Mientras algunos productores del Valle de Uco sufrieron importantes pérdidas por no poder realizar una defensa activa contra las heladas, quienes sí lograron proteger sus cultivos debieron afrontar costos económicos extremadamente elevados.
Los productores que lograron combatir las bajas temperaturas debieron afrontar costos millonarios. En el Valle de Uco crece la preocupación por la rentabilidad de la próxima cosecha.
Mientras algunos productores del Valle de Uco sufrieron importantes pérdidas por no poder realizar una defensa activa contra las heladas, quienes sí lograron proteger sus cultivos debieron afrontar costos económicos extremadamente elevados.
Uno de los casos es el de Javier Bobadilla, productor de duraznos de Tunuyán, quien aseguró que durante dos noches de combate contra las bajas temperaturas gastó alrededor de $15 millones.
Según explicó el productor, para proteger su finca utilizó aproximadamente 10.000 litros de combustible, con un valor cercano a los $1.500 por litro. De esta manera, solamente en combustible, el gasto alcanzó los $15 millones en dos noches, una cifra que refleja la magnitud de la inversión que deben realizar los productores para intentar evitar daños en sus cultivos.
La defensa activa permite reducir el impacto de las heladas y mejorar las posibilidades de que la fruta continúe su desarrollo, pero representa un costo difícil de afrontar para muchos establecimientos productivos.
Superada la amenaza inmediata de las heladas, los productores enfrentan ahora otro desafío: que el precio de la fruta permita recuperar los elevados costos de producción.
En el caso de quienes debieron destinar millones de pesos a la defensa de sus cultivos, el interrogante pasa por saber si el valor que finalmente obtengan por la cosecha alcanzará para cubrir la inversión realizada.
La situación vuelve a exponer la complejidad que atraviesa el sector productivo del Valle de Uco, donde las contingencias climáticas se suman a los costos cada vez mayores que implica sostener la actividad.

