces cuesta equilibrar todo, pero ver crecer a mis alumnos y compartir con colegas comprometidos me llena de energía”, comentó, destacando los desafíos de ser mujer trabajadora en el ámbito del arte y la educación.

Por eso, plantea la necesidad urgente de mayores políticas públicas de inclusión real, recursos pedagógicos específicos y formación docente que respalde a quienes trabajan con personas con discapacidad: “No alcanza con el discurso. Necesitamos propuestas educativas que partan de lo que cada persona puede, no de un modelo único”, pidió con firmeza Ríos.

Al cerrar la conversación, Ivania García sintetizó su vocación en una frase que refleja su mirada amorosa y transformadora: “Acompañar con amor y paciencia, desde la música y la vocación, el mundo único de cada persona”, concluyó Ivania Ríos.

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