19 de septiembre de 2026
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Helada

Heladas tardías y Súper Niño: qué anticipan para los cultivos de Mendoza durante la primavera

Las heladas tardías representan un riesgo para cultivos en desarrollo. Meteorólogos explican qué esperar en el Valle de Uco y el Sur provincial.

Por Celeste Funes Miguez

Llega la primavera y los productores de Mendoza vuelven a poner el foco en uno de los principales riesgos para los cultivos: las heladas tardías. Este fenómeno puede afectar especialmente a plantas que ya iniciaron su etapa de crecimiento, floración o fructificación, mientras que el escenario asociado a "El Niño" suma la posibilidad de una primavera con un complejo combo meteorológico.

Qué puede provocar una helada en los cultivos

Las heladas tardías son aquellas que se producen luego del invierno, cuando los cultivos atraviesan etapas particularmente sensibles a las bajas temperaturas. En Mendoza, el período en el que se presta especial atención a este fenómeno se extiende, aproximadamente, entre el 1 de septiembre y el 15 de noviembre, según la Dirección de Contingencias Climáticas.

Dependiendo de las condiciones meteorológicas, las bajas temperaturas pueden generar preocupación entre los productores del Valle de Uco, el Sur de Mendoza, el Este y algunos sectores del Gran Mendoza, donde distintos cultivos pueden encontrarse en fases vulnerables de su desarrollo.

Cuando una helada tardía ocurre durante la etapa de crecimiento, el frío puede provocar daños en los tejidos vegetales, flores y frutos. Por ese motivo, la prevención y el seguimiento de las condiciones meteorológicas resultan fundamentales para determinar cuándo es necesario implementar medidas de protección.

En este contexto, la meteoróloga de AEMSA, Elizabeth Naranjo Tamayo, explicó que el fenómeno de El Niño ya se encuentra activo y atraviesa un proceso de intensificación. Uno de los indicadores utilizados para determinar la intensidad del evento es el índice Niño 3.4, que registró en agosto una anomalía de 1,8 °C en la temperatura superficial del mar. “Esto lo hace clasificarse como un ‘Niño’ fuerte”, señaló y agregó que el escenario proyectado apunta a una intensificación durante los próximos meses.

El índice Niño 3.4 registró en agosto una anomalía de 1,8 °C en la temperatura superficial del mar, indicador de un Niño fuerte.

El índice Niño 3.4 registró en agosto una anomalía de 1,8 °C en la temperatura superficial del mar, indicador de un Niño fuerte.

Según la especialista, los pronósticos oficiales indican que existe más de un 90% de probabilidad de un evento muy fuerte durante la primavera y el verano. Además, los modelos contemplan anomalías de temperatura superficial del mar de alrededor de 2,5 °C. Si esas proyecciones se concretan, podría tratarse de uno de los episodios de El Niño de mayor intensidad de las últimas siete décadas.

A esto se suma la influencia de otros patrones atmosféricos, como la oscilación Madden-Julian y el Modo Anular del Sur (SAM), que también pueden modificar el comportamiento de las precipitaciones y las temperaturas. Por eso, Naranjo Tamayo destacó la importancia de observar la evolución de los pronósticos a corto plazo, es decir, a medida que se acerquen los eventos.

Qué se espera para Mendoza durante primavera y verano

El escenario climático proyectado para la primavera presenta una señal de precipitaciones superiores a los valores normales para buena parte de la región de Cuyo, mientras que las temperaturas podrían ubicarse por debajo de los promedios habituales.

La señal más marcada de El Niño para esta temporada se concentra, de todos modos, sobre el Litoral, Buenos Aires, Uruguay y el sur de Brasil. Aun así, los pronósticos trimestrales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) muestran condiciones que merecen seguimiento en Mendoza, especialmente por la combinación de temperaturas y precipitaciones.

Para el verano, particularmente durante diciembre, enero y febrero, la señal cambia y se vuelve menos marcada en la provincia. En ese período, el Sur de Mendoza, especialmente Malargüe, San Rafael y General Alvear, aparece como la zona con mayor probabilidad de registrar precipitaciones por encima de los valores normales.

Las heladas tardías pueden afectar tejidos vegetales, flores y frutos cuando los cultivos atraviesan etapas vulnerables de su desarrollo.

Las heladas tardías pueden afectar tejidos vegetales, flores y frutos cuando los cultivos atraviesan etapas vulnerables de su desarrollo.

Para los productores, esto implica que el comportamiento general de El Niño debe tomarse como un escenario climático de referencia y no como una predicción exacta de cada helada o tormenta. La evolución de las condiciones a corto plazo será determinante para conocer cuándo pueden presentarse situaciones concretas de riesgo.

Las recomendaciones para proteger los cultivos

Ante la posibilidad de heladas tardías, la Dirección de Contingencias Climáticas recomienda adoptar medidas de prevención tanto antes como durante los episodios de frío.

Una de las primeras acciones corresponde al manejo del suelo, considerado una estrategia de defensa pasiva. Se aconseja mantenerlo limpio de malezas, húmedo y compacto. El suelo desnudo y húmedo puede retener mayor cantidad de calor durante el día y liberarlo durante la noche, mientras que las malezas y el suelo suelto pueden aumentar el riesgo de daños.

También resulta fundamental realizar un monitoreo permanente de la temperatura. Para ello, los productores pueden utilizar instrumentos de medición correctamente instalados en las fincas y consultar los datos agrometeorológicos oficiales difundidos por AEMSA.

En caso de que las condiciones lo requieran, existen mecanismos de defensa activa contra las heladas, entre ellos el riego por aspersión, calefactores y torres de ventilación. La temperatura debe ser monitoreada de manera constante para determinar el momento adecuado para ponerlos en funcionamiento.

Desde el Gobierno provincial recordaron además que está prohibida por ley la quema de neumáticos como método de protección contra las heladas. Esta práctica resulta ineficiente para elevar la temperatura del suelo y, además, genera gases tóxicos que afectan tanto la salud como el ambiente.

Qué ocurre si una helada provoca daños

Desde el Gobierno aclararon que todavía no existe una cifra definitiva sobre los daños provocados por las últimas heladas. La evaluación requiere cumplir determinados plazos antes de establecer oficialmente las zonas afectadas. El procedimiento se encuentra contemplado en la Ley 9083.

Las delegaciones de Contingencias Climáticas realizan recorridos por las áreas que podrían haber sufrido daños y se deben esperar 20 días corridos antes de elevar los informes y habilitar los distritos correspondientes. El ingeniero agrónomo Ignacio Rinaldi explicó tiempo atrás que ese período responde a la posibilidad de que exista un denominado “daño oculto”, que no siempre puede observarse inmediatamente después de una helada.

Los productores pueden recurrir al riego por aspersión, calefactores y torres de ventilación como métodos de defensa activa contra las heladas.

Los productores pueden recurrir al riego por aspersión, calefactores y torres de ventilación como métodos de defensa activa contra las heladas.

“Esperamos estos 20 días corridos dado que hay un ‘daño oculto’ que no se observa en los primeros días, sino que se observa en los posteriores”, precisó Rinaldi.

Una vez cumplido ese plazo, los productores disponen de 10 días hábiles para realizar la denuncia correspondiente. Para completar el trámite es necesario contar con el Registro Permanente del Uso de la Tierra (RUT) digital aceptado.

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