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historias de desarraigo, nostalgia y resistencia

Voces del exilio en Mendoza: "Los que siguen en Venezuela viven en modo supervivencia"

Venezolanos que viven en Mendoza relatan el desarraigo, la censura y la separación familiar tras años de emigración forzada.

Por Cecilia Zabala

La comunidad venezolana en la provincia de Mendoza creció de manera sostenida en las últimas dos décadas, impulsada por una diáspora forzada que comenzó con el deterioro institucional durante el gobierno de Hugo Chávez y se profundizó bajo el régimen de Nicolás Maduro. Muchos llegaron escapando de la violencia, la persecución política, la censura y la crisis social que se vivía en Venezuela; otros, con la idea de emigrar por un tiempo. Casi ninguno imaginó que la distancia se volvería permanente.

En Mendoza, esas historias se repiten con matices distintos, pero con un mismo hilo conductor: el desarraigo.

Las personas que brindaron su testimonio a Sitio Andino coinciden en la "incredulidad" de la noticia de la captura de Nicolás Madura en las primeras horas. Relatan la sorpresa y que familiares y amigos se comunicaban para reportarles la situación, incluso con las imágenes de lo que sucede en las calles de Venezuela.

“Emigrar solo y empezar de cero”

Ciro Aponte fue uno de los primeros venezolanos en llegar a la provincia. Arribó en 2004, poco después del referéndum que ratificó a Hugo Chávez en el poder. “Me fui antes de que empezara la etapa más dura. Igual, emigrar nunca es fácil”, resume.

Licenciado en Administración de Empresas, dejó atrás a su madre, hermanos y amigos. En Mendoza formó su familia y tuvo dos hijos, pero el paso del tiempo volvió más pesada la distancia. “La dictadura de Maduro fue criminal. Ver a amigos y familias sufrir y morir es muy triste”, cuenta. Hace 20 años que no ve a los suyos.

venezolanos Ciro Aponte

Ciro Aponte llegó a Mendoza hace dos décadas. Aquí tuvo dos hijos.

La vida siguió, pero con una herida abierta. “Uno aprende a convivir con eso. Seguís la situación a la distancia, con impotencia”, agrega.

Embed - Diario Digital Sitio Andino on Instagram: "#Mundo | Voces del exilio venezolano en Mendoza: “Los que siguen en Venezuela viven en modo supervivencia” La comunidad venezolana en Mendoza creció al ritmo de una emigración forzada por la crisis, la censura y la persecución política. Historias de desarraigo, familias separadas y vidas reconstruidas lejos de casa atraviesan a quienes tuvieron que irse sin saber si volverían. En diálogo con Sitio Andino, migrantes relatan la sorpresa por la detención de Nicolás Maduro y describen la dura realidad de quienes aún permanecen en el país: escasez, miedo y supervivencia cotidiana. Aunque echaron raíces en Argentina, el vínculo con Venezuela sigue intacto. La distancia no borra el dolor ni la esperanza de un reencuentro. Leé todos los detalles en sitioandino.com #Venezuela #Mendoza #Argentina #Historia"

Periodismo, censura y silencios forzados

Elsy Concepción llegó a Mendoza en 2007. Es periodista y en Caracas trabajaba en el Canal Metropolitano y en una radio. Ambos medios cerraron. “Se estaba viendo mucha violencia y mucha censura. Ejercer la profesión se volvió cada vez más difícil”, recuerda.

Su salida se debió a una situación personal, pero quedó atravesada por la situación política. “Pensé que iba a poder ir y venir, pero con el tiempo entendí que no era posible. En el consulado te hacían preguntas ideológicas, los trámites eran cada vez más complicados”, explica.

La diáspora también golpeó a su entorno profesional. “De mis compañeros periodistas, más de 400 se fueron del país. Los que se quedaron muchos están en situaciones extremas”, señala.

venezolanos Elsy Concepción

Elsy Concepción llegó a Argentina y pensó que volver a Venezuela sería más fácil. Aquí se casó y tuvo dos hijos.

Familias dispersas y vidas en pausa

Con el correr de los años, la familia de Elsy quedó desperdigada entre Uruguay, Canadá, Perú y España. “Los que siguen en Venezuela perdieron mucho peso, viven en modo supervivencia. Falta de alimentos, de servicios básicos”, describe.

Esa realidad se traduce en un sentimiento constante: “Tenés que aprender a administrar la impotencia. Hay una nostalgia permanente. La posibilidad de un reencuentro empezó cada vez a ser más lejana”.

“Hoy el venezolano sobrevive como puede”

Glahirha Guevara es ingeniera química. En 2017 decidió dejar Venezuela ante el agravamiento de la crisis política, económica y social. “Fue una decisión bastante dura. Las condiciones ya eran insostenibles”, recuerda.

Su primer destino fue Perú, donde vivió cerca de un año. Allí logró reunirse con su hermana y sus padres, aunque estos últimos debieron regresar luego a Venezuela para resolver trámites vinculados a la vivienda familiar. En octubre de 2018, finalmente, la familia volvió a encontrarse y viajó a Argentina.

“Mendoza fue clave. Llegamos un 25 de octubre y el lunes siguiente ya teníamos turno para iniciar el trámite del DNI. Eso nos permitió establecernos”, cuenta. Desde entonces, la provincia se convirtió en su lugar definitivo.

Hoy, Glahirha revalidó su título universitario y ejerce su profesión. Sus padres y su hermana también viven en Mendoza. “Ella pudo revalidar parte de la carrera y hoy estudia y trabaja acá”, explica.

Sin embargo, gran parte de su familia permanece en Venezuela y otros parientes están dispersos por distintos países. “Es lo que nos tocó. Hoy el venezolano que sigue en Venezuela sobrevive como puede, con lo que tiene”, afirma.

Aunque ya es ciudadana argentina y su vida está radicada en Mendoza, la esperanza de volver a ver a los suyos sigue latente.

Glahirha Guevara

Glahirha Guevara llegó a Mendoza en 2018.

“Hace nueve años que no voy a Venezuela. Sabemos que una recuperación va a llevar décadas, pero esto abre una esperanza: poder reencontrarnos, volver a ver a nuestros familiares y amigos”, dice.

Una comunidad que creció lejos de casa

En Argentina viven hoy más de 200.000 venezolanos. Mendoza alberga a unos 3.000, que se integraron al mercado laboral, formaron familias y echaron raíces, sin dejar de mirar a su país con preocupación.

Para muchos, el exilio no fue una elección sino una necesidad. Y aunque construyeron una nueva vida, el vínculo con Venezuela sigue intacto. La distancia, coinciden, no borra el dolor ni la esperanza de que algún día el regreso deje de ser solo un deseo.

En general, ellos decidieron continuar su vida aquí, sin dejar de añorar su Venezuela natal.

Embed - CON LA DETENCIÓN DE MADURO: ¿VENEZUELA ES REALMENTE LIBRE?

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